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Detrás de la leyenda de Walt Disney: cómo surgió la idea de la criogenización
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Detrás de la leyenda de Walt Disney: cómo surgió la idea de la criogenización

En los años 60 comenzó a barajarse la idea de preservar a los muertos congelados con la intención de que se les pudiera revivir en el futuro. Pero entraña algunos riesgos

Foto: Walt Disney en París en el año 1935. (Bibliothèque nationale de France)
Walt Disney en París en el año 1935. (Bibliothèque nationale de France)

Una de las leyendas urbanas más famosas de todos los tiempos es esa de que Walt Disney está criogenizado, lo que significa que no murió, sino que su cuerpo se mantiene congelado en el tiempo (de manera literal), esperando una cura contra el cáncer de pulmón que sufría. Cuando dicha cura se invente, Walt Disney resucitará y podrá seguir haciendo películas para la factoría con el ratón más famoso de todos los tiempos, y quizá se quede horrorizado con algunas de las que se realizaron durante su ausencia.

Por supuesto, y como señalábamos al principio, esto es solo una leyenda urbana. Walt Disney falleció en 1966, por culpa de ese cáncer de pulmón mencionado (era un fumador empedernido) y, quizá, lo que alimentó la leyenda fue el modo de actuar de su familia: en todo momento hasta su fallecimiento intentó ocultarlo y después pidió que no se enviaran flores al cementerio. En aquella época, además, varias clínicas de Estados Unidos se encontraban investigando sobre la técnica de la criogenización, con nitrógeno líquido.

placeholder 'Walt Disney, dibujante'.
'Walt Disney, dibujante'.

No era descabellado, por tanto, pensar que Disney hubiera podido usar su enorme fortuna en esa innovadora técnica para poder ganar incluso a la muerte. Los empleados de Disney, haciendo gala de un humor bastante negro, junto con varias revistas de la época, convirtieron el mito en realidad y ayudaron a que se propagase. Las cenizas de Disney, sin embargo, descansan en la parcela familiar del Forest Lawn Memorial Park (en Los Ángeles), aunque todavía muchas personas optan por creer que realmente está metido en alguna cámara frigorífica, esperando que pase el tiempo.

Pero ¿es posible criogenizarse? ¿En qué consiste realmente?

Viviendo a 196 grados bajo cero

Cuando hablamos de criogenización, sería la preservación de seres a bajas temperaturas (cuando la medicina actual no puede hacer nada por ellos), de manera que se conservarían el tiempo necesario hasta que los avances médicos permitiesen tratarlos correctamente y revivirlos. En 1773, Benjamin Franklin ya insinuó algo parecido en una carta, pero realmente habría que esperar hasta el siglo XX para sentar las bases. En 1962, fue el profesor de Física Robert Ettinger (considerado padre de la criogenización como tal) el que en su libro 'The Prospect of Inmortality' señaló que la congelación de personas sería un modo de llegar a futuras tecnologías médicas: la muerte no era el último estadio.

En 1979, en un cementerio de Chatsworth, se descubrieron nueve cuerpos almacenados por la CSC que habían sido descongelados años atrás

Coincidió a finales de esa época con que la ciencia ficción comenzó a tener atisbos e ínfulas de realidad. Surgieron entonces varias fundaciones relacionadas con la criogenización: Cryonics Society de Nueva York (CSNY), la de Míchigan (CSM) y California (CSC) por poner algunos ejemplos, lo que ayudó a asentar la creencia popular en el imaginario colectivo, coincidiendo con la muerte de Disney. Algunas polémicas, sin embargo, no fomentaron la buena imagen de esta práctica: en 1979, en un cementerio de Chatsworth, se descubrieron nueve cuerpos almacenados por la CSC que habían sido descongelados años atrás, sin haberse notificado, debido a la reducción de fondos. El director de la CSC fue demandado y la publicidad negativa ralentizó el crecimiento de esta práctica durante años.

Dejando a Disney a un lado, el primer paciente que se puede considerar criogenizado de verdad fue el doctor James Bedford, que murió el 12 de febrero de 1967 por culpa de un cáncer de riñón que se había extendido, a los 73 años. Fue un conejillo de indias que no tuvo que pagar nada por la práctica, y casi mejor, porque esta resultó ser un absoluto desastre: metieron su cuerpo en hielo y lo mantuvieron conectado a una máquina de respiración artificial.

El primer paciente oficialmente criogenizado fue el doctor James Bedford en 1967: su cuerpo quedó terriblemente dañado tras la práctica

Después se le inyectó dimetilsulfóxido (líquido incoloro que primero se usó como disolvente y en los 60 como conservante), y más tarde se le congeló con hielo seco. Por último, se le metió en un tanque de nitrógeno líquido. Tan solo en la primera semana, su cuerpo quedó tan dañado que sería imposible revivirlo, pero a día de hoy sigue criogenizado en la Alcor Life Extension Fundation (organización sin ánimo de lucro), junto a otros valientes (entre ellos, animales), como símbolo, quizá, más que como esperanza.

En la actualidad, la empresa continúa funcionando, aunque el proceso que llevan a cabo es el de la vitrificación, no de congelación (pues, si se congela el cuerpo y se forma hielo, los tejidos del paciente no se conservarían correctamente). Según su propia web, "la muerte es un proceso, no un interruptor de encendido/apagado". Mediante la vitrificación, se transforma la sustancia en un sólido vítreo.

Actualmente, se enfría a la persona en un baño de agua helada y su sangre se reemplaza con una solución de preservación de órganos

El proceso tiene un seguimiento exhaustivo y es muy importante seguir los tiempos correctamente: cuando la persona muere, el equipo de criogenización lleva una semana con ella esperando el momento y controlándola, para poder comenzar el proceso desde el momento en que su corazón se para. De esta manera, tras la muerte legal, se administran medicamentos protectores por vía intravenosa y se enfría a la persona en un baño de agua helada y su sangre se reemplaza con una solución de preservación de órganos.

Al día siguiente, es transportada hasta Arizona (si no tiene la suerte de vivir ahí), donde se encuentra el laboratorio de Alcor. Es importante señalar que, como en todas las cosas de esta vida, el nivel socioeconómico importa para elegir este proceso: "Muchos miembros de Alcor optan por jubilarse cerca de Alcor para obtener un tiempo de transporte más corto y un mejor resultado del procedimiento", indican.

Algunos de los problemas que sufre el cuerpo congelado van desde lesiones por isquemia a daños propios de la congelación

Al final, el paciente se enfría a -196 °C, que quiere decir que se crioconserva en estado sólido, supuestamente protegido del deterioro durante miles de años, pues el proceso de muerte se ha detenido de manera efectiva a la espera de que en el futuro puedan salvarle. Con las esperanzas siempre puestas en los que vendrán, pues realmente este tipo de laboratorios se dedican en exclusiva a almacenar y conservar a los pacientes, pero no tienen forma de saber si algún día podrán volver a la vida. Lo que sí es cierto es que, en un primer momento, Alcor solo podía vitrificar los cerebros, que en ocasiones eran separados del cuerpo para poder optimizar la preservación; pero, con el paso del tiempo, parece que la tecnología ha avanzado lo suficiente y pueden vitrificar todo el cuerpo de manera simultánea sin tener que separar la cabeza (lo que llaman supervivencia completa).

Dejando a un lado las cuestiones éticas, hay dos problemas principales en la criogenización: el primero, que no somos capaces actualmente de reanimar estructuras complejas. Es decir, lo muerto, muerto está. En segundo lugar, a día de hoy, no se puede congelar en buenas condiciones más allá del proceso que sigue Alcor. Hoy por hoy, es pura ciencia ficción, y algunos de los problemas que sufre el cuerpo congelado van desde lesiones por isquemia, debidas a la disminución del riesgo sanguíneo, a daños propios de la congelación (lesiones por frío, daño osmótico, etcétera), a diferentes toxicidades.

Estos laboratorios se dedican en exclusiva a almacenar y conservar pacientes, sin tener forma de saber si podrán volver a la vida

En definitiva, a día de hoy que Walt Disney se despierte y se ponga a pintar a Mickey Mouse es tan solo un mito, un sueño para los amantes de la ciencia ficción. Existen las organizaciones donde hay personas criogenizadas, pero ninguna de ellas puede revivir a sus pacientes ni se trata de centros de investigación. Son, simplemente, pequeños limbos en los que los muertos se mantienen preservados, como faraones congelados para la posteridad. Optimistas natos, sin duda, que en vida pusieron todas sus esperanzas en nuestros descendientes y los avances futuros. Y, quién sabe, quizás el tiempo les acabe dando la razón.

Una de las leyendas urbanas más famosas de todos los tiempos es esa de que Walt Disney está criogenizado, lo que significa que no murió, sino que su cuerpo se mantiene congelado en el tiempo (de manera literal), esperando una cura contra el cáncer de pulmón que sufría. Cuando dicha cura se invente, Walt Disney resucitará y podrá seguir haciendo películas para la factoría con el ratón más famoso de todos los tiempos, y quizá se quede horrorizado con algunas de las que se realizaron durante su ausencia.

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