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Cómo superar el miedo a hablar en público
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Cómo superar el miedo a hablar en público

La ansiedad de socializar o hablar en público puede ser causada no solo por el miedo a hacerlo per se, sino por cómo creemos que nos percibirán los demás

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Aunque definitivamente hay personas a las que les gusta hablar frente a una audiencia, para otras el presentarse ante un grupo de gente puede producirlas verdadero pavor. De hecho, según informa 'Psychology Today', el miedo a hablar en público o glosofobia se encuentra entre los principales miedos que las personas pueden enfrentar, superando el miedo a las alturas, las arañas o la muerte.

Una investigación de la Universidad de California en Los Ángeles demostró que la angustia al rechazo activa la misma parte del cerebro que responde al dolor físico (corteza cingulada anterior). Podemos decir que el miedo y la ansiedad de socializar o hablar en público pueden ser causados no solo por el miedo a hacerlo per se, sino por cómo creemos que nos percibirán los demás. El miedo suele ser proporcional al deseo de hacer las cosas bien, y aceptarlo es importante, pues la ansiedad nos genera reacciones psicofisiológicas complejas como boca seca, palpitaciones, sudoraciones, voz temblorosa o dolores de estómago.

La ansiedad nos genera reacciones psicofisiológicas complejas como boca seca, palpitaciones, sudoraciones, voz temblorosa o dolores de estómago

La mayoría de las personas que temen hacer una presentación o hablar en público aplican la misma solución o una similar a la de tratar de mantener el control sobre su miedo, lo que irónicamente los lleva a perder el control, algo muy similar a tener ataques de pánico. Ante la situación temida, nuestra estrategia de pensar en la peor fantasía puede permitir a las personas superar su problema. El intento de tratar de mantener el control de la situación, evitando hablar en público y tratando de evitar pensar en lo que podría suceder aumenta nuestro miedo. Pero tratar de no pensar en algo también es la mejor manera de pensar aún más en ello.

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Por lo que, en tales casos, debemos autoprescribirnos un espacio y un tiempo cotidianos, planificados con precisión, con un principio y un final, en los que voluntariamente concentremos todas nuestras peores fantasías. Esto ayudará gradualmente a contener y superar nuestros miedos y ansiedades cuando se nos pida hablar o actuar en público. Otra estrategia importante el día de la presentación es darse la posibilidad de elegir entre dos opciones. La primera opción es declarar tu debilidad y hacer público tu miedo o la segunda, que ahora parece menos aterradora y más fácil de hacer, que es seguir hablando en público. Este truco mental puede permitir que nuestra mente, ante dos opciones, una menos aterradora que la otra, elija la menos aterradora y se ponga a hablar.

Visualización, paradojas y pensamientos positivos

En los raros casos en los que la gente se atreve a declarar su miedo, la tensión se suele disolver y el discurso es mejor y relajado. Algunos psicoterapeutas utilizan aquello de 'similia similibus curantur', que significa 'lo similar se cura con lo similar' con sus pacientes: la peor fantasía, un procedimiento paradójico que bloquea el intento habitual del paciente de contener la aparición del miedo. La reiteración ritual de este proceso, en un momento y espacio específicos del día, lleva progresivamente la sensación no deseada a la saturación y a la autoanulación. Se trata de coger un despertador y programarlo durante 30 minutos, después de lo cual imaginarás tu discurso o conversación con otros, evocando todos tus miedos, preocupaciones, pensamientos e imágenes, y permitiendo, tal vez incluso forzando, que ocurran. Pasado este tiempo, se detiene y se vuelve a la vida cotidiana. El efecto puede ser bastante dramático.

En lugar de centrarte en los miedos (por ejemplo, la mente se queda en blanco, la audiencia se aburre) concéntrate en hechos positivos como que has practicado muchas veces el discurso

También es útil la llamada visualización o ensayo mental, que usan muchos atletas en sus entrenamientos. La investigación ha demostrado que la visualización ayuda a mejorar el rendimiento en áreas como la comunicación, la oratoria y la educación. Y, por supuesto, en lugar de centrarte en los miedos (por ejemplo, la mente se queda en blanco, la audiencia se aburre) concéntrate en hechos positivos como que has practicado muchas veces el discurso, que eres un experto o tienes notas. Salir del bucle de malos pensamientos será una buena idea.

Aunque definitivamente hay personas a las que les gusta hablar frente a una audiencia, para otras el presentarse ante un grupo de gente puede producirlas verdadero pavor. De hecho, según informa 'Psychology Today', el miedo a hablar en público o glosofobia se encuentra entre los principales miedos que las personas pueden enfrentar, superando el miedo a las alturas, las arañas o la muerte.

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