Por qué las 'soft skills' te ayudarán a conseguir (y mantener) un trabajo
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Por qué las 'soft skills' te ayudarán a conseguir (y mantener) un trabajo

Las denominadas habilidades 'blandas' (creatividad, persuasión, colaboración, adaptabilidad...) pueden marcar la diferencia entre un buen y un mal profesional

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“Se busca analista de datos. Requisitos: estudios universitarios de ADE o Economía, programación Python y conocimientos de R y SQL. Experiencia mínima de dos años. Imprescindible saber trabajar en equipo, adaptarse a los cambios y gestionar la presión”. Lo que piden en la primera parte de esta oferta de trabajo se denomina 'hard skills' o habilidades duras. En la segunda, la empresa solicita al candidato que posea ciertas 'soft skills'.

Las primeras se adquieren con la formación o la experiencia, se componen de reglas invariables y se pueden medir: 'cloud computing', inteligencia artificial, razonamiento analítico, 'UX Design'... Por el contrario, creatividad, persuasión, colaboración, adaptabilidad o gestión del tiempo forman parte de las denominadas habilidades 'blandas', aquellas que nos diferencian de los robots. En un mundo donde la tecnología está reemplazando muchas tareas repetitivas, cada vez más los profesionales descubren que su capacidad para prosperar y tener éxito dependerá de sus habilidades humanas. Según LinkedIn, el 57% de los líderes sénior ve las 'soft skills' más importantes que las 'hard'.

De cada 100 personas contratadas, 13 fracasan o abandonan durante el periodo de prueba por no poseer 'soft skills'

Esto sucede hoy y cada vez más, pero no era así una década atrás, cuando los candidatos que triunfaban sumaban mayor número de títulos educativos y lo que los definía como personas quedaba en un segundo plano. En 2012, Google se embarcó en un estudio interno, el Proyecto Aristóteles, para encontrar la fórmula del equipo de empleados perfecto y, así, replicarla en toda la compañía. ¿El resultado? Sus mejores equipos no estaban plagados de ingenieros de 'software' de primer nivel: los grupos que más rendían eran los interdisciplinarios, donde cada empleado aportaba sus habilidades blandas en el proceso colaborativo, como la buena comunicación, los conocimientos sobre los demás y el liderazgo empático.

De acuerdo con los datos de la consultora de selección de personal Michael Page, de cada 100 personas contratadas, 13 fracasan o abandonan durante el periodo de prueba y uno de cada tres nuevos empleados se marcha antes de un año por no poseer estas habilidades. La pregunta del millón es, pues, ¿es posible aprender o adquirir estas habilidades blandas, aunque no se haya nacido con ellas?

Capacidad de aprendizaje

Una de las personas que pueden responder a esta cuestión con mayor conocimiento de causa es Steve Cadigan. El exvicepresidente de talento de LinkedIn y fundador de la firma de asesoramiento de estrategias de talento Cadigan Ventures, que asesora a las principales firmas de Silicon Valley y a algunas de las grandes del Ibex 35, ha hablado con El Confidencial para ayudarnos a resolver este enigma: "Tanto peso tienen ya estas habilidades que muchos líderes están comenzando a renombrarlas como 'power skills', capacidades de poder, y no 'blandas'. Porque, además, estas son más difíciles de desarrollar que las técnicas. Junto a la empatía, la compasión, la capacidad de comunicarse de manera efectiva, de ser un jugador de equipo, motivar a los demás y la capacidad de liderar, los CEO buscan la agilidad y la adaptabilidad".

"Si le preguntamos a cualquier CEO, las habilidades más buscadas en su empresa son agilidad y adaptabilidad"

Cadigan continúa: "Para mí, las dos habilidades primordiales a desarrollar son la capacidad y la velocidad de aprendizaje, imprescindibles en un mundo que no para de enfrentarse a continuos cambios. Lo que sabes es importante para mí, pero lo que puedes llegar a saber y lo rápido que lo puedes aprender es casi más importante". Entonces, ¿de qué manera podemos adquirir y trabajar estas habilidades? El experto señala: "Todos las tenemos en mayor o menor grado y debemos continuar desarrollándolas. Esto requiere una mentalidad de crecimiento y un alto grado de curiosidad. La mayoría de las empresas con las que trabajo ya buscan incorporar el aprendizaje de estas habilidades en la forma en que estructuran el trabajo".

Una consecuencia positiva que ha desencadenado la pandemia del covid-19 es precisamente el aceleramiento de este proceso. Steve Cadigan explica: "Con las videollamadas por Zoom que ha traído el teletrabajo, estamos descubriendo dónde y cómo viven nuestros compañeros y compañeras de trabajo y esto crea vínculos, sobre todo en momentos así de difíciles. Las organizaciones se han vuelto más humanas".

En qué consiste la metodología

Así pues, estas 'habilidades poderosas' son las que nos humanizan, no se aprenden en los libros, pero pueden potenciarse y desarrollarse en la empresa. ¿Y si las interiorizáramos antes de entrar en el mundo profesional? "Existe una metodología que supone un entrenamiento empresarial de alto rendimiento para el alumnado, que lo coloca como centro del aprendizaje y de la toma de decisiones y le hace responsable de su proceso de formación", explica Eduardo Gómez Martín, director general de la escuela de negocios y centro universitario ESIC.

Este método es Transformative Learning by ESIC, donde el alumno tiene el poder de elegir cómo quiere que sea ese proceso de adquisición de sus conocimientos. "La educación llevaba demasiado tiempo asentada en una metodología bastante clásica y lo que proponemos es hacerla orgánica, viva y adaptada a las necesidades de cada situación que, como hemos visto con el covid-19, pueden cambiar de un momento a otro", reconoce Eduardo Gómez Martín.

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Este método híbrido entre lo virtual y lo presencial abarca todas las esferas del aprendizaje, no solo el académico. En palabras del director general de ESIC, "entendemos que los tiempos que están por venir demandarán de nosotros una visión más holística del todo: queremos que nuestro campus, incluido nuestra nueva 'business school', se entienda como un espacio infinito donde, además de los conceptos académicos, haya lugar para el desarrollo de 'skills' personales y de grupo, para cultivar la mente y donde la experiencia personal de cada alumno forme parte de un proceso de aprendizaje que mantendrá siempre en su recuerdo".

En la línea de lo que nos explicaba Cadigan, el director general destaca "la capacidad de 'aprender a aprender', para luego, en la empresa, tener capacidad de ‘rapidaptación’, adaptar la organización a la carrera mientras se está compitiendo. Las empresas deben revisar, si es necesario, el modelo de negocio, su modelo de digitalización o incluso rehacer y repensar las relaciones con los clientes. Retenerlos y fidelizarlos marcará quién sobrevive y quién no. Este es el modo en el que educamos a los futuros profesionales".

Concluye Eduardo Gómez Martín explicando que el propósito de ESIC, transformar personas para un mundo mejor, es ambicioso, pero posible. De momento, hemos comenzado este artículo llamándolas 'habilidades blandas' y acabado identificándolas como 'habilidades poderosas'. Parece un primer paso en este camino de 'aprender a aprender' que tan necesario es hoy en día, no solo para ayudar a conseguir trabajo, sino también para mantenerlo.

*El Confidencial y ESIC presentan 'Repensando el futuro', una serie de artículos donde se abordarán los desafíos a los que se enfrentan la educación y formación de los futuros profesionales en un contexto laboral en constante cambio. Si quieres saber más sobre su nuevo campus y programas formativos, pincha aquí.

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