El misterioso caso del continente que desapareció
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una investigación descubre qué pasó con él

El misterioso caso del continente que desapareció

Los libros siempre han hablado de cinco grandes extensiones de tierra, pero hay otra, fruto de la colisión entre Eurasia y la India, que ha descubierto una nueva investigación

Foto: Acaban de esclarecer dónde fue a parar el que sería el sexto continente. (iStock)
Acaban de esclarecer dónde fue a parar el que sería el sexto continente. (iStock)

Los libros de geografía siempre han hablado de la existencia de cinco continentes; seis, si incluimos la Antártida. Sin embargo, ahora resulta que hay un continente perdido fruto de la colisión entre Eurasia y la India hace 60 millones de años, cuando la mitad de la masa de ambos territorios desapareció.

Misteriosamente una parte de la superficie se ha borrado del mapa y hasta que la estudiante de ciencia geofísica de la Universidad de Chicago Miquela Ingalls no decidió realizar su doctorado nadie se había dado cuenta de ello. Ante tal descubrimiento, Ingalls decidió recurrir a otros investigadores para acabar de esclarecer dónde fue a parar este pedazo de tierra, y ahora las conclusiones del estudio se han presentado en la revista Nature Geoscience, y revelan nueva información sobre el comportamiento de las placas tectónicas.

Una colisión bestial

Hace cientos de millones de años, la India era solo una isla flotante en la costa de Australia, pero poco a poco se empezó a desplazar hacia el norte, concretamente a Asia. Cuando hace unos 60 millones de años la isla se estrelló contra el Tíbet, se produjo una de las colisiones de corteza continental más decisivas en la historia de nuestro planeta, siendo responsable de numerosos fenómenos, entre los que destaca la aparición de lo que hoy conocemos como cordillera del Himalaya.

Hay un continente perdido fruto de la colisión entre Eurasia y la India hace 60 millones de años, cuando la mitad de la masa de ambos territorios desapareció

El choque fue extremadamente fuerte y provocó que trozos de tierra se rompieran y salieran disparados en todas direcciones: una parte se erosionó y acabó en forma de enormes depósitos sedimentarios en los océanos, otra se anexionó al sudeste asiático y otra sería expulsada hacia el cielo -dando forma al Himalaya-. Pero ¿qué pasó con el resto? Los científicos siempre habían asumido que la masa de la superficie terminó formando parte de la meseta del Tíbet, pero estaban equivocados.


Asombrada ante tal hallazgo, Ingalls recurrió a dos profesores de ciencias geofísicas de la Universidad de Chicago, David Rowley y Albert Colman, y a Brian Currie, docente del departamento de ciencias de la tierra del medio ambiente de la Universidad de Miami, para buscar la masa de tierra que faltaba, ya que descartaban que hubiera desaparecido.

El manto se tragó la mitad de Euroasia y la India

Los investigadores trataban de reconstruir la historia para ver dónde había impactado la superficie de tierra perdida cuando se dieron cuenta de que la meseta del Tíbet, donde creían que habían ido a parar los restos, ya se había formado antes de la colisión. La respuesta que buscaban estaba debajo de ellos. El equipo se dio cuenta que la única explicación posible era una subducción, es decir, que con el impacto de la colisión el manto terrestre (la capa de la Tierra que se encuentra justo por debajo de su superficie) hubiera absorbido la parte de masa desaparecida, algo que los geólogos habían considerado imposible a tal escala.

El hecho de que la tierra se hubiera tragado la mitad de Eurosaria y la India es difícil de explicar porque se contradice con una de las reglas fundamentales de la ciencia geofísica: las placas continentales son demasiado ligeras para ser arrastradas bajo la superficie del planeta. “Se nos ha enseñado en geología que la corteza continental no puede descender en el manto”, explica Ingalls, quien añade que “sería como tratar de ahogar a una pelota inflada en la playa”.

Trataban de reconstruir la historia para ver dónde había impactado la superficie de tierra perdida. La respuesta que buscaban estaba debajo de ellos

La joven estudiante de doctorado y sus colaboradores sintetizaron más de 20 años de datos sobre la geología de diversas regiones de la Tierra para calcular el grosor de la corteza en esa situación, según recoge el magazine The Week. Analizaron las múltiples posibilidades de lo que podría haber pasado con la masa continental y, tras comprobar todos los datos de los que disponían una y otra vez, siempre llegaban a la misma conclusión. “Realmente tenemos una cantidad significativa de la corteza que ha desaparecido y el único lugar al que puede ir es al manto”, destaca Rowley, quien insiste en que “antes se pensaba que el manto y la corteza interactuaban solo de manera relativamente menor, pero este trabajo sugiere que, al menos en ciertas circunstancias, eso no es verdad”. Lo cual también podría aclarar algunos fenómenos que habían desconcertado antes a los científicos, como la presencia de plomo y uranio en la lava volcánica.

Una vez concluida la investigación los científicos se preguntan cómo acabará la India, que todavía se está desplazando hacia el Tíbet, y si el manto terrestre puede haber absorbido más superficies en alguna de las múltiples colisiones que ha habido a lo largo de la historia. Los expertos siguen estudiándolo.

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