¿es colon irritable o ardor?

Cinco problemas digestivos frecuentes que debes consultar con el médico

Son muchas las personas que viven pendientes de dolores, malas digestiones y una preocupación continua por su estómago. He aquí varias causas que conviene conocer

Foto: ¿Por qué...? (iStock)
¿Por qué...? (iStock)

Si tienes alguna de estas afecciones, puede que aún no hayas sido diagnosticado y te estés acostumbrando a estar siempre incómodo y a medio gas. Presta atención y quizá reconozcas síntomas que conviene consultar con el médico.

Reflujo gástrico

También conocido, menos propiamente, como acidez o ardor de estómago, el reflujo se define como un daño (o síntomas repetidos) en la mucosa del esófago provocado por la vuelta del contenido del estómago "en dirección contraria". Lo sufren una vez a la semana nada menos que el 20% de los adultos de Estados Unidos, según un estudio publicado en 'Gastroenterology'. El motivo no es la gastritis, como se suele creer, sino el mal funcionamiento del esfínter esofágico interior, una válvula situada entre estómago y el esófago. Lo que experimenta el paciente es una sensación de calor desagradable detrás del esternón o en el abdomen superior y en ocasiones regurgitaciones ácidas, jadeos, toses o dolores de garganta

Los síntomas de estos trastornos digestivos pueden confundirse con los de un cáncer. Si hay pérdida de peso o anemia, ve al médico

Si notas estos síntomas, trátalos en el médico, que valorará la necesidad de hacerte una endoscopia superior (un examen del estómago, el esófago y el duodeno) o un control de pH, para medir el grado de acidez en el esófago. Las molestias suelen reducirse eliminando el café, las bebidas ácidas y gaseosas, el tomate y productos derivados, las comidas grasas o saladas, el picante, fumar o beber demasiado.

Si tienes ardores a menudo, otra cosa más sencilla que puedes evitar es comer antes de acostarte (dos-tres horas), sobre todo esos alimentos problemáticos.

En ocasiones, informa 'Women's Healh Mag', los síntomas se pueden confundir con los de algunos cánceres. No dudes en acudir al doctor si tienes además problemas para tragar, si adelgazas sin quererlo o si tus análisis indican anemia.

Indigestión

Este problema es fácil de describir y reconocer: dolores, náuseas e hinchazón después de comer demasiado. El nombre más técnico es dispepsia y puede hacer de la vida de cualquiera un viaje largo e incómodo.

Es un conjunto de alteraciones del aparato digestivo que pueden achacarse a una alimentación poco sana o a situaciones emocionales como el estrés o la ansiedad. Si tienes ardores o acidez, eructos, flatulencia, dolor de tripa, diarreas, extreñimientos o vómitos a menudo, no creas que eres un caso extraño: entre un 20 y un 40% de la gente en Estados Unidos padece este problema.

Cuidado con la dieta. (iStock)
Cuidado con la dieta. (iStock)

Además de los guisos copiosos, ten cuidado con platos aparentemente más ligeros como los huevos duros, la mantequilla, las conservas en aceite o los snacks fritos. La leche da problemas porque hay muchos intolerantes que no saben que lo son, y está en salsas, batidos y hasta en zumos del supermercado. 

Síndrome del colon irritable

Un trastorno más conocido desde hace unos años, ya que antes solía meterse en el saco de la hipocondría. Ahora hay armas diagnósticas más claras y sabemos que afecta al intestino causando dolor abdominal, hinchazón y cambios en la frecuencia y la consistencia de las deposiciones.

Puedes tratarlo con los mismos medicamentos contra la acidez que se recomiendan para el reflujo. Para que te lo diagnostiquen hay que experimentarlo durante meses, pero como siempre te recomendamos que acudas al médico, entre otras cosas porque también se puede confundir con un estadio inicial de cáncer de colon. Si tienes que levantarte durante la noche para hacer de vientre, ves sangre en el retrete, fiebre, tienes anemia o pérdida de peso, busca consejo médico.

Estreñimiento funcional

El estreñimiento es uno de los motivos más habituales de consulta en atención primaria y, aunque parece menos grave que los otros problemas, está muy relacionado con el malestar psicológico, más aún cuando hay episodios combinados con días de normalidad. Cuando no se puede atribuir a una patología orgánica reconocible o al efecto de alguna sustancia lo llamamos funcional o primario, considerando que se trata de un problema de la función defecatoria en sí.

Si tiendes al extreñimiento, evita en lo posible las carnes rojas, los quesos grasos, el café y los refrescos con cafeína

El diagnóstico se hace cuando el paciente experimenta dos o más de estos síntomas durante varios meses:

  • Esfuerzo excesivo para expulsar las heces.
  • Menor volumen de estas y mayor dureza.
  • Disminución de la frecuencia de las deposiciones.
  • Sensación de evacuación incompleta.
  • Falta del deseo de defecar.

Además, hay que descartar que no es colon irritable, que suele provocar también dolor abdominal.

En las mujeres es especialmente habitual y puede deberse a una disfunción del suelo pélvico, que hace difícil coordinar este y los músculos rectales al ir al baño. De nuevo es buena idea descartar problemas mayores, como un tumor que pueda estar causando la obstrucción. En algunas ocasiones se puede operar.

Si tiendes al estreñimiento, evita en lo posible las carnes rojas, los quesos grasos, el café y los refrescos con cafeína (deshidratan, aunque a corto plazo parezcan favorecer los movimientos del intestino), los huevos o el chocolate. Come fibra, como la que hay en la fruta (también en las manzanas o los plátanos) y no combatas el problema con cereales de desayuno, sobre todo si tienen azúcar (otra sustancia indigesta) o si te gustan con lácteos.

Dolor de pared abdominal

Es un dolor localizado en un punto concreto del abdomen y que se da también más en mujeres. El motivo suele ser la compresión de los nervios en la zona y suele preocupar más de lo necesario, porque no es peligroso pero puede llegar a ser muy agudo.

Puedes tratarlo con antiinflamatorios (sobre todo inyectados directamente sobre la zona), aplicando calor y frío local, evitando contraer el abdomen de forma sostenida. Si es fuerte o si notas que determinadas posturas o movimientos mejoran el dolor, conviene que te vea un médico.

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