TRASTORNOS CONTEMPORÁNEOS

Las señales que delatan que eres un narcisista y que no te das cuenta

En mayor o menor medida, todos pecamos de este carácter posesivo y manipulador. Pero en algunas personas puede volverse muy acusado y toxificar la relación que tenemos con ellas

Foto: ¿Podría ser el actual presidente de Estados Unidos un icono del narcisismo global? (Reuters)
¿Podría ser el actual presidente de Estados Unidos un icono del narcisismo global? (Reuters)

"Espejito, espejito, ¿quién es la más bella del reino?". Esta frase, sacada de un famoso cuento de ficción, podría sintetizar 'grosso modo' la personalidad narcisista. Aunque se trata de un trastorno mental que en mayor o menor medida todos poseemos, hay ciertas personas que en su comportamiento dejan relucir actitudes chulescas y hasta perversas, de las que nos deberíamos prevenir cuanto antes. Según la página de 'Psychology Today', el narcisista se define por un espíritu de "grandiosidad, falta de empatía con los otros y una necesidad constante de admiración".

En la mayoría de ocasiones, los comportamientos narcisistas suelen camuflarse bastante bien. Pero a medida que vas conociendo a este tipo de personas la relación que mantienes con ellas comienza a volverse tóxica, ya que uno de sus rasgos más notables es la manipulación emocional. De ahí la importancia de conocer las características que poseen estos individuos.

Uno de los rasgos es la sensación de no obtener el reconocimiento que merecen de los demás. O que el buen trato con el que se les habla no es suficiente

Como decíamos, todos tenemos de alguna forma gestos que pueden resultar narcisistas a ojos de los demás. Esto no quiere decir que tengamos un problema grave con nosotros mismos o nuestro entorno, ya que se puede dar de forma leve en determinados comportamientos o actitudes. A continuación, veremos esa serie de detalles en los que apenas reparas y que bien podrían identificarte con una persona narcisista, recopilados por 'Business Insider'.

Eres demasiado competitivo

Joseph Burgo, un experto psicoanalista autor de 'The Narcissist You Know' cree que uno de los primeros rasgos que caracterizan a un narcisista es el de su tremenda competitividad en cualquier ámbito. En otras palabras, son muy malos cuando pierden, pero también cuando ganan. De ahí que si consiguen su objetivo te lo restrieguen para que sepas en todo momento que está por encima y si fracasan su mosqueo contra todos será capital, sobre todo con las propias reglas del juego al que han perdido.

El buen trato nunca es suficiente

Imagina la siguiente escena: estás comiendo en un restaurante con una persona y aparece el camarero con el vino. Es posible que se equivoque en algún pequeño detalle o tal vez ni siquiera eso. Quizá te llena la copa antes a ti que a él. En cualquier caso, haya agravio o no, el narcisista se apresurará a notificárselo. Uno de los rasgos más notorios es la sensación de que no obtienen el reconocimiento que merecen de los demás. O bien que el buen trato con el que se les habla no es suficiente.

Esperas para hablar, en lugar de escuchar

Una persona narcisista es la que en las conversaciones puede saltar de un tema a otro con una facilidad pasmosa. En realidad, lo que sucede es que no le interesa entrar en el debate o en las preguntas o temas que le planteas, por lo que sin previo aviso pasarán a otra cosa sin llegar a escuchar atentamente lo que les estás diciendo. Anita Vangelisti, psicóloga de la Universidad de Texas en Austin, descubrió en un estudio que los narcisistas prefieren normalmente mantener una conversación que se centre en ellos mismos, "exagerando sus movimientos con las manos, hablando muy alto o mostrando desinterés por lo que hablan los demás".

Crees que todo el mundo es estúpido

El más básico. Algunos tienen que estar dejando todo el rato patente que son más inteligentes que los demás. Además, en los casos más acuciantes de narcisismo tienden a llevarse mal con sus compañeros de trabajo o amigos porque se niegan a aceptar que posiblemente no tengan la razón o puedan estar equivocados en algo. Esto se traduce en un marcado signo de superioridad intelectual o moral, acompañado de una potente radicalización en sus argumentos o ideas.

Te encanta ser el líder

Seguramente recuerdes al típico compañero de clase que siempre se ofrecía para apuntar en la pizarra a quien hablaba o se portaba mal cuando el profesor debía marcharse. O cuando en los recreos siempre salían dos o tres que querían ser siempre los capitanes del partido de fútbol o baloncesto y tener así la potestad de escoger a sus elegidos para formar el equipo. Básicamente, esta serie de actitudes de la infancia, entre muchas otras, pueden darse en la vida adulta de mil formas. Una de ellas es, sin ir más lejos, todos aquellos popes que creen que tienen la potestad de hacer y decidir por los demás.

Las dos formas de narcisismo

Los psicólogos suelen hablar de las dos caras del narcisismo. El primero sería el más reconocible desde fuera, el cual viene caracterizado por una personalidad fuerte siempre dispuesta a batallar. Pero también hay otro tipo de narcisismo más suave e interior, que se corresponde a un carácter introvertido, hipersensible y a la defensiva. Y que en muchos casos se manifiesta en forma de ansiedad en el individuo.

Alma, Corazón, Vida
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