UNA MUJER AUSTRALIANA DE 29 AÑOS

Se queda sin los dedos de un pie por culpa de una pedicura en un 'spa' de peces

El Reino Unido ya ha advertido de la posibilidad de que estos ‘spa’ puedan propagar virus como el VIH o la hepatitis C

Foto: En España hay cientos de spa donde ofrecen estos servicios (EFE/Javier Etxezarreta)
En España hay cientos de spa donde ofrecen estos servicios (EFE/Javier Etxezarreta)

Una turista australiana de 29 años se ha quedado sin todos los dedos del pie después de contraer una infección en 2010 en un spa con peces durante sus vacaciones en Tailandia. Victoria Curthoys, que es como se llama la mujer, ya había perdido la mitad de su dedo gordo después de cortárselo con un cristal cuando tenía 17 años, nada comparado con lo que ha sufrido ahora.

Los doctores que la atendieron en Australia tardaron dos años en diagnosticar la infección en relación con los peces ‘Garra rufa’ que son los encargados de llevar a cabo la ictioterapia. Este tipo de pedicura consiste en que estos animales se alimentan de la piel muerta que recubre los pies haciendo una exfoliación natural.

La mujer se ha quedado sin los cinco dedos de su pie (Foto: Instagram)
La mujer se ha quedado sin los cinco dedos de su pie (Foto: Instagram)


Los médicos tuvieron que cortar a Curthoys la otra mitad del dedo gordo dos años después de sus vacaciones, en 2012, pero el problema no se solucionó, sino todo lo contrario. Andar desde ese momento haciendo presión sobre el resto de los dedos provocó úlceras que escondían otras infecciones bacterianas que han hecho que fuera perdiendo el resto de sus dedos a lo largo de los años. Finalmente, Victoria ha visto los cinco dedos de su pie amputados por culpa de aquella pedicura tailandesa.

Pueden provocar hepatitis C

Hace pocos meses, la Agencia encargada de la Protección de la Salud en el Reino Unido (HSEA) avisaba de los posibles prejuicios que pueden provocar estos animales. Y no era una broma: según este organismo, los Garra rufa pueden llegar a propagar el virus del VIH o la hepatitis C.

El riesgo de infección es bajo pero, según la HSEA, no es descartable ya que asegura que el agua en el que viven estos peces contiene microorganismos que podrían acarrear problemas bacterianos. Poniendo un ejemplo práctico: si alguien infectado con un virus como los mencionados anteriormente utilizara esta agua y el establecimiento no la cambiara, existe un riesgo de que esa enfermedad se transmitiera a otro cliente.


La recomendación es cambiar el agua del tanque de los peces después de que lo use cada cliente, un problema importante ya que en el interior suele haber más de un centenar de ese tipo de animales.

En los últimos meses se han conocido otros problemas derivados de la ictioterapia, como el de una mujer norteamericana que perdió las uñas de los pies inexplicablemente poco después de utilizar este servicio. Por todo esto, 18 estados entre Estados Unidos y Canadá han prohibido estas terapias, mientras en Alemania exigen un análisis de sangre previo.

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