La historia de la matanza de delfines y ballenas en las Islas Feroe
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La historia de la matanza de delfines y ballenas en las Islas Feroe

Cada año, las aguas de las islas se tiñen de rojo debido a una cruenta tradición con muchos siglos. La polémica sobre si debería mantenerse aún no se ha resuelto

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El agua se tiñe de rojo, como si asistiéramos a una plaga bíblica, pero en realidad no es más que la sangre de las criaturas inocentes que la poblaban hasta hace unos instantes. Las imágenes dan la vuelta al mundo un año más, la gente vuelve a cuestionárselo: ¿Tradición o tortura? El Gobierno de las Islas Feroe ha anunciado que va a revisar la normativa sobre la captura del delfín, después de que este año la celebración del polémico Grindadràp haya provocado la muerte de más de 1.400 de estos cetáceos. Según una reciente encuesta publicada por la cadena Kringvarp Føroya, más del 83% de los isleños siguen apoyando la matanza del calderón, una especie de delfín (aunque muchos están en contra del asesinato del delfín de flancos blancos).

El Grindadràp se celebra todos los años, y todos los años los grupos ecologistas advierten de que Europa prefiere mirar hacia otro lado cuando se produce este masacre en nombre de la cultura y la tradición. La diferencia entre el apoyo de la matanza del calderón y del delfín de flancos blancos es que, según propias palabras de los isleños, la caza del segundo no forma parte de la tradición feroese. El sacrificar a más de 250 ballenas y delfines que cruzan el Atlántico Norte es con la idea de proveer comida a los ciudadanos, pues la carne y grasa de ballena son una parte importante de su dieta básica. Generalmente se asesina un mayor número de ballenas que de delfines, pero este año la tradición ha sido especialmente sangrienta con estos últimos, y de ahí que hayan asegurado que revisarán la normativa.

Una tradición ancestral

Desde que los vikingos caminaban por las Islas Feroe, se han cazado ballenas y delfines, y de hecho la práctica está recogida en la ley más antigua de la que se tienen registros, que data de 1298. En cuanto al Grindadràp, se tiene constancia de que es una tradición ancestral (como ellos bien apuntan) practicada desde (se cree) 1584 en el territorio, en la que los cazadores rodeaban a las ballenas piloto y a los delfines de flancos blancos después de que los barcos los condujesen hasta la playa. Utilizando lanzas y machetes se asesinaban, y después se repartía entre la comunidad.

Los hombres son los que matan a las ballenas de manera rápida, mientras que las mujeres son espectadoras, marcando así la división del trabajo que se ha mantenido durante siglos

En los últimos tiempos ha habido algunos cambios: desde ese 1548 ya señalado, las matanzas de calderones son oficialmente registradas, y desde el año 2000 aproximadamente se matan unos 660 calderones y unos 211 delfines de flancos blancos (de ahí la polémica este año, puesto que se han superado con mucho las cifras clásicas). En los últimos años, además, se ha incluido una herramienta nueva llamada mønustingari (un cortador de la médula espinal con el fin de que la matanza sea menos cruenta), además de una nueva legislación que obliga a obtener una licencia y seguir un curso para hacerlo correctamente. Aunque en realidad no hay unanimidad con el año en que comenzó la práctica: según Russell Fielding (que estudia la práctica desde 2005) lo habría hecho aproximadamente en el 1709, basándose en los registros detallados de los islandeses.

Otras cosas, sin embargo, permanecen. En general son hombres los que participan en el Grindadràp, mientras que las mujeres suelen ser meras espectadoras, señalando de esta manera la división del trabajo que se ha mantenido durante siglos de antigüedad sobre la caza de ballenas. Además, la matanza debe hacerse lo más rápido posible, rodeándolos primero y acorralándolos en la bahía, lo que hace que se dirijan hacia tierra, donde los matan con lanzas y cuchillos. Además de atacar su columna vertebral, también les cortan las arterias principales, y como las armas de fuego y los arpones están prohibidos deben matar cada animal individualmente (sorprendentemente a finales de los años 80 se prohibió cualquier tortura a cetáceos). De ahí que el mar se tiña de rojo, provocando las imágenes que luego dan la vuelta al mundo anualmente.

En los últimos años se ha incluido una herramienta nueva llamada mønustingari: un cortador de la médula espinal con el fin de que la matanza sea menos cruenta

Por mucho que cueste creerlo para cualquier persona que no sea autóctona de las islas, Russel Fielding señala que la importancia del Grindadràp es completamente social: un símbolo que lleva a la gente de la comunidad a unirse en torno a una antigua tradición compartida. No hay más que ver cómo es un motivo importante en la literatura y el arte de las Feroe: las pinturas de Sámal Joensen-Mikines sobre la tradición son de las más importantes de las islas y el gobernador danés Christian Pløyen escribió una balada en danés titulada 'Grindavísan', sobre la caza de ballenas, que sigue siendo cantada en la actualidad por la gente de las islas o la han versionado grupos como la banda de metal Tyr.

placeholder Habitantes de las islas Feroe dan caza a cientos de delfines (Atlas)
Habitantes de las islas Feroe dan caza a cientos de delfines (Atlas)

Las Islas Feroe son junto con Noruega, Islandia y Japón, una de las principales culpables de la matanza de ballenas. De hecho, en Japón también hay una larga historia de caza de ballenas: los habitantes de Taiji han perfeccionado desde el siglo XV las técnicas de caza, en un primer momento se hacía con arpones de mano y después se extendieron las redes. El argumento para la caza de delfines en el país nipón es muy parecido al de los feroeses: son parte de la cultura del país.

La importancia del Grindadràp es social: un símbolo que lleva a la gente de la comunidad a unirse en torno a una antigua tradición compartida

Algunos aludirán a otras tradiciones a lo largo y ancho de este mundo: San Fermín, las peleas de gallos, el torneo del Toro de la vega o 'Trichane na kucheta', un escandaloso ritual que se realiza en algunos pueblos de Bulgaria en el que se hace girar a un perro a gran velocidad a una altura de unos metros con el fin de prevenir la rabia y alejar a los malos espíritus. Es inevitable pensar en 'el día del apaleamiento' de 'Los Simpsons', en el que el pueblo de Springfield tiene la curiosa tradición de apalear serpientes por pura diversión: un estupendo episodio en contra del maltrato animal con su toque de humor. La cuestión está sobre la mesa: ¿deben mantenerse las tradiciones simplemente por el hecho de serlo?

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