Por qué los accidentes de helicóptero son tan frecuentes y difíciles de evitar
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SEGURIDAD AÉREA

Por qué los accidentes de helicóptero son tan frecuentes y difíciles de evitar

La muerte de Kobe Bryant ha abierto el debate sobre cuánto de seguros son este tipo de vehículos. Los datos asustan pero irán a mejor a medida que pasen los años

Foto: Lugar del accidente en el que murió Kobe Bryant, en Calabasas, California. (Reuters)
Lugar del accidente en el que murió Kobe Bryant, en Calabasas, California. (Reuters)

La reciente muerte de la estrella de Los Ángeles Lakers en helicóptero, Kobe Bryant, ha dejado huérfanos a millones de admiradores suyos de todo el mundo. El deportista de élite, que muchos comparaban con la leyenda Michael Jordan, llevó a su equipo a la gloria junto con nuestra estrella nacional, Pau Gasol, quien no se podía ocurrir lo sucedido, expresando su desconcierto e infinita tristeza a través de Twitter. La tragedia ha supuesto un mazazo para el deporte mundial y también ha generado una serie de dudas sobre cómo de seguros son estos vehículos voladores. A diferencia de la aviación comercial, cuya tasa de accidentes es muy baja.

No todo el mundo puede permitirse viajar en helicóptero cada dos por tres. Ya sea por motivos laborales, turísticos o privados, si buscamos los precios en Google la media que nos sale es más de 100 euros por tan solo diez minutos. Y si sientes el deseo de pilotar uno de ellos, la cifra sobrepasará los 300 euros. Por tanto, este vehículo no deja de ser una especie de distintivo social digno de la élite. En el caso de Bryant, la aeronave ni siquiera era suya. De acuerdo a 'TMZ' (el primer medio que adelantó la noticia de su muerte), la alquilaba por 2.000 dólares en cada viaje. Sin embargo, más allá de los costes económicos, puedes pagar un alto precio si te decantas por este medio de transporte.

En solo una década, en España hubo 89 accidentes de helicóptero que produjeron 48 muertes

Nos podíamos haber matado”. La expresidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, fue plenamente consciente de su suerte. Esta es la primera frase que pronunció nada más tocar tierra después de sufrir un accidente de helicóptero el 1 de diciembre de 2005, junto con el que por entonces era presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, y el exalcalde de Móstoles, Esteban Parro. “Gracias a Dios, estoy viva y entera. Hemos vuelto a nacer”, declaraba. El vehículo había despegado de la plaza de toros del municipio tras la visita de los políticos. Cuando ya sobrepasaba las gradas, giró sobre sí mismo y cayó a pocos metros de la carretera de Extremadura.

Momento en el que Aguirre es rescatada de su accidente en helicóptero. (EFE)
Momento en el que Aguirre es rescatada de su accidente en helicóptero. (EFE)

Afortunadamente, no hubo que lamentar heridos ni víctimas. Otros no podrían decir lo mismo. En 2018, último año del que se tienen registros, ocurrieron dos accidentes que, de no ser por la pericia de los pilotos, podrían haber acabado en tragedia. Según el informe de la Comisión de Investigación de Accidentes e Incidentes de Aviación Comercial (CIAIAC), dos helicópteros Bell estuvieron a punto de colisionar el uno contra el otro cuando se aproximaban a recoger agua para combatir un incendio en el municipio valenciano de Llutxent a Pinet. “Una tercera aeronave que volaba detrás advirtió de la convergencia de las trayectorias y una de ellas respondió con una maniobra evasiva hacia su izquierda, evitando el accidente”, recoge. Tan solo tres días después, cuando continuaban las labores de extinción de la zona, otros dos vehículos estuvieron a punto de chocar al estar muy cerca el uno del otro.

Qué dicen los datos

Si ampliamos el rango temporal de las estadísticas, nos encontramos con dos años negros para la aviación española en este tipo de vehículos: 2002, en el que murieron 12 personas en 12 accidentes y 2006, en el que hubo 13 fallecidos en ocho accidentes. Si sumamos el número de muertos de la década de los 2000 (todavía el Ministerio de Transportes no ha publicado la que va de 2010 a 2019), nos sale un total de 48 muertes en nueve años.

Número de accidentes de helicóptero en toda una década. (Ministerio de Transporte)
Número de accidentes de helicóptero en toda una década. (Ministerio de Transporte)

Aunque pueda parecer una cifra baja, hay que tener en cuenta que no se producen tantos vuelos en helicópteros como en aviones y, lógicamente, el número de pasajeros es muy reducido en este tipo de vehículos. Por otro lado, cuesta imaginar el desastre humano que supondría si se dieran 89 accidentes en la aviación comercial en solo una década, el total de siniestros ocurridos en el mismo tiempo en España a bordo de helicóptero.

¿Cuáles son las principales causas detrás de estos accidentes? En primer lugar, evidentemente el clima. De hecho, esta es la suposición inicial que la investigación sobre la tragedia de Bryant y sus acompañantes ha inferido: la densa niebla que cubría la zona por la que sobrevolaba la aeronave podría ser la responsable de la falta de visibilidad que le llevó a estrellarse. Otras fuentes aseguran que la estrella de la NBA fue advertido por las autoridades de que estaba volando a una altura demasiado baja.

Las causas más comunes

Con todo, podemos deducir que una de las principales causas de los siniestros en helicópteros se deben a la meteorología o también a las condiciones naturales sobre las que se realizan los vuelos: por ejemplo, en los traslados de alta montaña, cuyas arriesgadas maniobras tienen que sortear ramas de árboles o peñascos de roca, contando además con la dificultad de volar a tanta altura y a los fuertes vientos que soplan en las cumbres. Pero también son muy comunes los fallos del motor a raíz de un mal mantenimiento del vehículo. Un informe del Ministerio de Fomento presentado en 2006 concluía que uno de cada cuatro accidentes se debe a un error mecánico.

En ciudades como Nueva York existen servicios de helicóptero dirigidos a la clase alta que cuestan más de 700 euros por cada cinco minutos

Y, por último y como no podía ser de otra forma, está el factor humano. Esta es la causa que propició el incidente de Esperanza Aguirre y Mariano Rajoy. Meses después del suceso, la investigación de la CIAIAC concluyó que había un exceso de peso en el interior del helicóptero (159 kilos más de lo permitido concretamente) y que el piloto no tenía las suficientes horas de vuelo como para efectuar la maniobra de despegar desde la arena de una plaza de toros y, sobre todo, llevar a pasajeros de tanta importancia pública como eran los políticos. Pero más allá de las causas, cabe preguntarse si viajar en este tipo de aeronaves es un fenómeno extendido en nuestro país.

Los taxis del futuro

Como decíamos, muy poca gente puede permitirse ir de un lado a otro en helicóptero. En España, su uso está extendido generalmente entre las fuerzas de seguridad o bien dirigido a extinguir incendios, muy poca gente lo utiliza como medio de transporte privado. Pero en Estados Unidos, un país con ciudades mastodónticas en las que es imposible aparcar y tardas horas en desplazarte vayas a donde vayas, gozan de una excelente utilidad. Tanto es así que en ciudades como Nueva York existen servicios de transporte privado con un funcionamiento similar a los taxis, solo que en este caso el vehículo tiene hélices y va por los aires. Blade, una de las empresas del sector, presta servicio a las personalidades más acaudaladas de Manhattan por nada menos que 800 dólares (unos 727 euros) por cada cinco minutos de viaje. Pero la cosa no acaba aquí.

En los próximos años es probable que veamos los cielos cada vez más poblados por artefactos mecánicos que transporten pasajeros en las grandes urbes. Hace escasamente unos días se presentó el Hyundai S-A1, un helicóptero aéreo que, según sus fabricantes, conseguirá implantarse como la movilidad compartida del futuro. Diseñado junto con la empresa Uber, está pensado que pueda alcanzar los 290 kilómetros por hora, sea eléctrico, viaje a una altitud de 300 a 600 metros y, con el tiempo, pase a ser completamente autónomo. Su entrada en el mercado está prevista para 2023, aunque de hacerse realidad en España tardará un poco más, ya que primero se realizarán pruebas en Melbourne, Dallas y Los Ángeles.

Foto: Un helicóptero operado por Uber Copter (Reuters)

La mayor ventaja de este tipo de transportes es que, al tener un control autónomo, el error por factor humano está plenamente descartado. La única pega (y realmente la más importante que propiciará un recelo inicial hacia el servicio por parte de los clientes) es que habría que tener total confianza en que los sistemas informáticos y tecnológicos que permiten su funcionamiento no se equivoquen. De ahí que al principio, tal y como explicaron sus fundadores en la presentación del proyecto en enero en Las Vegas, en los primeros meses serán humanos quienes las piloten. ¿Quién sabe? A lo mejor gracias a los algoritmos llegamos a un estado de las cosas en el que todo funciona, no hay errores y lo más esencial: no hay que lamentar víctimas.

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