Los ricos confiesan los enormes problemas que sufren por tener dinero
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los cuentos de hadas que no acaban bien

Los ricos confiesan los enormes problemas que sufren por tener dinero

El cine, y en especial la comedia romántica, ha tratado mil veces historias de millonarios que lo tenían todo excepto el amor y la felicidad. Pero la realidad supera muchas veces a la ficción

Foto: También tiene su corazoncito, aunque sea de oro macizo. (iStock)
También tiene su corazoncito, aunque sea de oro macizo. (iStock)

Los cuentos de hadas se han encargado durante nuestra infancia de advertirnos de unas cuantas cosas con las que había que tener cuidado. Internarse solo en un bosque, por ejemplo, era peligroso. Pero lo cierto es que la mayor parte de nosotros no vio un bosque peligroso en ningún momento de su niñez urbana. Al mismo tiempo, sin embargo, esos cuentos e historias contenían reflexiones y advertencias más serias, dedicadas a los adolescentes y los adultos. 'Barbazul', sin ir más lejos, podría tener varias lecturas psicológicas y no pocas reinterpretaciones feministas. Sin embargo, el clásico entre los clásicos de los mensajes dentro de nuestra sociedad capitalista era sin duda ese confuso “el dinero no da la felicidad”.

Confuso porque, por otro lado, se nos estaba diciendo más o menos lo contrario. Formulado de manera práctica, en plan autoayuda, vendría a ser: “Cómo sortear los problemas que acarrea tener mucho dinero y ser feliz (sin dejar de tenerlo)”. La literatura y sobre todo las películas (al cabo, nuestros cuentos de hadas) han abundado en el tema hasta la náusea. En el ámbito “para todos los públicos" los ejemplos son innumerables, desde 'Pretty Woman', con ese Richard Gere que vende empresas a trozos pero no es feliz, hasta la más clásica 'Vacaciones en Roma', donde la joven heredera comprende que la vida “está en otra parte”, pero debe asumir sus responsabilidades. En más crudo, filmes como 'Scarface: el precio del poder', 'Wall Street', 'La hoguera de las vanidades' y otros mil más, han diseccionado esa situación que definía aquel viejo culebrón venezolano, 'Los ricos también lloran'.

Y eso es lo que se hace también en este hilo de 'Reddit', que podría titularse “Los nuevos ricos también lloran”, y que cita testimonios de primera mano de gente muy joven que ha alcanzado fortuna viniendo de la clase trabajadora. El resultado, si bien pedestre, parece indicar que tener dinero, en efecto, es puro veneno para las relaciones personales, al menos para su construcción; cierto es que ninguno ha preferido regalarlo. “En general ser rico está bien y lo recomiendo, pero…”, dice uno de los entrevistados. Así pues, ser rico es mejor que ser pobre –eso lo intuíamos–, pero, supuestamente…

1. Añade preocupaciones

“Me preocupo más por el dinero ahora que me sobra”, afirma una de estas personas, residente en Londres. “Tengo algo más de veinte años y una fortuna de unos cuantos millones de libras, pero vengo de una familia normal, incluso podría decirse que pobre. Tener una cantidad significativa de dinero te puede convertir en un ser bastante ansioso y paranoico, incluso cuando lo tienes todo invertido en valores seguros. Si tienes dinero, tienes dinero que perder. Y te preocupas por ello. Ésa es la mecánica”.

Todo el tiempo tengo la impresión de que la gente sólo le gustaré por eso, por el dinero; de que en cuanto lo saben me miran diferente

2. Provoca dificultades con familia y amigos

Los problemas de todos los entrevistados para mantener una relación normal con familia y amigos del mismo modo en que lo hacían antes de ser ricos son significativas. “De un modo u otro, afecta”, explica un joven millonario.” Por ejemplo, algunas personas se sentirán ofendidas si tratas de pagar cosas por ellos. Ese tipo de gente jamás aceptaría dinero excepto si fuesen muy cercanos y se tratase de un caso muy serio. Mientras otros, la mayoría, estarán esperando exactamente lo contrario: que sueltes dinero todo el tiempo, simplemente porque son familiares o porque fueron amigos tuyos en algún momento”. Otro de los participantes comparte una anécdota que ilustra el segundo caso: En una boda la sobrina de un amigo le pasó la cuenta de toda la cena, de unas siete mil libras, considerando que era normal que pagase porque "es médico y por tanto es rico". "Consideran que si eres rico y de la familia es tu deber pagar todo lo que necesiten”.

3. Nunca sabes si se te valora por ti mismo

El núcleo del problema, por supuesto, no es ya que se pague o no se pague, sino la incapacidad de saber si la gente te valora por tu propia personalidad o si simplemente ven en tu cara el signo del dólar. “Todo el tiempo tengo la impresión –relata otro testigo adinerado, y angustiado– de que a la gente sólo le gustaré por eso, por el dinero; de que en cuanto lo saben me miran diferente”. Añade, además, que el hecho de que los estilos de vida cambien, hace muy difícil mantener viejas amistades, por mucho esfuerzo que se ponga. Hay un número de gente que –un poco en plan cuento de hadas cutre– simplemente oculta su riqueza para superar esos problemas de “aceptación” inversos. “Tengo dos casas, una en la ciudad y otra en el campo, pero no suelo hablar de esas cosas en una primera cita”, comenta uno de los nuevos ricos del artículo. “No cuento nada de esas cosas hasta que conozco a la persona lo suficiente y la relación ha avanzado”, concluye. Mientras otro reconoce que llevaba a sus ligues a un apartamento bastante ruinoso que tenía (entre tantos otros más adecentados) porque “prefería que pensaran que era pobre”. Al menos al principio.

Para no herir los sentimientos de los otros cuando tienes dinero, muchas veces tienes que ser un mentiroso. Pero te acaban descubriendo

4.No sabrás quienes son tus amigos hasta que caigas

O al menos así lo dice el relato canónico y también algunos de los testimonios: “Vivimos en una burbuja en la que la gente como yo está simplemente obsesionada con la ropa de diseño y cosas así”, afirma una chica rica. Otra asegura que sólo se dio cuenta de quiénes eran sus verdaderos amigos cuando su fortuna menguó y comprobó que gran parte de su pandilla ya no quería estar con ella una vez que había dejado de pagar las copas y las cenas caras: “No importa cuánto les dieras, nunca era suficiente. El dinero hace que la gente se vuelva loca”.

5.Te convertirás en un mentiroso

“Incluso en cosas pequeñas –reconoce otro de los entrevistados– hay que tener mucho cuidado para no herir los sentimientos de los demás cuando tienes mucho dinero. Por ejemplo, si me preguntan qué he hecho el fin de semana, probablemente, en lugar de decirles que he contratado a alguien para que reconstruya todos los baños de la casa, diré: "oh, simplemente currando en la casa, aquí y allá. Y tampoco será mejor, porque después ellos descubrirán la verdad en algún momento y pensarán que era todo falsa modestia”.

En definitiva. Un horror sólo superado por ser pobre. Las cosas son distintas, claro, cuando se trata de fortunas que vienen de lejos. Esas probablemente no necesitan de cuentos de hadas y hace tiempo que incorporaron a su divisa aquellas palabras de 'El Padrino': “dinero y amigos, aceite y agua”.

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