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Cebrián ajusta cuentas con Díez Polanco por oponerse a la venta de Digital Plus
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TAMBIÉN LE CULPA POR LA OPA DE SOGECABLE

Cebrián ajusta cuentas con Díez Polanco por oponerse a la venta de Digital Plus

“La decisión ha sido muy dolorosa para los Polanco, pero la incompatibilidad con Juan Luis Cebrián había llegado al límite”, explican fuentes próximas a la familia.

“La decisión ha sido muy dolorosa para los Polanco, pero la incompatibilidad con Juan Luis Cebrián había llegado al límite”, explican fuentes próximas a la familia. La salida de Prisa de Javier Díez Polanco, que un día aspirara a suceder a su tío al frente del imperio, coincide con el peor momento financiero para la compañía, asediada por la deuda que arrastra y las presiones de los bancos. En una nota pactada que intentaba dulcificar su amarga partida, la compañía aseguraba ayer que el hasta ahora consejero delegado de Sogecable y responsable del área audiovisual de Prisa seguirá en el grupo como asesor de la dirección. Algo había que decir.

El enfrentamiento entre Cebrián y Díez Polanco, que está detrás de la decisión, es de largo aliento. Incluso en vida de Jesús Polanco, durante sus últimos meses de enfermedad, ambos no ocultaban a sus próximos la diferente visión que tenían sobre Sogecable y Digital Plus. El todopoderoso consejero delegado quería vender la plataforma para paliar una deuda galopante que asfixia al grupo y supera hoy los 5.000 millones; Javier, por contra, nunca quiso hacerlo. Aquella era su esfera de poder. Según explican fuentes internas de la compañía, en los últimos 18 meses la situación se fue haciendo insostenible y la relación deteriorándose. Hasta el desenlace de ayer. En ese año y medio, Díez Polanco acumuló una bonita colección de reproches.

El consejero delegado achacaba al sobrino de Jesús Polanco cuestiones que han lastrado al grupo, como la mala relación que se había granjeado la compañía con todos los actores en el mundo del fútbol, que al final han encontrado cobijo en la Mediapro de Jaume Roures. También le culpaba de la deuda acumulada por la compañía, agravada por la decisión de Telefónica de acudir a la OPA por el 100% de Sogecable, algo que Cebrián achacaba al sobrinísimo. Esa OPA fue el germen del crédito de 1.950 millones que Prisa pelea hoy por aplazar y que atenaza el día a día de la compañía. En general, Cebrián argumentaba a quien quisiera escucharle que Javier frenaba todo lo que pudiera suponer una pérdida de influencia del grupo, pese al dramático escenario económico que afrontaba la empresa.

Javier Díez Polanco vio el cielo abierto cuando a principios de año se anunciaba el regreso a Madrid desde Portugal de Manuel Polanco para hacerse cargo de una de los direcciones generales del grupo –la otra recaía en Ignacio Santillana-. Ante la pasividad ejecutiva de Ignacio Polanco, presidente del grupo pero más cómodo en el manejo del back office, los esfuerzos de Díez Polanco se centraron en atraer a sus tesis a su primo, el verdadero valor emergente en la compañía. Sin embargo, la enésima resurrección de Javier no llegó a concretarse. Al final fue con Cebrián con quien el hijo pródigo hizo las mejores migas. Manuel sale vencedor de la maniobra en términos de poder. Reforzará su control sobre todo un área audiovisual que le resulta muy querida tras su paso por la filial portuguesa Media Capital.

Una estrategia a la desesperada

Aunque el gran ganador vuelve a ser Cebrián. “El movimiento de Juan Luis es maestro. Manuel supervisará ahora al nuevo consejero de Sogecable, Pedro García Guillén, hasta ahora director general de El País y un hombre muy próximo al consejero delegado. De hecho, García Guillén ha sido un apoyo muy importante para él en momentos muy duros a nivel personal. Y aquí no hay que olvidar que las relaciones son familiares. Y por encima de los primos sólo están los hermanos. "Para forzar la salida de Javier hay que ofrecer algo a Manuel, y si encima consigo meter la cuña de uno de los míos…”, explican, no sin cierto maquiavelismo, fuentes del sector.

Desde fuera, no falta quien ve el movimiento como una maniobra a la desesperada del consejero delegado, con la soga de los bancos al cuello. No en vano Prisa está apenas a 10 días del deadline que se ha dado con las entidades financieras para cerrar una dispensa temporal por un año del crédito de 1.950 millones que vencía el 31 de marzo. “Cebrián es el responsable último de la OPA de Sogecable. Y es él quien debería responder. Javier Díaz Polanco era caza mayor, una pieza de tal envergadura que sólo puede cobrarse si de salvar la propia cabeza se trata, un sacrificio para ganar tiempo”, señalan fuentes del sector, que se preguntan si Prisa no ha buscado calmar a la banca con un cambio de gestores que avale su plan de viabilidad.

“La decisión ha sido muy dolorosa para los Polanco, pero la incompatibilidad con Juan Luis Cebrián había llegado al límite”, explican fuentes próximas a la familia. La salida de Prisa de Javier Díez Polanco, que un día aspirara a suceder a su tío al frente del imperio, coincide con el peor momento financiero para la compañía, asediada por la deuda que arrastra y las presiones de los bancos. En una nota pactada que intentaba dulcificar su amarga partida, la compañía aseguraba ayer que el hasta ahora consejero delegado de Sogecable y responsable del área audiovisual de Prisa seguirá en el grupo como asesor de la dirección. Algo había que decir.

Ignacio Polanco Juan Luis Cebrián