Kafkiano, dantesco, orwelliano... ¿Sabes lo que significan realmente estos epónimos?
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Kafkiano, dantesco, orwelliano... ¿Sabes lo que significan realmente estos epónimos?

Las utilizamos a menudo, pero quizá, en ocasiones, sus significados no son los que pensamos. Aquí te lo explicamos

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Imagen: Sergio Beleña.

Filomena ha sido kafkiana, y el hecho de que todos los españoles hayan tenido que recoger la nevada con su propia pala y echar sal sobre las calles, sin duda, dantesco. ¿O no? A lo largo del día usamos o escuchamos a otros utilizar un sinfín de epónimos (la persona o lugar cuyo nombre es usado para nombrar a un pueblo, concepto u objeto de cualquier clase. El ejemplo más claro sería el continente de América, denominado así por Americo Vespucio), y, en ocasiones, no sabemos bien de dónde provienen estas palabras o no les damos el uso adecuado.

El español es una lengua rica en muchos aspectos, y entre ellos también está el uso de estos epónimos literarios. Para despejar cualquier clase de duda y no caer en errores, te dejamos aquí una lista con los más usados, lo que realmente significan y de dónde provienen. Generalmente, vienen a señalar situaciones de la vida cotidiana, aunque en casos excepcionales pueden definir objetos, como los quevedos, nombre que se le da a las famosísimas gafas que llevaba el escritor.

Dantesco

Como es lógico, le debemos el término al poeta italiano Dante Alighieri, artífice de la 'Divina comedia'. Puede que el epónimo 'dantesco' sea uno de los más autilizados en medios de comunicación o conversaciones de calle, cada vez que una escena nos sorprende, extraña, maravilla o estremece le añadimos el calificativo de 'dantesca'. En realidad, su significado es 'que causa espanto u horror'.

placeholder La 'Divina comedia' de Dante.
La 'Divina comedia' de Dante.

Esto se debe a que, en el infierno descrito en la 'Divina comedia' (la primera de las tres cánticas, compuesto por los nueve círculos) se describen escenas terribles y espantosas, y por ello la palabra ha llegado hasta nosotros. Aunque los sucesos que nos ocurren a nosotros probablemente no son tan horribles como los descritos en el poema de Dante.

Kafkiano

Entre todos los escritores peculiares de la historia, probablemente destaca Franz Kafka, de origen checo, que mandó quemar su propia obra a un amigo poco antes de morir (por suerte su amigo no cumplió la promesa). Desde 'El proceso' a 'La metamorfosis', las novelas de Kafka se caracterizan por describir situaciones absurdamente complicadas y laberínticas, de las que los personajes buscan salir y no pueden.

Si quieres describir una situación extraña, mejor que uses rocambolesco. Kafkiano se refiere a todo proceso burocrático imposible de resolver

La definición más fiel, probablemente, y mejor usada, sería en toda situación relacionada con aspectos burocráticos y complicados, puesto que las novelas del escritor generalmente tienen como personajes principales a oficinistas que se mueven en este tipo de ambientes. Si lo que quieres es describir una situación extraña o inverosímil, mejor que utilices 'rocambolesco', que proviene de Rocambole, un personaje del escritor francés Ponson du Terrail que pasa de ladrón a justiciero.

Orwelliano

Otro término usado hasta la saciedad, pues parece que la sociedad moderna se presta a ello. La nueva normalidad y el covid están dando paso a una sociedad orwelliana, ¿no es cierto? Bien parecida a la descrita por el escritor británico en '1984', sin embargo, su verdadero significado es un poco más complicado.

Una sociedad orwelliana sería aquella en la que se utiliza el lenguaje de manera engañosa y manipuladora

La sociedad orwelliana no sería solamente aquella totalitaria en la que Mark Zuckerberg nos espía a través de Facebook, sino que se describe mejor como toda sociedad en la que se utiliza el lenguaje (recordemos la neolengua de '1984') de manera engañosa y manipuladora, ya sea por parte de los Gobiernos, los medios de comunicación o la publicidad. Y, por supuesto, esto se puede dar también en las sociedades democráticas, no solo en las totalitarias.

Sádico

El término sádico se utiliza mejor que los mencionados arriba. La persona sádica sería aquella que siente placer cuando es cruel e inflige dolor en otras, especialmente en el plano sexual. El término se lo debemos al marqués de Sade, escritor de 'Justine', que pasó 30 años en la cárcel, fue acusado de todo tipo de perversiones, condenado a la guillotina (aunque murió por enfermedad) y sus libros fueron prohibidos por la iglesia.

Maquiavélico

No, una persona maquiavélica no es una persona maligna. El maquiavélico es aquel que actúa con astucia y perfidia para conseguir sus propósitos, y proviene, como no podía ser de otro modo, de 'El príncipe', en el que el autor explica a Lorenzo II de Médici las características que debe tener un buen príncipe o gobernante. Ya sabemos el resumen de la obra: el fin justifica los medios, por muy pérfidos que estos puedan llegar a ser.

Quijotesco

Al fin un epónimo patrio. 'El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha', creada por Miguel de Cervantes no solo es la novela más famosa en lengua española, sino que su personaje ha trascendido y, si se utiliza bien, sería para describir a aquella persona que obra desinteresadamente en las causas que cree justas y lucha por defender sus creencias. Aunque en el pasado se usaba para describir a aquel que no distingue entre realidad y fantasía, por aquello de los molinos y los gigantes.

Pantagruélico

Quizá las Navidades no han sido dantescas, pero seguro que las cenas han sido pantagruélicas. Nos referimos, por supuesto, a que han sido abundantes y excesivas, pero ¿a qué viene esto? Tenemos que mencionar al escritor François Rebelais y a sus novelas 'Gargantúa y Pantagruel', que narran la historia de dos gigantes y son bastante escatológicas y escandalosas (por lo menos para el momento en que fueron escritas, allá por el siglo XVI). Pantagruel era hijo de Gargantúa, rey de Utopía, y ambos eran bastante glotones, por lo que probablemente todos sus banquetes eran pantagruélicos.

Si alguna vez te encuentras con tu doble o doppelgänger por la calle, cuidado, pues es augurio de una muerte inminente

Doppelgänger

El que camina a tu lado, en sentido literal. La figura de esa persona que se parece extrañamente a ti, como un hermano gemelo desaparecido, y con el que te cruzas de golpe en algún lugar ha sido muy usada en la literatura. Desde Dostoievski a Italo Calvino, imaginaron qué sucedería si te encontrases con tu doble. La palabra fue acuñada por el escritor Jean Paul en su novela 'Siebenkäs' (1796) a partir de las palabras 'doppel' (doble) y 'gänger' (andante). Si alguna vez te encuentras con el tuyo, cuidado, pues según el dramaturgo sueco Strindberg significa que la muerte está próxima.

Mefistofélico

El maquiavélico no era la persona malvada, pero el mefistofélico definitivamente lo es. El nombre proviene de Mefistófeles, es decir, el mismísmo diablo, que se hizo popular en la novela 'Fausto' de Goethe, en la que el personaje de Fausto, en su búsqueda del conocimiento, decide hacer un pacto con el diablo. No es el primero ni el último (recordemos a nuestro don Juan Tenorio), pero probablemente sí el más popular.

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