Política y sexo

La "Hillary Clinton" del porno lo cuenta todo sobre política y sexo

Nina Hartley lleva toda la vida en la industria del cine para adultos. Ahora, lee a Marx en sus ratos libres y sueña con un mundo más justo para las trabajadoras sexuales

Foto: Toda una vida en el porno. (Wikipedia)
Toda una vida en el porno. (Wikipedia)

Cuando en 2014 se publicaron las memorias de Hillary Clinton, de título 'Hard Choices', la opinión pública de Estados Unidos se convirtió en un hervidero de comentarios. No solo por lo que la ex candidata demócrata a la Casa Blanca contaba en dicho volumen, sino porque en 1987 la población norteamericana vibraba a solas y en la intimidad con una de esas películas pornográficas de culto titulada de la misma forma que su biografía.

Muchas veces las casualidades pueden jugarte malas pasadas. Este es el caso. Una de las actrices que aparecía en esa película, rodada por Henri Pachard, era Nina Hartley, una adorable chica rubia de mirada pícara con un cierto parecido a la ex primera dama estadounidense. Por sus hechos les conoceréis, y en cualquier portal porno internacional podemos leer su biografía, además de darnos de bruces con contenidos no aptos para todos los públicos: "Nacida en un entorno judío y de izquierdas (sus padres llegaron a convertirse al budismo), Nina se crió en mitad de la primavera ideológica y cultural que supusieron los 60 y 70 con el movimiento hippie radicado en su San Francisco natal", reza en la biografía alojada en una de esas páginas web.

Cuando empecé en el porno, era la única que tenía una verdadera actitud política. El trabajo sexual es un oficio real. Dejadnos sobrevivir

"A principios de los 80 aceptó un empleo como stripper para costearse los estudios de enfermería, que acabaría superando en 1985 con una mención honorífica magna cum laude. Un año antes de lanzar el birrete por los aires, debutaba en el porno, y a partir de ahí comenzaría a rodar con cierta regularidad, perdiendo la virginidad anal en su tercer filme". Así fueron los comienzos de Hartley, cuando aún no había esa red de redes por la que hoy en día circulan tantos vídeos impuros: estudiante brillante de día, y sexy gogo por la noche.

Ahora, pasados los años, dedica su tiempo a leer a Marx y a disfrutar de una vida tranquila después de haber conseguido permanecer en el imaginario colectivo de todos sus conciudadanos como la "Hillary Clinton del porno", una MILF verdaderamente de izquierdas. La veterana actriz pronunció un emotivo discurso en al recibir el premio AVN (los Oscars del porno) por toda una vida dedicada al desnudo. "He visto muchos cambios en el negocio desde que comencé a dedicarme a esto, hará 35 años", declaraba a 'The Daily Beast'.

El nacimiento del porno político

4 de noviembre de 2008. Dos soldados rusos llaman a la puerta de Sarah Palin, excandidata a la vicepresidencia de Estados Unidos y antigua gobernadora de Alaska, en busca de ayuda. Tras unas cuantas chanzas y diálogos intrascendentes y algo picantes, hacen un trío en el sofá. La película consta de hasta seis partes en las que la supuesta política estadounidense, interpretada por Lisa Ann, se acuesta con varios personajes de lo más variopintos. Titulada 'Who's Nailin' Paylin?' (cuya traducción si atendemos a las segundas intenciones sería '¿Quién se la está clavando a Paylin?') supuso todo un brusco revulsivo en la tradición pornográfica estadounidense.

Las trabajadoras sexuales guardan muchos secretos, y cuando las prostitutas se unen, los hombres poderosos tiemblan

Que sepamos, dicho género nunca se había adentrado tanto en la política nacional como en este documento audiovisual. ¿Podría imaginarse el lector que determinados contenidos para adultos de producción española basaran sus ficciones de acuerdo a los principales conflictos políticos actuales y se convirtieran de inmediato en puro éxito? Aquí también aparece Nina Hartley, interpretando a Hillary Clinton, diez años después de que se conociera públicamente la infidelidad de su marido, Bil Clinton, con su secretaria Mónica Lewinsky.

Sindicalismo y oposición

"Soy un bebé de pañales rojos", confiesa Hartley. "Cuando empecé en el porno, era la única que tenía una verdadera actitud política. Ahora, soy lo suficientemente mayor como para tener hijos e hijas que por su edad bien podrían ser trabajadores sexuales, y veo que se están uniendo. Se ponen de pie y gritan: 'Ni hablar, no nos rescaten, queremos derechos. El trabajo sexual es un oficio real. Dejadnos sobrevivir".

Hartley ha estado involucrada desde hace muchos años en el Comité de Defensa de los Actores Adultos (APAC), en auge tras los últimos escándalos de abuso sexual por parte de actores famosos (el #MeToo del porno), como lo ocurrido con Nikki Benz, o bien de otro tipo de problemas, como el acoso virtual que llevó al suicidio a August Ames el año pasado.

"Creo que no estamos verdaderamente preparadas para la sindicalización", asegura la actriz. "Pero ahora se está convirtiendo en una carrera profesional, ya que dedican a ello más de dos años. Necesitamos algún tipo de organización, aunque solo sea un grupo de apoyo. La APAC ofrece charlas sobre salud mental e información sobre cómo gestionar las relaciones íntimas o afectivas lejos de las cámaras. Sirve de un gran apoyo a las artistas".

Hartley reconoce que en los últimos años ha habido una mayor voluntad de organizarse. "Están más politizadas", confiesa. "Cuando las prostitutas se unen, los hombres poderosos tiemblan. Las trabajadoras sexuales guardan muchos secretos sexuales, y en un país tan envenenado como el nuestro, esos secretos son más bien tóxicos".

Alma, Corazón, Vida

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