VUELVE A DATOS DE LA DÉCADA DE LOS 90

La prensa en papel se desangra tras perder un millón de ejemplares desde el inicio de la crisis

Crisis económica y revolución tecnológica. Un cóctel devastador para la prensa en papel. Corría el año 2007 y el sector alcanzaba una difusión de 4,03 millones de diarios

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La prensa en papel se desangra tras perder un millón de ejemplares desde el inicio de la crisis
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    Crisis económica y revolución tecnológica. Un cóctel devastador para la prensa en papel. Corría el año 2007 y el sector alcanzaba una difusión de 4,03 millones de diarios al día. Cuatro ejercicios y medio después, en junio de 2012, se queda en apenas 3,08 millones. Según se desprende de los guarismos facilitados ayer por la patronal (AEDE), por el camino se han quedado casi un millón de ejemplares. Más inquietante, la rodada continúa: a final de año se perderá el umbral de los tres millones. “Estos datos retrotraen la difusión de la prensa diaria a los comienzos de la década de las 90”, expone el lobby de los editores.

    Las cuentas responden a esta realidad. Al punto de que, por primera vez en lo que va de siglo, la prensa rozará las pérdidas operativas en 2012. Según las estimaciones que avanza Deloitte en el Libro Blanco de la Prensa Diaria, el sector arrojará un beneficio de apenas 1,7 millones por la operación del negocio. En el año 2007, esa misma rúbrica apuntaba unas ganancias de 369,4 millones. Un escenario que, como apunta Luis Jiménez, socio de la consultora, avala los procesos de consolidación en el sector, ya sea vía fusiones o mediante la búsqueda de sinergias en procesos industriales. El Consejo de Administración de Vocento (ABC) ya aparcó la semana pasada el estudio de una eventual integración con Unidad Editorial (El Mundo).

    Y es que son precisamente El País, ABC, El Mundo o La Razón los que tienen menos margen de maniobra. De hecho, los periódicos de información general con ventas superiores a 100.000 ejemplares registraron pérdidas operativas de 296.000 euros en 2011, con claros culpables. “Hay que diferenciar el desempeño de los periódicos de cobertura nacional de aquellos de difusión o cobertura regional. Entre los primeros (…) sólo uno de ellos obtuvo un resultado operativo positivo, siendo el resultado agregado negativo alcanzado por estas cuatro cabeceras de 22,7 millones de euros. Por el contrario, las otras cuatro cabeceras, de cobertura regional, alcanzaron conjuntamente un resultado positivo de 22,4 millones”, asevera el informe.

    En esa línea, el beneficio neto del sector se situó en 28,1 millones de euros, ocho veces menos que en el año 2007. Todo sin que los periódicos hayan dejado de subir su precio de venta año tras año. La prensa, que costaba 1,01 euros en 2001, se vendía de media el año pasado a 1,28 euros. El precio de los diarios de información general subió desde 1,25 a 1,29 euros entre 2010 y 2011, lo que supone un 3,2% más. Eso sí, el sector redujo los días de promociones, que pasaron de 269 a 261. Del mismo modo, la crisis también parece haberse llevado por delante los suplementos, que podían presumir de una difusión superior a los 6,3 millones de ejemplares en 2005 y hoy solo alcanzan los 3,3 millones.

    Ir hacia un modelo de pago

    ¿Soluciones? El informe de la AEDE mira en primer lugar a la irrupción de las tabletas. La patronal hace hincapié en la oportunidad que supone que en apenas un año se haya triplicado la población mayor de 14 años que declara tener acceso a uno de estos dispositivos -ideales para la lectura de prensa-, hasta alcanzar el 14,5% del total. Y propone caminar hacia un modelo de pago. Por ejemplo, creando “sitios web de prensa que sirvan tanto para proveer información general como para servir de gancho para posponer una lectura más pausada en el tablet”, y cobrar por esos contenidos o por la herramienta de lectura. Todo pese a admitir que el mecanismo impone barreras de entrada en “un entorno no propenso al pago”.

    Más complejo es el análisis que plantea Alfonso Vara Miguel, director del Departamento de Empresa Informativa de la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra. El académico estima que ir hacia un modelo de pago enlaza con una estrategia defensiva por parte de los grandes grupos editoriales. Con un objetivo claro: proteger la edición impresa –por la que siguen obteniendo la mayoría de sus ingresos- y frenar la caída de la difusión. Su artículo insta a ir más allá y que los dueños de la prensa acometan una reflexión más profunda y se replanteen “su modelo de negocio, lo cual es mucho más complejo que decidir si se cobra o no por unos contenidos”.

    Esto no quiere decir que los periódicos no puedan avanzar hacia un modelo de pago. Eso sí, ir por ese camino “supone sobre todo cuestionarse el tipo de periodismo que se está ofreciendo, a sabiendas de que optar por un modelo de gratuidad basado en la publicidad conduce a un tipo de información orientado a la cantidad, al número de páginas vistas y usuarios únicos y no a la calidad”. En este sentido, “sólo es posible implantar un modelo de pago cuando lo que se ofrece al público es único y diferenciado, lo cual requiere inversión. Implantar un modelo de pago sin modificar un producto previo orientado a la cantidad no conduce precisamente a la viabilidad de la industria”, remata el informe.

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