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Del corsé a la cirugía: ¿qué técnicas son las mejores para tratar la escoliosis infantil?
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NUEVOS AVANCES Y PROCEDIMIENTOS

Del corsé a la cirugía: ¿qué técnicas son las mejores para tratar la escoliosis infantil?

La escoliosis se caracteriza por la curvatura de la columna y su momento de mayor progresión suele coincidir con la última etapa de crecimiento. Detectarla precozmente es fundamental

Foto: Foto: iStock.
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Aunque tendemos a identificar las patologías de la columna con problemas que surgen en la edad adulta, hay una alteración que puede presentarse hacia el final de la infancia, coincidiendo con la última etapa del crecimiento. Es la escoliosis del adolescente, y detectarla precozmente es fundamental para detener su progresión y evitar que se haga necesaria la cirugía.

“La escoliosis es una alteración de la columna vertebral en la que esta se curva en forma de ‘S’ hacia el lado derecho o el izquierdo. Generalmente, se diagnostica cuando se observa en el niño un hombro, cintura o cadera más alta en un lado que en el otro”, explica el doctor Luis Álvarez Galovich, director del Instituto Avanzado de Columna, quien añade que “aunque pueda existir una predisposición genética, su causa sigue siendo desconocida, igual que tampoco se conoce la razón por la que es mucho más frecuente en las niñas”.

Un error habitual es pensar que la escoliosis ‘duele’, pero lo cierto es que rara vez se presenta con dolor (de hecho, si así fuera debería descartarse otra patología subyacente); suelen ser los padres quienes detectan el problema al ver que la espalda del niño o de la niña se va hacia un lado. “Es frecuente que acudan a consulta sorprendidos porque no se habían dado cuenta, y hay que explicarles que, a menudo, la escoliosis progresa muchísimo de golpe, habitualmente con el último brote de crecimiento”.

Es el especialista el que, con ayuda de radiografías, debe dar con el diagnóstico preciso y definir la pauta de tratamiento. Como norma, se consideran como escoliosis aquellas alteraciones en la alineación de la columna de más de 10 grados. Pero, además, “para el pronóstico es imprescindible tener muy en cuenta la edad del niño o del adolescente, ya que esa curvatura puede seguir aumentando, y de forma significativa, en las etapas en las que más se crece”.

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Foto: iStock.

En principio, el escalón terapéutico, explica, sería el siguiente:

  • Escoliosis entre 10 y 20 grados: observación preiódica del problema, revisiones y recomendaciones de ejercicio físico adecuado
  • Escoliosis de entre 20 y 45 grados: hay que empezar a tratar y, para ello, se pone un corsé de uso continuado. “Es el único tratamiento que ha demostrado ser eficaz en parar la progresión de la curva. Es cierto que no corrige el problema, pero lo detiene en tres de cada cuatro casos”. También se recomiendan en esta fase fisioterapia y ejercicio, ya que, aunque no han demostrado su eficacia para evitar la progresión, “todos estos niños deben realizar actividad deportiva y algún tipo de tratamiento rehabilitador que optimice su situación muscular”.
  • Escoliosis por encima de 45 grados: En estos casos, señala el especialista, “hay que plantearse la cirugía”.

El diagnóstico precoz, como decíamos, es clave: se trata de no permitir que la desviación llegue a estos 45 grados, ya que, en estos casos, “la curva continúa evolucionando aunque el niño haya dejado de crecer. Lo hace de forma paulatina, a razón de un grado al año y de forma imperceptible a la vista, pero supone que en 20, 30 o 40 años, ese niño puede tener una escoliosis muy severa”.

Si no han sido suficientes el corsé y la rehabilitación, y se observa que la curva mantiene una progresión, el especialista valorará la realización de un tratamiento quirúrgico.

Cirugía clásica

El objetivo del tratamiento quirúrgico, explica, consiste en corregir la curva, devolverla a la situación más anatómica posible y evitar que vuelva a progresar. Para ello, la opción clásica es realizar una cirugía abierta, en la cual se colocan unos sistemas de anclaje sobre determinadas vértebras, y posteriormente se realizan unas maniobras de reducción y fijación, con aporte de hueso, para que los segmentos instrumentados se queden fijos.

La eficacia y seguridad de esta técnica ha quedado demostrada en múltiples estudios a largo plazo. Su mayor problema, no obstante, es que “deja fijos una serie de segmentos vertebrales, lo que produce ciertas limitaciones funcionales”. De ahí la importancia del diagnóstico precoz, ya que “cuanto más tiempo pase antes de la corrección, más puede seguir evolucionando la curva, más segmentos se pueden ver afectados y, por lo tanto, mayor puede ser la limitación funcional tras la cirugía”.

Nuevas tecnologías

Este procedimiento, como decíamos, se viene realizando desde hace décadas con muy buenos resultados. Pero las nuevas tecnologías también han venido en ayuda y soporte de la cirugía de la escoliosis. En este sentido, el doctor Álvarez Galovich destaca la importancia de que el Instituto de Columna Avanzada se encuentre dentro de la Fundación Jiménez Díaz, “en donde tenemos uno de los quirófanos híbridos más avanzados de Europa, que nos permite la navegación virtual y la colocación de los implantes con un sistema de navegación 3D”.

placeholder El doctor Álvarez Galovich en quirófano. (Foto: Cortesía)
El doctor Álvarez Galovich en quirófano. (Foto: Cortesía)

Esto ayuda a mejorar la colocación de los tornillos “con más precisión y evitando complicaciones, especialmente cuando lo tenemos asociado a un sistema de neuromonitorización intraoperatoria”.

  • Plantillas 3D: Otro avance que se está utilizando en la cirugía de la escoliosis del adolescente es el de “la utilización de sistemas de guiado mediante plantillas 3D, que se fabrican previamente para cada paciente y que permiten una instrumentalización personalizada”. Esta tecnología permite, en ocasiones, hacer cirugías mínimamente invasivas, con un menor daño de los tejidos, menor sangrado y una recuperación más rápida de los niños y adolescentes.
  • VBT: Una nueva técnica que se ha incorporado es la que se conoce como “vertebral body tehtering” (VBT) o unión de los cuerpos vertebrales. Se trata de “un procedimiento que se realiza por vía anterior, mediante toracoscopia, en el que las vértebras quedan unidas mediante un cordón a tensión, de forma dinámica, corrigiendo solo de forma parcial la escoliosis y permitiendo que la curva mantenga su flexibilidad”. Así, la idea es que, con el crecimiento, se pueda desarrollar y conseguir una corrección prácticamente completa de la curva. Con esta técnica se evita dejar la columna del niño rígida, por lo que resulta muy atractiva, “aunque sus indicaciones son limitadas”.

El doctor Galovich insiste en este último punto: “No es una técnica que esté indicada para todas las escoliosis: los resultados pueden ser espectaculares, pero siempre y cuando se realicen en el caso indicado. Hay que tener en cuenta que son técnicas recientes, en las que todavía falta por demostrar qué eficacia tienen a la hora de mejorar los resultados funcionales de estos adolescentes al llegar a la edad adulta. El tiempo nos irá diciendo en qué casos están realmente indicadas, y en cuáles directamente no debería hacerse”. A esto terminarán también ayudando los avances en genética y en Inteligencia Artificial, “que nos permitirán predecir cuáles son las curvas que van a requerir algún tipo de tratamiento y cuáles no”.

placeholder Doctor Luis Álvarez Galóvich. Foto: Carmen Castellón.
Doctor Luis Álvarez Galóvich. Foto: Carmen Castellón.

Por ello, continúa, es clave seguir muy atentos a investigaciones y descubrimientos. “Tanto mi equipo, los doctores Peiró y Tomé, como yo mismo, mantenemos una estrecha relación con los avances que se producen en los principales centros de referencia y, en concreto, con aquellos donde nos hemos formado y trabajado: el Hospital for Special Surgery de Nueva York, con el Alberta Chldren’s Hospital de Canadá y con el Royal Hospital for Sick Children & Royal Infirmary de Edimubrgo

Finalmente, destaca otro aspecto importante: el de la recuperación. “Estar en la Fundación nos permite contar con un equipo humano multidisciplinar que nos permite implantar un programa de recuperación avanzada de los pacientes. Porque, más allá de que el resultado quirúrgico sea bueno, también es clave ayudar a la recuperación a corto plazo”.

Aunque tendemos a identificar las patologías de la columna con problemas que surgen en la edad adulta, hay una alteración que puede presentarse hacia el final de la infancia, coincidiendo con la última etapa del crecimiento. Es la escoliosis del adolescente, y detectarla precozmente es fundamental para detener su progresión y evitar que se haga necesaria la cirugía.

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