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Claves para reducir el tiempo de recuperación en una cirugía de columna
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DOLOR DE ESPALDA

Claves para reducir el tiempo de recuperación en una cirugía de columna

Un buen posoperatorio se asienta en un diagnóstico preciso, una técnica quirúrgica adecuada, además de una rehabilitación temprana y personalizada

Foto: El doctor Guillermo Montes en consulta. (Foto: cortesía)
El doctor Guillermo Montes en consulta. (Foto: cortesía)

El dolor de espalda es uno de los más frecuentes en nuestro entorno, hasta el punto de que se calcula que el 80% de los españoles vamos a sufrir este tipo de dolor en algún momento de nuestra vida, tal y como revela el estudio epidemiológico EPISER, elaborado por la Sociedad Española de Reumatología. Es cierto que la mayoría de las veces se trata de una molestia transitoria y benigna, pero no conviene minimizar sus consecuencias. Así, por ejemplo, el Informe 2019 del SNS, elaborado por el Ministerio de Sanidad, revela que los problemas en la región lumbar causan un 25% de las bajas laborales.

No son solo los costes laborales y económicos: un mal movimiento, un sobresfuerzo, una mala higiene postural o un traumatismo pueden terminar provocándonos un dolor crónico que condicione seriamente nuestra calidad de vida. Habitualmente, el recorrido que se sigue para tratar este dolor suele iniciarse con medicación (antiinflamatorios, analgésicos, relajantes musculares) y continuar por terapias manuales con fisioterapeutas y visitas al médico de cabecera, hasta terminar en la consulta de un especialista en columna vertebral (habitualmente traumatólogo o neurocirujano).

Es en esta consulta en la que, a menudo, surge la duda en torno la conveniencia de realizar una cirugía para resolver el problema que está causando el dolor de espalda. En estos casos, la principal preocupación del paciente es, lógicamente, obtener una solución a su problema. Pero el siguiente motivo de inquietud es el postoperatorio, el tiempo de inmovilización; cuánto tardará en recuperar la funcionalidad y en poder volver a llevar una vida normal.

placeholder Foto: iStock.
Foto: iStock.

“Es cierto que la cirugía de columna es un procedimiento complejo. Hay que tenerle un respeto, y uno de los requisitos debería ser haber pasado antes por tratamientos más conservadores y que no hayan demostrado efectividad”, explica el neurocirujano Guillermo Montes. “Una vez pasada esa criba, el balance riesgo-beneficio sí va a favor de la cirugía. Antiguamente, era mayor el riesgo de complicaciones, sobre todo neurológicas, como la aparición de un dolor crónico posterior. La experiencia acumulada ha ayudado a ir solventando errores, descartando técnicas y, apoyándonos en el desarrollo tecnológico, conseguir mejores resultados”.

El doctor Montes es neurocirujano especialista del Instituto Clavel, un centro de referencia en cirugía de columna, ubicado tanto en Barcelona como en Madrid, y pionero en técnicas mínimamente invasivas. Como señala, el desarrollo tecnológico es esencial si buscamos una buena recuperación y reducir el riesgo de complicaciones: “En la actualidad, es raro que se haga una cirugía de columna sin un cierto control de monitorización neurofisiológica -en caso de que haya que poner implantes cerca de los nervios-, o sin aplicaciones como microscopios o neuronavegación. Por eso es tan importante que la experiencia y capacitación del profesional se complemente con aparatos de última generación”.

Del diagnóstico a la rehabilitación

Para conseguir una intervención exitosa y una recuperación sin complicaciones, el camino pasa por tres etapas esenciales: un diagnóstico preciso, una técnica quirúrgica adecuada y una rehabilitación personalizada. “Es fundamental identificar que tipo de cirugía va a necesitar cada paciente y cuál es la mejor vía de abordaje; es algo que aportará precisión y seguridad, reduciendo el tiempo de intervención y recuperación”.

En la búsqueda de este diagnóstico preciso, explica el especialista, la tecnología es una aliada esencial. “Para saber cuál es la lesión y qué tipo de abordaje quirúrgico sería el adecuado, nos es de enorme utilidad el escáner EOS Edge. Es una instalación radiológica que nos permite hacer al paciente dos barridos de RX desde la cabeza hasta los pies, de frente y de perfil”. Se trata de una información muy valiosa que, además, “permite hacer una reconstrucción final para simular el resultado final tras la cirugía”.

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Foto: Cortesía.

Una vez diagnosticado con precisión el problema, el equipo de especialistas deberá valorar cuál es la técnica quirúrgica que más conviene al paciente. En este sentido, entre las técnicas que favorecen una mejor recuperación de la cirugía encontramos una mínimamente invasiva conocida como abordaje anterior. Es un tipo de intervención que, a diferencia del abordaje posterior -la opción más común en la mayoría de los hospitales-, permite no tener que abrir la musculatura de la espalda. No se toca la columna, lo que conlleva menos dolor postoperatorio y reducción del tiempo de recuperación.

“Es una forma distinta de llegar al mismo lugar -explica el doctor Montes-. Nos permite tener acceso al disco agrediendo menos la musculatura. Además, nos ayuda a que el implante que coloquemos tenga más potencia de fusión o de agarre”. Junto al abordaje anterior, otras técnicas mínimamente invasivas son el abordaje lateral a la columna vertebral, o los abordajes oblicuos a la columna. "Para tener éxito, es imprescindible individualizar, ver cuál es la necesidad del paciente. Lo importante es tener opciones y elegir la mejor. Nuestra fortaleza reside, precisamente, en esa variedad de opciones".

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Foto: Cortesía.

Otra cirugía que ha ayudado a reducir el tiempo de recuperación del paciente operado de columna es el proceso ADR o artroplastia, que consiste en reemplazar un disco cervical o lumbar dañado por uno artificial. A diferencia de la fusión lumbar o artrodesis, la cirugía del ADR mantiene el movimiento de un disco sano y evita sobrecargar los discos superiores e inferiores adyacentes. Esto permite que, al cabo de tres semanas, el paciente pueda reincorporarse a su vida laboral.

Una vez decidida cuál es la técnica quirúrgica que más conviene al paciente, la tecnología también se convierte en aliada dentro del quirófano al permitir una navegación intraoperatoria guiada y una monitorización intraoperatoria. Son pilares de una operación exitosa y, en consecuencia, la base de una buena y rápida recuperación del paciente.

Finalmente, el especialista incide en que, además del diagnóstico y técnica utilizada, “es esencial el proceso de rehabilitación. Nosotros somos partidarios de la movilización temprana y de ir aplicando un programa personalizado, un protocolo guiado por un fisioterapeuta en el que se indique qué necesita el paciente”. Este punto es fundamental, porque aspectos como la edad, la lesión, la intervención o el estado físico del paciente antes y después de la cirugía son clave para decidir la rehabilitación más adecuada para cada paciente y el tratamiento más efectivo.

En este sentido, en Instituto Clavel cuentan con un equipo de fisioterapeutas especializado en rehabilitación de la columna, que trabajan mano a mano con los neurocirujanos y conocen el proceso individual de cada paciente.

El dolor de espalda es uno de los más frecuentes en nuestro entorno, hasta el punto de que se calcula que el 80% de los españoles vamos a sufrir este tipo de dolor en algún momento de nuestra vida, tal y como revela el estudio epidemiológico EPISER, elaborado por la Sociedad Española de Reumatología. Es cierto que la mayoría de las veces se trata de una molestia transitoria y benigna, pero no conviene minimizar sus consecuencias. Así, por ejemplo, el Informe 2019 del SNS, elaborado por el Ministerio de Sanidad, revela que los problemas en la región lumbar causan un 25% de las bajas laborales.

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