EN UNA GALAXIA MUY MUY LEJANA....

Los restos de un planeta perdido en la Tierra: el meteorito lleno de diamantes

Los científicos descubren un astro que aterrizó en el desierto de Sudán hace una década y que proviene de un protoplaneta que gestó el Sistema Solar que hoy conocemos

Foto: Somos producto de un choque interplanetario. (iStock)
Somos producto de un choque interplanetario. (iStock)

El aparente orden que reside en nuestro Universo cercano, con sus elipsis orbitales matemáticamente perfectas, nunca fue tan exacto. Hace unos 4.500 millones de años, el Sistema Solar vino al mundo a partir del más absoluto caos. Un cúmulo de masa y fragmentos de roca y polvo, llamados protoplanetas, formaron un círculo alrededor del Astro Rey y colisionaron entre sí como bolas de billar cósmicas. Estos choques forjaron los planetas rocosos que conocemos hoy en día: Mercurio, Venus, Marte y, por supuesto, aquel en el que vivimos, la Tierra. A su vez, los astrónomos creen que la luna se formó a partir de los restos por tal impacto entre la Tierra y un protoplaneta al que llamaron Theia. Ahora, los científicos han descubierto unos diamantes en el interior de un meteorito cuyo origen puede provenir de uno de estos cuerpos celestes que formaron los planetas que hoy componen nuestro Sistema Solar.

Estas piedras preciosas fueron halladas en 2008 en trozos de roca espacial que cayeron sobre los desiertos del país africano de Sudán, informa 'The New York Times'. Los astrónomos han planteado la hipótesis de que docenas de planetas en ciernes, desde la luna hasta Marte, se formaron, se separaron y se volvieron a juntar en una serie de violentas colisiones que finalmente crearon los planetas rocosos que orbitan alrededor del sol en la actualidad, según informa Ian Sample en 'The Guardian'. A decir verdad, ha sido un milagro "caído del cielo" (y nunca mejor dicho) lo que ha precipitado que llegue hasta nosotros. Quizá, esto implique una mayor comprensión sobre el origen del Sistema Solar y un acercamiento a la naturaleza de los planetas vecinos que nos miran desde arriba: pequeños, hermosos, silenciosos, apenas perceptibles y parpadeantes en medio de la oscuridad.

Ahora toca hacer arqueología e intentar descifrar la historia de la formación de nuestros planetas vecinos y de la propia Tierra

De confirmarse los hallazgos, el meteorito bautizado como Alahamata Sitta será el primer y el único resto de todos esos protoplanetas que formaron la Tierra. Dicho material, auguran los científicos, abrirá una ventana al conocimiento de las condiciones cósmicas del sistema al que pertenecemos. "Tenemos en nuestras propias manos una pieza de un planeta anterior que giraba alrededor del Sol antes del final de la formación del Sistema Solar", confirma Philippe Gillet, científico planetario del Instituto Federal de Tecnología en Lausana, Suiza. "Ahora toca hacer arqueología e intentar descifrar la historia de la formación de nuestros planetas vecinos y de la propia Tierra", corroboró.

Farhang Nabiei, compañero investigador de Gillet, realizó el descubrimiento del meteorito hace exactamente una década, mientras tomaba imágenes de alta resolución sobre el desierto de Nubia, en Sudán. "Estas muestras provienen de una época a la que no tenemos ningún acceso", admite Farghan Nabiei para 'The Washington Post'. "Somos parte de estos protoplanetas, en los que está incrustada la historia de cómo llegamos a ser lo que somos ahora".

La roca espacial se clasifica como ureilita y tiene varios tipos diferentes de minerales incrustados, además de diamantes. Sus gemas, de tamaño nanométrico, resultan ser mucho más grandes que cualquier otro diamante encontrado en el interior de cualquier aerolito conocido. Tras realizar una inspección en el mineral, el equipo de científicos percibió que los diamantes no eran cristalinos, sino que estaban plagados de pequeñas imperfecciones, hechas de cromita, fosfato y sulfuros de hierro y níquel, según apunta el doctor Gillet.

La clave del Almahata Sitta está en que no está hecho del material primitivo que constituía la nebulosa solar, así como tampoco está tan bien mezclado y horneado como las rocas que provienen de planetas modernos y actuales. A diferencia de otros meteoritos con los que sí se puede rastrear su procedencia, estas rocas no tienen una fuente conocida. Parecen haberse formado a partir de cuerpos que ya no existen. "Lo que para un joyero es una imperfección, se convierte para mí en algo muy útil", explica Gillet. "Tiene una química que no tiene equivalente en el Sistema Solar de hoy en día", sentenció.

Un meteorito impacta contra la Tierra. (iStock)
Un meteorito impacta contra la Tierra. (iStock)

Las impurezas en los diamantes del meteorito parecen mostrar un pasado realmente turbulento. El tamaño y la química de los diamantes hace pensar que se formaron bajo una presión muy intensa, de unos 20 giga-pascales. Para hacerte una idea aproximada de tal fuerza, esta es cercana a la presión existente a 650 kilómetros bajo la superficie terrestre, donde el manto superior transita hacia el manto inferior. Según el informe publicado en la revista 'Nature Communications', el equipo suizo llega a la conclusión de que los diamantes se forjaron en las profundidades de la superficie de un mundo totalmente desconocido.

"El cuerpo principal del meteorito tendría que haber sido un planeta al menos tan grande como Mercurio o Marte", declara Nabiei en 'The Washington Post'. La química de estas imperfecciones les ha hecho concluir que se trata de los restos cósmicos de un protoplaneta que colisionó con otro y expulsó escombros que terminaron en el cinturón de asteroides, donde vagó durante miles de millones de años hasta que impactó en la Tierra.

Alma, Corazón, Vida

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