Una mujer lleva un año viviendo con las cenizas de un desconocido en su garaje
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Una mujer lleva un año viviendo con las cenizas de un desconocido en su garaje

Su madre falleció a causa del coronavirus, pero las cenizas que recibió no se corresponden con su identificación y nadie lo ha resuelto

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Enma Aguirre tenía 86 años cuando falleció el 26 de marzo de 2020 en el hospital Los Ceibos de Guayaquil, en Ecuador. Su cuerpo fue incinerado y sus cenizas entregadas a su hija Elsa… o al menos eso es lo que pensaba. Porque pocos días después, Elsa recibía una llamada de una agente del portal coronavirusecuador.com pidiéndole que comprobara en esa web dónde había sido enterrada su madre.

Elsa respondió que ya tenía una urna con las cenizas de su ser querido, pero entró en esa web y se llevó la sorpresa de su vida: su madre aparecía en un listado de personas que habían sido enterradas en el cementerio Parque de la Paz de Guayaquil. Eso significa que lleva un año conviviendo en su casa con las cenizas de un desconocido.

Foto: Ataúdes en Guayaquil. (Reuters)

El caso de Enma Aguirre no es una excepción. Ecuador vivió en los meses de marzo y abril un auténtico calvario a causa del coronavirus, con cientos de cuerpos agolpados en centros de salud, hospitales y morgues. El problema llegó cuando esos cadáveres no fueron identificados correctamente, provocando confusiones en decenas de familias.

Caos nacional

En plena crisis por la pandemia, el gobierno ecuatoriano decidió que los fallecidos por coronavirus o que hubiera sospecha de que se habían contagiado de covid-19 debían ser incinerados. El problema es que en Guayaquil solo hay tres crematorios y, en ese momento, el número de víctimas era de decenas cada día, por lo que el sistema estaba colapsado.

Decenas de cuerpos siguen a día de hoy en las morgues sin ser identificados

Los cuerpos se amontaron en hospitales y centros de salud, que tuvieron que recurrir a contenedores para apilar los cadáveres. Sin embargo, la falta de refrigeración provocó que comenzaran a descomponerse, provocando un problema de salud de gran magnitud. Los cuerpos comenzaron a entregarse a las familias sin las comprobaciones necesarias y los problemas de identificación se multiplicaron.

Tal y como publica la BBC, hubo un total de 227 cadáveres encontrados en contenedores de los hospitales y que no fueron identificados. A día de hoy, 62 de ellos siguen en la morgue de Guayaquil sin haber sido identificados… y sin que su familia sepa dónde se encuentran los restos mortales de sus seres queridos. Uno de ellos lleva conviviendo con Enma un año, esperando en su garaje a que alguien lo reclame.

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