"No podemos asesinar ni envenenar a nadie"

Jinichi Kawakami, el último ninja vivo: sus secretos, por fin revelados

Descendiente de una saga centenaria, este japonés dice poseer los conocimientos originales sobre asesinato, escapismo y entrenamiento extremo de estos míticos mercenarios

Foto: La principal habilidad de estos guerreros consiste en sorprender al enemigo. (iStock)
La principal habilidad de estos guerreros consiste en sorprender al enemigo. (iStock)

“Me llaman el último ninja porque no existe otra persona que haya recibido todas las habilidades transmitidas directamente de los maestros de hace cinco siglos”, cuenta Jinichi Kawakami, un ingeniero de 63 años que ostenta para muchos el honor de ser el último shinobi de la historia, al diario ‘The Daily Mail’.

Este heredero del histórico grupo de mercenarios japoneses cree que las técnicas de los ninjas no encajan con el mundo moderno y ha tomado la dura decisión de que su sabiduría se pierda el día en que fallezca: “No podemos asesinar ni envenenar a nadie. Aunque tengamos las instrucciones para elaborar un veneno, no hay forma de probarlo”. Para este maestro “en la época de las guerras civiles durante el periodo Edo, las habilidades de los ninjas para espiar y matar o mezclar medicinas hubieran sido útiles. Pero ahora que tenemos armas, internet y medicamenteos mucho mejores el arte del ninjutsu no tiene lugar”, declara a 'BBC News'.

No puedes separar las artes marciales de los ninjas, pero pertenecer a ellos va mucho más allá de las artes marciales

Resulta imposible aprender en unos minutos los siglos de ciencia marcial que Kawakami nos podría revelar. Antes de que la sabiduría de tales guerreros quede solo en el recuerdo, adentrémonos por unos momentos en las breves lecciones que podemos extraer a través de sus declaraciones en diferentes medios.

El auténtico ninjutsu

De una naturaleza totalmente contraria a los samuráis, los ninjas estaban entrenados para practicar formas no ortodoxas de hacer la guerra como el asesinato, el espionaje, el sabotaje o la guerra de guerrillas. En una sociedad donde las funciones de cada miembro estaban claramente delimitadas, el daimio, o soberano feudal, no podía exponer a su élite militar a labores tan poco escrupolosas, por lo que sustituía a los samuráis por estos otros guerreros, que generalmente procedían de clases sociales más bajas.

Kawakami dice ser el vigésimo primer gran maestro del clan Koga Ban, una dinastía de espías cuya historia se remonta a quinientos años atrás. Posee además un dojo, es decir, un lugar de entrenamiento, en la ciudad de Sagamihara, aunque la paradoja está en que ya no acepta nuevos estudiantes. Curiosamente, su principal discípulo hasta el momento, Yasushi Kiyomoto, es propietario, junto a otros socios, de la única sede oficial de la escuela fuera de Japón, fundada en la ciudad de Valencia.

Jinichi Kawakami.
Jinichi Kawakami.

Su formación en el arte del ninjutsu comenzó a la temprana edad de seis años, bajo la instrucción de su riguroso mentor Masazo Ishida. El periodista Thomas Dillon, que ha seguido los pasos de este maestro, pone en duda este dato: “Nadie sabe nada acerca de Ishida y, por tanto, no hay evidencias de que lo que Kawakami defienda sea cierto”.

Con todo, Kawakami goza de una gran reputación y actualmente ostenta el honor de ser conservador honorario en el Museo Ninja de Igaru. ¿Cómo se ha labrado su prestigio? ¿En qué consisten sus técnicas? “No puedes separar las artes marciales de los ninjas, pero ser ninja va mucho más allá de las artes marciales”, cuenta Kawakami a ‘The Japan Times’. Aunque parezca sacado de una película de ficción, sus habilidades van desde tener un oído tan agudo que es capaz de escuchar el sonido de una aguja en la habitación contigua, hasta desaparecer tras una nube de humo, pasando por las técnicas más avanzadas de asesinato como cortar el cuello de una víctima con un shuriken, el arma arrojadiza que caracteriza a estos guerreros.

Un dicho asegura para escapar de la muerte hay que colgarse de las pestañas del enemigo: estás tan cerca de él que no te puede ver

Para mejorar su concentración, uno de los entrenamientos llevados a cabo por el último ninja consiste en algo tan simple como contemplar durante horas la llama de una vela y sentir que el fuego y él son una sola entidad.

Mezclar productos químicos para generar humo y explosiones, prepararse para superar situaciones límite de calor y frío, pasar días sin comer ni beber nada... “El entrenamiento fue duro y doloroso. No fue divertido, pero no pensé mucho en por qué lo estaba haciendo. Se llevó a cabo para formar parte de mi vida”, cuenta Kawakami.

Vencer a enemigos más fuertes

No hay que ver, sin embargo, en estos guerreros un ejemplo de fuerza bruta. Muy al contrario, para Kawakami el principal valor de los ninjas reside en su habilidad para sorprender al enemigo distrayendo su atención. El objetivo es obtener una ventaja definitiva y superar así a los oponentes más poderosos: “Basta lanzar un mondadientes al suelo para que todo el mundo mire en esa dirección y tengas la oportunidad de huir”.

Puede parecer que la solución para no ser advertido consiste en hacerse invisible de alguna manera. Sin embargo, la mejor técnica se basa a veces en lo contrario, en ser demasiado “opaco”: “Tenemos un dicho que asegura que se puede escapar de la muerte colgándose de las pestañas del enemigo: significa que estás tan cerca que en realidad no te puede ver”.

¿Habrá en el futuro un sucesor de Kawakami? ¿Se convertirá de verdad en el último ninja de la historia? Como sucede con cualquier figura mítica, existe sobre él un cierto halo de misterio. Como afirma acertadamente el periodista Thomas Dillon, no es posible ser un ninja si no hay secretos detrás.

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