Noticias de China: El vídeo que demuestra el declive moral de China
UN MINUTO SIN QUE NADIE HAGA NADA

El vídeo que demuestra el declive moral de China

Una grabación de 90 minutos que mostraba cómo decenas de personas ignoraban a una mujer accidentada ha vuelto a poner en el disparadero a la sociedad china

Foto: Una captura del vídeo en el que se ve a la mujer en plena calle.
Una captura del vídeo en el que se ve a la mujer en plena calle.

A estas alturas, es posible que ya haya visto el vídeo del que hablamos –y si no lo ha hecho, debe saber antes de hacerlo que las imágenes son muy duras–, puesto que se ha viralizado rápidamente durante los últimos días. Primero, en China; más tarde, en el ámbito anglosajón; finalmente, ha terminado llegando a todos los rincones del planeta por su brutalidad y la ausencia de escrúpulos de sus protagonistas, que ven cómo una mujer es atropellada hasta dos veces sin que hagan nada por socorrerla.

En los primeros compases del vídeo, vemos cómo una mujer es repentinamente arrollada por un taxi mientras parece parada en mitad de un paso de cebra. Sale volando por los aires y cae, de espaldas, sobre el pavimento, sin que mueva ni un músculo. En la acera, una niña se abraza a su madre mientras observan a la mujer antes de desaparecer de la imagen. Pero lo más impactante no es esto, sino que ninguna de las alrededor de 40 personas que caminan a su alrededor se paran ya no a socorrerla, ni siquiera a observarla. Siguen su paso como si nada.

¿Cómo es posible que una mujer quede inconsciente en el suelo, atropellada por un automóvil y que nadie acuda a socorrerla?

Aún falta lo peor. Alrededor de un minuto después, un monovolumen aparece por la parte derecha del encuadre y pasa por encima de la mujer. Es como si no hubiese visto a la figura, que vuelve a permanecer sobre la carretera totalmente desencajada, como si se tratase de un muñeco. Esta vez sí, la conductora del automóvil se detiene y acude en auxilio de la mujer. Aquí es donde se acaba el vídeo, y donde empieza el misterio: ¿es un montaje? ¿De verdad tantas personas pueden pasar de largo ante un hecho así? ¿Es un experimento social sobre la “difusión de la responsabilidad”?

[Atención: el contenido de este vídeo puede herir su sensibilidad]

Pues no. Según ha confesado la policía local, todo lo que se ve en el vídeo es real. Se trata de una mujer llamada Ma que finalmente murió a causa del doble atropello. Los dos conductores, añadió las autoridades, están siendo investigados. La posterior censura del vídeo no ha impedido que haya sido visto por muchos compatriotas de la accidentada, al viralizarse como una muestra de la decadencia moral del país oriental.

¿Por qué (no) lo hacen?

¿Cómo es posible que una mujer quede inconsciente en el suelo, arrollada por un automóvil y que nadie acuda a socorrerla? Hay una (triste) explicación: durante los últimos años se han multiplicado las estafas en las que el embaucador finge necesitar asistencia, por lo que es probable que muchos de los que pasaron al lado de la mujer pensasen que no era más que un montaje para engañarlos. O, mejor dicho, se han popularizado dicha clase de historias semejantes, quizá sin base real. Es lo que confiesa en 'ABC News' el novelista Tian You, autor de obras como 'Top Merchants'.

Después del atropello de Wang Yue, la mayoría de sus compatriotas pensó que la gente no había hecho nada para no meterse en líos

“Es un problema en todo el país: nuestro listón moral ha caído muy bajo”, lamenta. “Si quieres que sea honesto, yo también me pregunto si me habría atrevido a ayudar a la mujer”. No es la primera vez que ocurre algo semejante, lo que ha provocado que determinadas regiones chinas, como Pekín o Shanghai, hayan puesto en marcha “leyes de Buen Samaritano” que protegen a aquellos que prestan ayuda a alguien herido. Se trata de una doctrina legal que tiene como objetivo evitar que los ciudadanos duden a la hora de prestar auxilio en un accidente, por ejemplo, en caso de que su actuación provoque daños no intencionados.

Estas leyes fueron aprobadas en 2011, después de la muerte de Wang Yue. Se trataba de una niña de dos años que el 13 de octubre de 2011 fue atropellada por dos coches, mientras hasta 18 automóviles pasaban de largo, ignorándola, a pesar de que sangraba profusamente. ¿Por qué? Una encuesta realizada poco después mostraba que el 70,7% de los consultados pensaba que no habían hecho nada para no meterse en líos. Sin embargo, el 87,7% se mostraba de acuerdo en que la niña había muerto “a causa de una indiferencia cada vez mayor entre la gente”.

No solo eso, sino que es relativamente frecuente que si un conductor se lleva por delante a un peatón, en lugar de socorrerle, lo remate. Es una consecuencia perversa del sistema legal chino, que obliga a los conductores a pagar los cuidados médicos y manutención de sus víctimas durante el resto de su vida. Es lo que ocurrió con otro conductor de la provincia de Sichuan, que dio marcha atrás para rematar a un niño para “ahorrarse gastos”.

¿Qué está pasando?

Más allá de las triquiñuelas legales, estos incidentes se han interpretado como un claro signo de la decadencia de la moral china; al igual que ha ocurrido con otras sociedades tradicionales que se han modernizado rápidamente, existe en el país oriental cierta nostalgia hacia una supuestamente dorada era socialista en la que se respetaban los principios legales y, sobre todo, los valores morales. No obstante hay quien, como You, consideran que fue la Revolución Cultural china de Mao Tse Tung la que provocó que la desconfianza hacia el vecino se extendiese.

El efecto espectador asegura que cuantas más personas presencien una situación, menos probable es que alguien intervenga

Utilizar estos episodios de indiferencia colectiva para diagnosticar las enfermedades de una sociedad es relativamente habitual. En 1964, Kitty Genovese fue apuñalada en Queens (Nueva York) en mitad de la calle. A pesar de sus gritos, no solo nadie corrió en su ayuda, sino que la joven vagó durante 10 minutos sin que nadie la socorriese. Finalmente, su agresor, Winston Moseley, volvería a atacarla y a violarla. El asalto duró media hora, y según la policía, hasta 38 personas presenciaron el crimen sin intervenir.

Este violento ataque sería la inspiración que terminaría alumbrando el conocido como efecto espectador (o, a partir del nombre de la asesinada, efecto Genovese), un término psicológico que recuerda que cuantas más personas presencien una situación, menos probable es que alguien intervenga. El caso de Genovese provocó que los periódicos se llenasen con editoriales y reportajes sobre la decadencia moral de los estadounidenses. La historia y un artículo publicado en 'American Psychologist' terminaría matizando esa supuesta indiferencia, que ha provocado que la triste historia se utilice frecuentemente en las Facultades como relato ejemplarizante.

Podría pensarse que lo que sucede en China es semejante, pero hay una gran diferencia: la existencia de cámaras de seguridad y, con ellas, las grabaciones de estos episodios de violencia e indiferencia, nos permite comprobar con nuestros propios ojos que, efectivamente, una mujer pasó un minuto arrojada en el pavimento sin que nadie fuese capaz ni siquiera de dirigirle la mirada.

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