¿Por qué nos empeñamos en enviar frases de amor enlatadas cada San Valentín?
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14 de febrero

¿Por qué nos empeñamos en enviar frases de amor enlatadas cada San Valentín?

Cada 14 de febrero, como ocurre en otras fechas 'especiales', se compra algo 'especial' para esa persona 'especial' a quien se envía, además, un mensaje 'especial'. ¿Pero es especial enviar un mensaje enlatado a una pareja?

placeholder Foto: Flores y corazones en el día de San Valentín de una floristería de Zaragoza (EFE)
Flores y corazones en el día de San Valentín de una floristería de Zaragoza (EFE)

Llega el día del aniversario de una pareja, el cumpleaños de la persona con la que uno convive y comparte vida... o el 14 de febrero, y suenan las alarmas alrededor: hay que hacer algo especial. Cada uno elige su regalo —aunque en San Valentín la gran mayoría opta por flores y/o bombones, además de cualquier cosa en forma de corazón— pero además, ya sea para escribir algo en la tarjeta o para enviar un mensaje si uno no puede pasar el día con su pareja (o no el día completo, o incluso estando juntos), son muchos los que buscan diferentes frases de amor para dedicar a sus enamorados. El problema de esta práctica es que se puede caer en optar por las frases enlatadas, nada personalizadas, que pueden incluso ofender al destinatario.

Lo cierto es que muchas de estas frases se han usado entre los jóvenes, que llenan sus agendas y carpetas de dedicatorias de amor a amigos y compañeros, pero cuando se quiere enviar un mensaje más personalizado elegir una dedicatoria enlatada puede ser contraproducente. Ahora bien, ¿por qué nos empeñamos cada año en tener que buscar estas frases? No ocurre solo en San Valentín, sino en otros momentos del año, y la culpa es de la presión de grupo. "Nos dejamos llevar por la masa (...). Podemos pensar que no hacerlo puede llevarnos a quedar mal", explicaba a El Confidencial la psicóloga Amparo Calandín.

placeholder Rosas rojas, el regalo estrella de San Valentín (EFE)
Rosas rojas, el regalo estrella de San Valentín (EFE)

No obstante, celebrar el día de los enamorados con un mensaje prefabricado puede llegar incluso a ofender a la otra persona, si ésta considera que el mensaje no se ajusta a su situación real y no es más que un 'copy-paste' sacado de Internet. Porque una cosa es enviar un mensaje personal, incluso escrito a mano, en el que se ha invertido cierto tiempo y otra muy diferente recibir algo sin editar, copiado y pegado de cualquier página web. "Esa falta de personalización puede llevar a enfado, a pensar que te lo han enviado a ti como se lo podían enviar a otros tantos": así lo explicaba a este periódico Arantza Pérez, también psicóloga, aunque en una conversación acerca de otro tipo de mensajes, los de Año Nuevo.

El mejor regalo: conocer a la otra persona

Aunque para muchos San Valentín no es más que un invento del 'marketing' para fomentar el consumo en esta época, por lo que se niegan a participar de él, muchos otros sí dedican tiempo de su vida a preparar un regalo o algún detalle con el objetivo de que la otra persona se sienta un poco más especial. No obstante, para esta parte de la población el mejor consejo es, siempre, regalar sabiendo cómo es la persona a la que el regalo va dirigido. Hay parejas que disfrutan incluso las frases enlatadas, y eso no tiene nada de malo, siempre y cuando ambas partes sean conscientes de ellos: de nada sirve, sin embargo, enviarle una rosa roja, un oso de peluche y una frase cliché a una persona que duda de los obsequios despersonalizados o incluso que está en contra de celebrar un día como San Valentín.

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