"la opción de los que saben estudiar"

Flexible, adaptada al mercado laboral... La educación 'online' se impone en España

Durante el pasado curso, más de 300.000 alumnos eligieron el 'e-learning' para continuar o ampliar su formación. Estas son las razonas por las que lo hicieron

Foto: La educación 'online' cada año gana más adeptos.
La educación 'online' cada año gana más adeptos.

Hubo una época en la que decir que estabas estudiando a distancia era sinónimo de recibir en tu domicilio cuadernillos, casetes y, más adelante, cedés. Hoy en día, los planes de estudio ‘online’ son la opción más avanzada de la educación no presencial. Y es que cada vez más gente opta por estudiar grados y posgrados en la modalidad de ‘e-learning’.

En España, según los últimos datos del Ministerio de Educación, en torno a 122.000 alumnos estudian Bachillerato y Formación Profesional sin acudir a clase. En cuanto a educación superior (grado, máster oficial y doctorado), durante el curso 2015-2016 hubo más de 300.000 matriculados estudiando de forma no presencial en universidades públicas y privadas, un número que crece cada año. Aunque es imposible contabilizar todos los estudiantes que optan por lo ‘online’ para cursar grados, másteres, cursos de idiomas y MOOC ('massive open online courses'), este dato arroja luz sobre la tendencia académica en nuestro país.

Los porqués son tan variados como los perfiles que acuden a esta opción para ampliar su formación, pero podemos encontrar patrones que se repiten y motivos que hacen de la educación ‘online’ una realidad de calidad que cada año gana más adeptos.

Cómoda y flexible

Que poder estudiar solo dependa de si tienes la batería de tu ordenador, 'tablet' o móvil con carga suficiente, es una de las principales ventajas del ‘e-learning’. La flexibilidad que aporta a estudiantes hace que sea la modalidad elegida por gente que sin ella no podría plantearse asumir un plan de estudios a medio-largo plazo.

La movilidad geográfica para estudiar no siempre es posible, por ello el ‘e-learning’ se ofrece como alternativa para aquellos que necesitan gestionar ellos mismos sus estudios. Lo ‘online’ acerca la educación a gente que quizá tendría que alejarse kilómetros de su hogar para poder ir a clase. “Tengo dos niñas y vivo en un pueblo a 40 kilómetros de donde podría cursar lo que hago a través de mi ordenador. Sin duda, no me planteé otra opción para continuar con mi formación”, asegura María José Sánchez, estudiante de una escuela de negocios con formación vía internet.

La flexibilidad es una de las claras ventajas de esta modalidad. (Pixabay)
La flexibilidad es una de las claras ventajas de esta modalidad. (Pixabay)

Una de las mayores críticas que se le hacen a este tipo de educación es la soledad que puede sentir el alumnado al tener delante solo una pantalla. “El apoyo personal siempre es más accesible en la educación presencial”, indica como punto negativo Rocío Castellón sobre los estudios de posgrado que está cursando a distancia. Distintas universidades ya incluyen en sus planes de estudios un asesor académico y un tutor para cada estudiante. De esta forma, “los alumnos no llaman a una centralita, llaman a Eduardo o a Inés, que conocen su expediente y sus necesidades”, asegura a este periódico Arturo de las Heras, director general de Udima (Universidad a Distancia de Madrid). Buscar la cercanía es esencial para este tipo de instituciones, es por esto que implementan actividades en grupo para facilitar el conocimiento también entre los compañeros e incluso algunas ajenas a los diferentes temarios, como visitas, ponencias o talleres.

Adaptada al mercado laboral actual

Todos hemos escuchado, incluso pronunciado, que las carreras y los másteres están a años luz de lo que luego necesitamos para trabajar. La formación ‘online’ puede presumir de luchar contra esto y de ofrecer a sus estudiantes herramientas más específicas, más cercanas a lo que necesitarán para enfrentarse a los retos laborales.

Arturo de las Heras revela que para que un plan de estudios se lleve a cabo en su universidad, antes lo validan y enriquecen asociaciones empresariales de cada sector, de ese modo consiguen una serie de contenidos adaptados a la realidad del mercado. Además, añade, es fundamental que los casos prácticos de los cursos estén lo más ligados posible al día a día del sector.

La variedad de la educación 'online' hace que su oferta esté más cerca de la realidad empresarial. (Pixabay)
La variedad de la educación 'online' hace que su oferta esté más cerca de la realidad empresarial. (Pixabay)

La formación ‘in company’ es otra vía de unión entre instituciones académicas y empresas. Se trata de planes de estudios hechos 'a medida' para una compañía concreta. De las Heras da a conocer las tres modalidades que existen: planes impartidos en las propias empresas; otros en instalaciones de la universidad, y, por último, los ‘online’, una ventaja para las empresas españolas internacionalizadas. “Así, los trabajadores de distintos puntos del mundo reciben la misma educación”.

Otra de las ventajas de estudiar ‘online’ es la variedad de oferta existente. Para que un grado, posgrado o curso especializado salga adelante en una universidad presencial, debe contar con un número determinado de interesados en un mismo lugar; sin embargo, si el aula es ‘online’, esos alumnos pueden encontrarse por todo el mundo, facilitando la creación de grupos.

Innovadora y disciplinada

Por último, la facilidad de acceso al temario y la flexibilidad para examinarse son dos de los motivos por los que los estudiantes eligen las instituciones no presenciales. El perfil tipo de los alumnos de las universidades 'online' es gente de más de 30 años que está trabajando y que tiene familia, es decir, estudiantes que necesitan hacer malabares con su tiempo para poder seguir cualquier temario: “Gente que sabe estudiar, con madurez suficiente para afrontar estos planes. En nuestro caso, si alguien de 18 años nos llama, tenemos un protocolo para profundizar en por qué quiere estudiar con nosotros, lo normal y lo mejor para él es que acuda a clases presenciales”, asegura De las Heras.

Y es que el abandono de grados y másteres en las universidades no presenciales, según datos del Ministerio de Educación, es de un 70% y 60%, respectivamente. De ahí que las universidades sean las primeras interesadas en ayudar e impulsar a los alumnos a continuar con sus estudios, contando con planes de prevención del abandono para combatirlo.

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