la prostitución en tiempos del #metoo

"Mentalidad abierta y destreza sexual": llegan los escort feministas

Según los estudios, hay un nicho cada vez mayor de trabajadores sexuales masculinos que se venden como 'el novio ideal' en el siglo XXI

Foto: Foto: iStock.
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Desde las hetairas griegas a las geishas japonesas, la prostitución es tan antigua como el mundo y generalmente ha involucrado a mujeres, vendidas como mercancía para el disfrute de los hombres. Hasta ahora. El auge del movimiento #MeToo y el feminismo de cuarta ola han removido los cimientos de las sociedades del primer mundo occidental, hasta el punto de que la mítica Roxanne de 'The Police' podría ser, en realidad, un hombre. Bienvenidos al mundo de los trabajadores sexuales feministas.

Según informa 'New York Post', estos escorts masculinos no solo satisfacen las libidos de las mujeres, también celebran la diversidad corporal y, sorprendentemente, escuchan a las mujeres y simpatizan con sus problemas. Una investigación llevada a cabo por la historiadora sexual Hallie Lieberman, autora de 'La estimulante historia del juguete sexual', percibió "un nicho cada vez mayor de trabajadores sexuales masculinos con tendencia feminista que se venden como el novio ideal en el siglo XXI y la era #Metoo".

"Hay que ganarse el respeto"

Lieberman profundiza en concreto en tres hombres dedicados a ello: John, que trabaja en Australia, Owen, en Canadá, y Levi, en Estados Unidos, los cuales se ofrecen como acompañantes masculinos de alta gama. Tras hablar con ellos y con sus clientas, llegó a la conclusión de que los servicios que ofrecen difieren mucho de los tradicionales. "A diferencia de gran parte de la narrativa sobre el trabajo sexual femenino, el masculino requiere mucho más contenido emocional, como buenas habilidades de escucha", explicó.

Para ser escort debes combinar una mentalidad abierta y destreza sexual. Contratar a uno es un vedadero acto feminista

Levi cobra menos de la mitad en comparación con muchas trabajadoras sexuales de alto nivel de San Francisco, y sus servicios vienen con una garantía de devolución de todo el dinero si una clienta no consigue un orgasmo. De hecho, Lieberman apunta en el informe que "el trabajo sexual es una de las pocas industrias donde a los hombres se les paga menos que a las mujeres". El escort compara la experiencia de contratarle con la que se puede tener en una primera o segunda cita tradicional, cuando el hombre se enfoca significativamente en ganarse el respeto de las mujeres.

Owen, por su parte, comenzó a dedicarse al negocio sexual cuando su mujer murió en un accidente de coche, y cobra a sus clientas 728 dólares (unos 654 euros) por sesiones de cuatro horas. La mayoría de sus clientas son mujeres profesionales demasiado ocupadas para encontrar pareja o madres solteras de 25 a 55 años, y también personas que deciden contratarle para tener tríos. Él insiste en que no es un Casanova: "La idea de que puedo ofrecer algo a las mujeres que realmente les guste es algo que valoro y que me gusta".

John, por su parte, se considera un feminista acérrimo: "No estoy seguro de si es posible llevar a cabo este trabajo y no serlo, porque entonces las probabilidades de tener éxito son mucho menores", indica. Las mujeres que acuden a que se les presten estos servicios parecen estar de acuerdo, pues así lo refleja Lieberman en el informe. Kelly, una de las clientas consultadas, asegura que contratar a un trabajador sexual siendo mujer es un acto en gran medida subversivo y feminista. Los tres hombres, además, enfatizan en la importancia del consentimiento.

La mayoría de mis clientas son profesionales demasiado ocupadas para encontrar pareja o madres solteras de 25 a 55 años

A pesar de todo, los amantes masculinos de alto rango siguen siendo escasos. Lieberman se basa en una encuesta para afirmarlo: tan solo 3.481 hombres se dedicaban a la profesión en 2017, y según le dijo Levi, solo conoce a otros cinco trabajadores en todo el país a los que respete y considere verdaderamente feministas. "Es probable que esta limitación se debe, en parte, a que para ser escort debes combinar una mentalidad abierta y destreza sexual.

"Tener éxito en este trabajo requiere una mentalidad inherentemente feminista", concluye Lieberman en su artículo, "en otras palabras, la actitud de que las mujeres merecen tanto placer, respeto y libertad como los hombres, dentro o fuera de la cama".

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