Tener amigos diferentes a nosotros nos hace ser más inteligentes
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Los atajos del pensamiento heurístico

Tener amigos diferentes a nosotros nos hace ser más inteligentes

Varios estudios han demostrado las ventajas que tiene para nuestra mente rodearnos de personas que no sean exactamente iguales a nosotros

Foto: Tener amigos diferentes a nosotros nos hace más abiertos
Tener amigos diferentes a nosotros nos hace más abiertos

Estamos acostumbrados a tener amigos que, ya sea por raza, por sexo, por educación, por trabajo o por cualquier otro motivo, han estado unidos a nuestras vidas a lo largo de los años. En la mayoría de los casos supone que se trata de personas con ideas, gustos o comportamientos similares a los nuestros al haberlos conocido en situaciones similares para todos.

Esos amigos de siempre provocan que nuestros pensamientos sean también los de siempre. Es decir, estar rodeado de personas que piensan o se comportan de una manera similar a la nuestra nos hace acomodarnos en nuestra manera de ser, tanto a la hora de pensar como de comportarnos. Por eso, algunas investigaciones sugieren que una forma de ser más creativos pasa por tener amigos que sean muy distintos a nosotros.

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El pensamiento crítico
José Antonio Marina

El pensamiento heurístico trata de la capacidad de las personas para resolver problemas creativamente o bien ser capaces de inventar soluciones útiles para nuestra vida. Estamos acostumbrados a los atajos, es decir, a simplificar esos problemas y poder establecer soluciones más cómodas y sencillas. Pero si tuviéramos amigos muy diferentes a nosotros, esa característica cambiaría.

Experimentos heurísticos

Julie Van de Vyver, profesora adjunta, y Richard Crisp, director del Departamento de Psicología de la Universidad de Durham, firman un artículo en la BBC en el que explican un experimento que llevaron a cabo sobre este tema. Dividieron a un grupo de personas en dos y les hicieron pensar en una persona que se dedique al oficio de matrona: un grupo pensó en una mujer y otro lo hizo en un hombre.

Con el pensamiento heurístico encontraron atajos para encontrar soluciones sencillas; sin él, lograron mejores posibilidades

Después pidieron a esos dos mismos grupos de personas a pensar un nombre para un nuevo tipo de pasta y les proporcionaron algunos ejemplos. El resultado del experimento fue que las personas que habían pensado en el hombre como matrona fueron más creativas que aquellas que lo habían hecho como mujer. Es decir, unas siguieron el pensamiento heurístico y llevaron a cabo atajos para encontrar la solución más sencilla; sin embargo, otras dejaron de lado ese tipo de pensamiento y lograron mejores posibilidades.

La vela y la caja de chinchetas

Otro grupo de investigadores llevaron a cabo un segundo experimento: proporcionaron una vela, una caja de cerillas y otra de chinchetas y debían encender la vela sin que la cera se vertiera al suelo. Aunque la solución parece evidente que es utilizar la caja de chinchetas para recoger la cera, la respuesta de los diferentes grupos fue diferente.

El truco de las velas es esclarecedor
El truco de las velas es esclarecedor

En este caso estudiaron a personas que habían vivido siempre en el mismo lugar y a otras que habían pasado parte de su vida en el extranjero. Y los resultados fueron clarificadores: las personas que habían vivido un tiempo fuera de su país fueron capaces de resolver mejor el problema. Eso supone que salir de la zona de confort en la que estamos acostumbrados nos hace más creativos.

Una forma de conseguir traspasar esa línea de confort es adaptándonos y podemos hacerlo de forma sencilla: leyendo libros sobre diversas temáticas, viendo películas en versión original, conociendo a personas diferentes a nosotros en equipos deportivos o grupos de voluntarios… Lo importante es ser capaces de pensar más allá y abrirnos a nuevas experiencias.

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