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El poder histórico de la Unión de Mujeres Ucranianas: una lucha por la identidad
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'Soiuz ukrainok'

El poder histórico de la Unión de Mujeres Ucranianas: una lucha por la identidad

El feminismo en el país es cada vez más sólido entre la población, y brota surcando sus propias raíces, porque la memoria está presente hoy en las hijas de la independencia en 1991

Foto: Fuente: Wikipedia
Fuente: Wikipedia

Mujeres reprimidas, disidentes, prisioneras políticas, mujeres que transportaron, escondieron y distribuyeron el 'samizdat' y cientos de miles de otros objetos prohibidos, que repartieron el lenguaje cuando hablar no era posible. La independencia de Ucrania está en las grietas de sus manos, no podría entenderse de otra forma.

En los últimos años, el feminismo en Ucrania ha tomado una forma cada vez más importante y sólida en la población, surcando sus propias raíces. La memoria está presente en las hijas de la independencia en 1991, todas aquellas personas que crecieron jugando en un escenario sostenido en su propio empeño.

Foto: Soldados ucranianos en una base aérea en la región de Kiev. (Reuters/Maksim Levin)

La única forma de continuación ha sido esa: agarrarse fuerte a las manos de las que ya no están. A las revolucionarias de aquellas luchas por la independencia, las del movimiento popular por la Perestroika, a las prisioneras en el Gulag, a las víctimas del genocidio y la guerra o a las que consiguieron el derecho al voto para todas en 1919, hace apenas un siglo, bajo el régimen zarista.

La lucha sin estado soberano

Dos años antes, en 1917, nació la Unión de Mujeres Ucranianas, una organización educativa cuyas ideas principales fueron, precisamente, el establecimiento de un estado ucraniano libre. "Hasta la década de 1990, el movimiento de mujeres en Ucrania, debido a la falta de un estado soberano, se desarrolló en el contexto de la lucha por los derechos sociales y nacionales. En esto difería significativamente del movimiento de mujeres de Europa occidental", recuerda al respecto Galya Kozak en la revista 'Nasze Slowo'.

Kozak señala que, dentro de las fronteras de aquel imperio ruso, las mujeres ucranianas se unieron principalmente para llevar a cabo actividades educativas, literarias y de cuidados. "Estas son las áreas donde las mujeres de alguna manera podían realizarse, que en la antigüedad se consideraban puramente 'femeninas' y reservadas solo para las esposas de los hombres ricos".

placeholder La Unión de mujeres ucranianas en el pueblo de Vyriv. Fuente: Wikipedia
La Unión de mujeres ucranianas en el pueblo de Vyriv. Fuente: Wikipedia

Muchas mujeres consideraban entonces que la ideología del socialismo era afín al feminismo, una idea extendida por todo el continente europeo, ya que los socialistas proclamaban el principio de igualdad entre hombres y mujeres durante la construcción de su imaginario partidista. La escritora Natalia Kobrynska señaló que aquel pensamiento sería un error: "los socialistas tampoco entenderán las aspiraciones de las mujeres hasta que las propias mujeres aseguren formalmente sus derechos", decía.

Reconstruir una sociedad

Su advertencia resultó demasiado arriesgada, pero poco a poco se tornó un rumbo a menudo no premeditado, como si la fuerza de tantas mujeres supiera guiarse a sí misma. Sucesor de la Hromada de Mujeres en Lviv (Leópolis), el grupo se estableció en diciembre de 1921 en una conferencia de mujeres en dicha ciudad. Pretendía mejorar la situación educativa y económica de las mujeres ucranianas e involucrarlas en los asuntos cívicos. Realizó actividades relacionadas con el bienestar social, el movimiento cooperativo, la investigación y el desarrollo de las artes populares ucranianas.

Comenzó con una estructura clara de tres niveles que brotaron por todo el territorio: una sede en Lviv, con cerca de 2.000 sucursales en ciudades y pueblos, así como en aldeas, donde llegó a haber más de 800. El 25% de los pueblos ucranianos de la región de Galicia contaban con grupos de mujeres que pertenecían a este movimiento. En total, alrededor del 5% de las mujeres ucranianas pertenecieron a ella en ese momento, cifras que no dejaban de crecer.

placeholder Mujeres de la Unión de mujeres ucranianas fotografiadas en 1932. Fuente: Wikipedia
Mujeres de la Unión de mujeres ucranianas fotografiadas en 1932. Fuente: Wikipedia

Una de las primeras preocupaciones que las unió fue mejorar las condiciones de vida de las mujeres rurales, la protección de las artes populares ucranianas y su puesta en valor entre la sociedad urbana. El trabajo de la organización a principios de la década de 1920 se centró en gran medida en la reconstrucción de la sociedad durante la posguerra mediante, primero, su propia configuración.

La organización más grande de Europa

Tras la revolución de 1917, se había introducido la educación universal, pero la población campesina (especialmente las mujeres) no habían tenido y seguían sin tener acceso a libros, escuela, alfabetización o cualquier concepto relacionado con el concepto mismo de modernidad. Mientras tanto, se había luchado por un movimiento cooperativo, y eso significaba inclusión. En 1913, Kiev era el centro de aquella lucha. Fue la sede de la sociedad 'Nasha Kooperatsiia', que fue el foco ideológico del movimiento ucraniano, y la capital editorial de la prensa cooperativa ucraniana.

placeholder Imagen de una convención de la Unión de Mujeres Ucranianas en 1937. Fuente: Encyclopedia of Ukraine
Imagen de una convención de la Unión de Mujeres Ucranianas en 1937. Fuente: Encyclopedia of Ukraine

Desde el principio, la formación de conceptos feministas en el país se sostuvo sobre la base de tres ideologías distintas: el conservadurismo, el liberalismo y el radicalismo. En consecuencia, se han desarrollado tres direcciones principales del feminismo ucraniano a lo largo de las décadas: una socialcristiana, una liberal y otra socialista, a las que más tarde se les anexionó una corriente izquierdista radical.

En la década de 1930, la sociedad ya tenía cerca de 60.000 miembros, convirtiéndose en la organización de mujeres más grande de Europa. Para entonces, era Milena Rudnytska, profesora del Instituto Superior Pedagógico de Lviv, miembro del Comité Central del partido político legal más influyente de la región de Galicia, y miembro de la Unión Democrática Nacional Ucraniana (UNDO) la que conducía todas las redes de mujeres.

De las ciudades a las aldeas

Según recuerda Lidiia Burachynska, a mediados de la década de los treinta había 142 grupos de niñas organizados entre los círculos de las aldeas. Contaban con sección cooperativa, responsable de difundir información sobre las mismas y de mantener un vínculo estrecho con los sindicatos de cooperativas de los condados; sección de salud que trabajaba en conjunto con la Sociedad de Higiene de Ucrania; sección de arte popular, con el fin de promulgar el folclore; la sección de reclutamiento y un sinfín de programas para reunir y unir a las mujeres en el mismo camino, el de reivindicarse y tenerse unas a otras.

placeholder Khrystyna Alchevska en su escuela dominical para mujeres de Kharkiv (década de 1890). Fuente: Encyclopedia of Ukraine
Khrystyna Alchevska en su escuela dominical para mujeres de Kharkiv (década de 1890). Fuente: Encyclopedia of Ukraine

La SU (siglas que corresponden a su nombre original en ucraniano: Союз українок; Soiuz ukrainok) compartió durante años varias publicaciones en las que plasmaban los principios de su lucha a través de un contenido de lo más variado: por un lado, el quincenal Zhinka (editado por Milena Rudnytska desde 1935), y por otro el mensual Ukraïnka (editado por Mariia Strutynska), que fue particularmente popular entre las mujeres rurales. Asimismo, la publicación mensual Nova khata y la publicación quincenal Zhinocha dolia completaban el plano de los debates que la realidad social les planteaba.

El 6 de mayo de 1938, las autoridades polacas prohibieron la organización, acusándola de actividad política (a través de la conexión de algunos miembros con la ONU), injerencia en la política interna del estado, propaganda de odio a la sociedad polaca, difusión de consignas de nacionalismo y separatismo. Todos los bienes de la organización fueron confiscados, y su legado, en base al bienestar social, el movimiento cooperativo, la investigación y el desarrollo de las artes populares ucranianas quedó silenciado a las puertas de la Segunda Guerra Mundial.

placeholder Una de las portadas de la revista Nova Khata. Fuente: Wikipedia
Una de las portadas de la revista Nova Khata. Fuente: Wikipedia

Una herencia imborrable

Mientras tanto, la Iglesia católica ucraniana defendía el papel secundario para las mujeres, por lo que vinculó el tipo de conciencia femenina desarrollada y alzada por la SU con el socialismo y el ateísmo, y acusaba a todas aquellas mujeres que formaran parte de uno y otro modo de querer destruir la idea de familia, su fibra moral de la sociedad. Su castigo: la represión respaldada, irónicamente, por fuerzas contrarias al catolicismo.

Eran tiempos de industrialización soviética, a través de la invasión, el país había pasado un periodo de miseria y hambruna que coincidió con el asalto soviético a líderes de la política y cultura nacional, a menudo acusados, precisamente, de "desviaciones nacionalistas". Dos olas de represión política estalinista y la persecución en la Unión Soviética (entre 1929 y 1934, y durante 1936 hasta 1938) dieron lugar a la matanza de alrededor de 681.692 personas; esto incluye cuatro quintas partes de la élite cultural ucraniana y tres cuartas partes de los oficiales de alto mando de todo el Ejército Rojo.

placeholder Parte del consejo editorial de la revista Nova Khata. Fuente: Wikipedia
Parte del consejo editorial de la revista Nova Khata. Fuente: Wikipedia

Lo que vino después, el asalto múltiple, hizo de Ucrania un tablero de ajedrez donde jugaban otros. La cultura propia del país, enterrada bajo una infinidad de partidas bélicas. Tuvieron que pasar décadas, hasta los años noventa, para que el movimiento resurgiese, pese a todo, con la misma fuerza y la misma voluntad que les habían arrebatado. Una nueva generación de mujeres recuperó el sentido de la lucha de sus madres, sus abuelas, sus tías.

Desde entonces, el movimiento continúa promoviendo a través del arte, según explica Natalia Kobrynska, no solo el conocimiento de las leyes del desarrollo social, sino también "la unificación de las tierras ucranianas divididas por fronteras políticas". Kobrynska es la principal fundadora, ideóloga y organizadora del movimiento heredado. Para ella, señalar la necesidad de la participación activa de las mujeres en las actividades públicas y culturales y, al mismo tiempo, exponer su posición desfavorecida en la sociedad de la época era una necesidad vital. Después de todo, las campesinas y trabajadoras, analfabetas y humilladas, siguieron siendo privadas de los derechos humanos básicos.

Mujeres reprimidas, disidentes, prisioneras políticas, mujeres que transportaron, escondieron y distribuyeron el 'samizdat' y cientos de miles de otros objetos prohibidos, que repartieron el lenguaje cuando hablar no era posible. La independencia de Ucrania está en las grietas de sus manos, no podría entenderse de otra forma.

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