EL FUTURO DE PLANETA TRAS LA MUERTE DE LARA

El futuro del imperio Lara, entre sus hijos y el eterno 'número dos’ del Grupo Planeta

La muerte de Lara, uno de los últimos magnates del negocio de medios de comunicación en España, abre numerosas incógnitas sobre el futuro de su imperio

Foto: Pablo Lara, el día de su boda con Ana Brufao. A la derecha, José Manuel Lara. (Efe).
Pablo Lara, el día de su boda con Ana Brufao. A la derecha, José Manuel Lara. (Efe).

La muerte de José Manuel Lara, uno de los últimos magnates del negocio de medios de comunicación en España, abre numerosas incógnitas sobre el futuro del imperio que deja a sus espaldas. Y no sólo respecto a la sucesión al frente del conglomerado, sino también sobre los pactos que sustentan el control de Planeta sobre el resto de sociedades del grupo. No en vano y además de la conocida editorial, a la sazón el embrión de la corporación, la firma controla el Grupo Atresmedia, con cabeceras de televisión y radio como Antena3, La Sexta y Onda Cero, así como el diario La Razón, entre otras publicaciones de diverso matiz ideológico.

El empresario tiene cuatro hijos, siendo los varones Pablo y José -que negoció la última refinanciación- los introducidos en la dinámica de la compañía. Según han explicado tradicionalmente fuentes próximas al grupo, la otra opción para el relevo pasa por José Creuheras, número dos de la compañía durante años y cuyo paso al frente garantizaría una transición tranquila. Desde el punto de vista accionarial, no se trata de alguien ajeno al clan familiar. No en vano canaliza un porcentaje importante del capital, al representar los intereses de los hijos del anterior presidente Fernando Lara Bosch, hermano de José Manuel fallecido en accidente de coche.

Pese a que, a corto plazo lo normal es que no haya movimientos serios en torno al grupo, existen elementos para la duda andando el tiempo. Basta constatar los equilibrios accionariales en las principales compañías del grupo

Frente al continuismo que representa Creuheras, la apuesta familiar podría implicar medidas más drásticas, también en línea con la formación más financiera y el empuje del propio José. La casa cuenta con otros hombres fuertes en el ámbito de la gestión. Es el caso de un valor seguro como Silvio González, consejero delegado de Atresmedia, llamado a seguir siendo una pieza clave en esta nueva etapa. Más incertidumbre genera el rol que pueda jugar el vicepresidente del gigante audiovisual, el italiano Maurizio Carlotti, hasta ahora en un papel secundario y centrado en la representación institucional.

Pese a que, a corto plazo lo normal es que no haya movimientos serios en torno al grupo, existen elementos para la duda andando el tiempo. Basta constatar los equilibrios accionariales en las principales compañías del grupo. Por ejemplo y tal como consta en la CNMV, Planeta Corporación atesora casi el 41,7% de Atresmedia, mientras que Bertelsmann controla otro 19,2%. Aunque los lazos de Lara con la familia Mohn, dueña del gigante alemán, trascienden el ámbito empresarial y es impensable cualquier movimiento hostil, lo cierto es que los germanos tienen el músculo y el interés suficiente como para dar un paso al frente si hace falta.

“Si hubiera una oportunidad, sería irresponsable no estudiarla”, exponía hace apenas un año el presidente y consejero delegado de Bertelsmann en España, Fernando Carro, explicando que su compañía nunca movería ficha en contra de Planeta pese a que la naturaleza del grupo alemán es siempre “de control”. La oportunidad a la que refiere Carro, de llegar, vendría por el lado del nivel de deuda en el que se mueve Planeta, escenario que podría obligar a la compañía a vender activos. Es más, la entidad ya salvaba un match-ball a finales de 2013, al refinanciar los 1.000 millones de euros que vencían ese mes de diciembre.

El presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara, y su mujer. (Efe)
El presidente del Grupo Planeta, José Manuel Lara, y su mujer. (Efe)

En busca de la ‘pax audiovisual’ en un año clave

La muerte de Lara deja también en el alero la compra de un 23% de El Periódico que el empresario negociaba con el Grupo Zeta a título personal. Y es que, aunque el conglomerado de Antonio Asensio Mosbah reconoció en noviembre que existían “negociaciones avanzadas” para acometer esta transacción, éstas aún no se han cerrado. Y según explican fuentes próximas a Planeta, el entorno de José Manuel Lara insistió al magnate para que abandonara el intento. La cuestión, ahora, queda más en el aire que nunca.

Además, quien tome las riendas del grupo lo hace en un momento de extraordinaria incertidumbre sobre el sector. Precisamente el propio Lara se reunía el pasado 12 de enero con la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Industria, José Manuel Soria, con la  ‘pax audiovisual’ en el sector como telón de fondo de cara al decisivo último tramo de la legislatura.

No en vano, y en un año repleto de citas electorales, el Ejecutivo ha empezado a mover sus bazas para apaciguar las demandas de las cadenas, que siguen a la espera de que el Tribunal Supremo despeje el futuro de los ocho canales de TDT que siguen en el alero y que podrían irse a negro siguiendo el mismo camino que las nueve frecuencias que ya desaparecieron el año pasado por decisión judicial.

La vicepresidenta y el titular de Industria se desplazaron ex profeso a Barcelona para abordar con Lara, entre otras cuestiones, el posicionamiento ideológico de sus principales medios de comunicación –entre ellos laSexta, especialmente combativa con el Gobierno y a la que se culpa, en buena parte del PP, del arrollador éxito de fenómenos como Podemos-. Sin el gravitas de José Manuel Lara -a día de hoy resulta imposible-, su sucesor tendrá que lidiar con esas presiones, un frente que el magnate fallecido solventaba como nadie desde su habilidad para poner el negocio por delante de la politica. Una personalidad larger than life.

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