nuestros amigos con patas

Por qué la pérdida de un perro es a veces más difícil que la de un familiar o un amigo

La muerte de nuestros compañeros peludos es una experiencia tan traumática como la de un ser humano y, sin embargo, no pasamos el duelo como es debido, ¿qué hacer entonces?

Foto: Bacall y Bogart con su perro. (Reuters)
Bacall y Bogart con su perro. (Reuters)

Si dicen que es el mejor amigo del hombre es por algo. Las investigaciones para saber cuánto tiempo llevan a nuestro lado no se ponen de acuerdo aún, pues unos indican que ya se han encontrado restos de cómo fueron domesticados antes del comienzo de la agricultura y otros señalan que incluso antes, cuando éramos cazadores recolectores. Aunque no nos pongamos de acuerdo hay algo que está claro: llevan con nosotros tanto tiempo que a estas alturas es muy difícil separarnos de ellos.

Los animales sufren el dolor con la misma intensidad que las personas y nos abandonan cuando llega su hora. Para aquellos que han tenido una mascota (y pueden preguntarlo), es mucho más que un simple perro. Pueden llegar a sentirse culpables por ello, pero es cierto que algunas personas sufren más por la pérdida de su animal que de un familiar o un amigo. Las investigaciones han confirmado que para la mayoría de las personas, la muerte de un perro es, en casi todos los aspectos, comparable a la pérdida de un ser querido (humano), informa 'The Conversation'.

Sobre perros y hombres

Sin embargo no se puede superar como es preciso. Hay un pequeño cuento del escritor Anthony de Mello en el cual un niño se encuentra muy triste porque ha fallecido su tortuga, por lo que la familia decide organizar un funeral por todo lo alto: encargan rosas, incluso construyen una sepultura, y cuando se encuentran en mitad de la ceremonia el animal... revive. El niño, ni corto ni perezoso, señala con absoluta frialdad: "Vamos a matarla".

Por supuesto, esta historia es una exageración, pero se entiende. Cuando muere nuestro perro no hay obituario, ni rituales de duelo, nada nos ayuda a superar la pérdida de la mascota. Quizás si las personas se dieran cuenta de cuán fuerte e intenso es el vínculo entre los humanos y sus perros, tal pena se aceptaría más ampliamente. Esto ayudaría enormemente a los dueños de perros a integrar la muerte en sus vidas y ayudarlos a avanzar.

Hemos vivido con ellos desde hace 10.000 años y sin embargo no está bien visto que pasemos el duelo o lloremos su pérdida

¿Qué es exactamente lo que hace que los humanos se unan tan estrechamente con los perros? Como decíamos al principio, nuestros amigos con patas han tenido que adaptarse a vivir con humanos en los últimos 10.000 años. Y lo han hecho muy bien: son el único animal que ha evolucionado específicamente para ser nuestros compañeros y amigos. El antropólogo Brian Hare ha desarrollado la "Hipótesis de la domesticación" para explicar cómo se transformaron de sus antepasados ​​de lobo gris en los animales socialmente hábiles con los que ahora interactuamos de la misma manera que nos relacionamos con otras personas.

La actriz Sophie Turner de 'Juego de Tronos' con su perro.
La actriz Sophie Turner de 'Juego de Tronos' con su perro.

Esto no es un accidente. Han sido criados selectivamente a través de generaciones para prestar atención a las personas, y las imágenes de resonancia magnética muestran que los cerebros de los perros responden a los elogios de sus dueños con tanta fuerza como lo hacen con los alimentos. Otros estudios indican que tratan de ayudar a las personas. Es normal que, ante esto, los seres humanos respondan también de forma positiva. Las personas con perro tienen, en promedio, menos problemas de estrés y son más felices que las que no poseen mascota (o tienen gatos).

¿Alguna vez has confundido el nombre de tu hijo con el de tu perro o viceversa? Pues al parecer no es algo tan poco habitual. Curiosamente, el nombre del perro se extrae del mismo grupo cognitivo que contiene a otros miembros de la familia, y por eso a veces podemos confundirlo. La psicóloga Julie Axelrod asegura que la pérdida de un perro es muy dolorosa porque los dueños no solo están perdiendo la mascota sino también una fuente de amor incondicional, un compañero que proporciona seguridad y comodidad sin pedir nada a cambio.

Pero como sucede con cualquier pérdida, hay que pensar que si sientes dolor es porque antes ha habido algo bueno para recordar. Los recuerdos no son fáciles de arrebatar. Y, sobre todo, ya sabes lo que dicen: uno nunca muere del todo si no se le olvida.

Alma, Corazón, Vida

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