¿Quién tiene dinero de verdad?

Hay siete niveles sociales dentro de los ricos y sus mujeres los revelan

Como una 'matrioska' de diamantes, las clases altas tienen a su vez sus castas y sus círculos de poder. Desde las filántropas a las mecenas de arte, hay todo un gran abanico de 'mujeres de'

Foto: No sé si comprarme un Picasso o montar una fiesta benéfica (iStock)
No sé si comprarme un Picasso o montar una fiesta benéfica (iStock)

De igual manera que una persona puede pertenecer a la clase media, ser pobre o incluso miserable, en el mundo de los súper ricos hay también estratos sociales, y dentro de este conjunto de lujo y fantasía, las esposas de los banqueros tienen sus propias castas, siete para ser más exactos, según cuenta una de ellas a  'The Daily Mail'. De vocacionales decoradoras, sexis jovencitas que apenas empiezan a gatear en un mundo de joyas y ceñidos vestidos de Chanel, filántropas luchadoras por causas benéficas e incluso mecenas del arte, su función dentro del ecosistema 'hola, somos fabulosas' depende no solo de su voluntad sino de la chequera de sus esposos. Y cuando una nueva dama llega al círculo de las más VIP, las demás comadres empiezan a comparar para ver quién lleva los tacones más altos.

Siete estadios del 'divineo'

Debora Staley, 'Deby', decoradora de interiores de yates de lujo (una especialidad profesional alejada del común de los mortales) es, además de rubia, exuberante y brasileña, la nueva esposa del multimillonario banquero y director de Operaciones de Barclays Jes Staley. Por deformación profesional y porque acaban de volver de un viaja por el Caribe, conoce a la perfección cualquier detalle del Bequia, el lujoso yate de su más lujoso todavía marido, y claro, siendo la nueva esposa del hombre del momento todas las chicas reunidas en los cafés más sofisticados de Notthing Hill quieren ser como Deby, la esposa más 'in' (aunque no haya alcanzado el nivel 7 en la escala de glamour).

En el estadio más alto están las esposas que han alcanzado el 'nirvana social', y además de filántropas y mecenas, han conseguido un título nobiliario

Desde luego, la envidian y la emulan, aunque el resto no entendamos por qué. La vida de las esposas de banquero es 'ocupada', con ese tipo de estrés de quien nunca se despeina más que lo necesario: no necesitan trabajar, sus hijos estudian en los mejores colegios privados, tienen una casa (o varias) de fin de semana y todas sin excepción adornan sus casas con pinturas de Damien Hirst. Si caminan lo hacen por los pasillos de Harrods, a la caza de bolsos Hermes Birkin o zapatos de Louboutin, cuando no se los traen a casa. Los más exclusivos diseñadores de moda las adoran, o dicen adorarlas, y todos ríen, y toman té y levantan el meñique, y cacarean sobre Sanela Diana Jenkins, la 'ex' de Staley, que se hace llamar 'SDJ' y ahora vive en California codeándose con el actor-periodista Sean Penn y Sir Elton John.

Cuenta 'The Daily Mail' que una de estas esposas tiene una teoría acerca de las castas en el círculo de 'esposas de' y las dividió en subgrupos dependiendo del nivel adquisitivo de su marido. En el más bajo estrato, decía, están las mujeres cuyos esposos sólo tienen un segundo automóvil; luego aquellos matrimonios que ya habían pagado su hipoteca (imaginen vivir en un piso de lujo en Londres); en el tercer estadio, las compradoras de arte moderno y en el cuarto, tener una finca en el campo.

“La idea del paraíso para un hombre de éxito consiste en tener a su esposa e hijos en el campo y reunirse con ellos los fines de semana, mientras él vive en su apartamento en Londres, lo que es perfecto si tiene una amante”, comenta el banquero de Goldman Sachs Louis Cooper.

¿Y entonces quiénes ostentan los puestos más altos en el reino de Swarovski? Pues en quinto y sexto lugar quienes se dedican a causas benéficas y organizan millonarias fiestas donde se recauda dinero para los más desfavorecidos. Y además actúan como mecenas de galerías de arte.

Algunos banqueros utilizan el estatus para dominar a sus esposas, las controlan y maltratan psicológicamente, y no les dan tarjeta de crédito

Pero las esposas que, sin duda, han llegado al 'nirvana social', el codiciado escalafón número siete, no solo cuentan con lujos, arte y fiestas pijas de caridad, sino que también eson 'ladies', es decir, que han dejado de ser millonarias al uso para unirse a la nobleza. “¿Si me molesta que ellas consigan entrar en la lista de honores gracias al dinero de sus maridos? Bueno, sí, pero supongo que es mejor que hagan 'algo' a 'nada'”, dice una financiera londinense.

Los verdes las crían y ellas se juntan

Para formar parte de esta clase social hay que tener, sobre todo, un marido millonario, pero, además, saberlo llevar con estilo. Por ejemplo, celebrando los cumpleaños de los niños en un hotel de cinco estrellas superior o dejarse ver en actos sociales. Aunque en términos de éxito social y capacidad de moverse como pez de oro en el agua, las esposas de la élite de Goldman Sachs se llevan la palma, porque son ricas y poderosas, aunque no todas demasiado lozanas… “Las primeras esposas tienen unos sesenta años y son bastante caseras, aunque tengan cuerpazos capaces de enfundarse en un Chanel; en cambio, las segundas, terceras y cuartas mujeres son mucho más jóvenes; y todas sin excepción se comparan”, explica Cooper.

Aunque no todo es alegría y brillo en el paraíso de las ricas. Gina Miller, una exmodelo casada con un muy acaudalado hombre de finanzas, confesaba haber observado relaciones bastante abusivas, donde un banquero controlaba y maltrataba psicológicamente a su esposa utilizando el estatus para dominarla. “La mayoría de las mujeres que conozco no tienen nada a su nombre y hay un lado oscuro del glamour que es la crueldad mental y el control. Algunos esposos incluso les niegan una tarjeta de crédito”, asegura, y añade que, en caso de divorciarse, ellas reciben préstamos especiales de los bancos privados. Un estrés y una inseguridad a la que habrá que sumarse que estos hombres poderosos se creen con el derecho de liberar sus frustraciones con sus esposas, según Gina. “El nivel de alcoholismo de estas mujeres es increíble. Lo hacen como forma de supervivencia”.

Es la cara y la cruz de una reluciente moneda, la misma que utilizan ellos para ejercer su poder y ellas para gastarse su dinero. Tal vez el resto nunca consigamos subir esos siete peldaños, pero habrá que plantearse qué diablos hay arriba que merezca tanto la pena…

Alma, Corazón, Vida

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