Los ocho problemas de salud que te están haciendo la vida imposible
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Los ocho problemas de salud que te están haciendo la vida imposible

El mal aliento, la sudoración excesiva o la alopecia no van a llevarnos a la tumba, pero pueden ser síntomas de problemas mayores y acaban dañando nuestra vida social y laboral

placeholder Foto: Tu médico puede ayudarte con muchos problemas que te da vergüenza contarle. (iStock)
Tu médico puede ayudarte con muchos problemas que te da vergüenza contarle. (iStock)

Cuando pensamos en un problema de salud lo primero que nos viene a la cabeza son los dolores, la incapacidad para realizar nuestras tareas cotidianas y, en plan fatalista, la muerte. Pero hay muchos achaques menores que, si bien no resultan fatídicos, pueden ser muy desagradables para nosotros y los que nos rodean.

Hablamos de pequeñas molestias como la alopecia, el mal aliento o la sudoración excesiva, que si bien no van a llevarnos a la tumba, pueden ser síntomas de problemas mayores y dañanirremediablemente nuestra vida social y laboral. Se trata, además, de preocupaciones sanitarias que muchas veces nos da vergüenza compartir con nuestro médico, por lo que el problema crece sin que le pongamos coto.

Por supuesto, no existe una causa única para estos problemas, como no existe un sólo remedio, pero hay algunos tratamientosefectivos que muchos desconocemos y que pueden solucionar en muy poco tiempo estos desagradables inconvenientes.

1. Mal aliento

El problema

La halitosis es un signo clínico que afecta al 25% de la población de forma recurrente y a una de cada dos personas en un momento u otro de su vida. Sus causas pueden ser múltiples desde una escasa higiene bucal hasta una gastritis crónica, pero normalmentese genera en la propia boca, debido a la descomposición bacteriana de restos de alimentos, la saliva o las células de la mucosa oral.

La solución

A no ser que el mal aliento esté provocado por una patología concreta, en cuyo caso habría que solucionar el problema de base (como la gastritis, que es la más común), la halitosis se puede reducir de varias formas, todas ellas relativas a la higiene bucal:

1. Reducir el consumo de tabaco, alcohol y café, así como alimentos de intenso sabor como el ajo o la cebolla.

2. Tomar mucha agua para favorecer la producción de saliva.

3. Cepillarse los dientes como mínimo tres veces al día.

4. Usar colutorios bucales.

5. Usar seda dental.

6. Masticar chicles.

Si el problema persiste, lo primero que debemos hacer es visitar a un odontólogo, pues podríamos tener algún problema en los dientes que genere el mal olor.

2. Calvicie

El problema

Se calcula que, de media, todos perdemos 100 pelos al día. Un 80% mientras nos duchamos o cepillamos, y el resto a lo largo de toda la jornada. El pelo se cae y vuelve a salir: excepto cuando deja de hacerlo.

Hasta la fecha sólo tres tratamientos de la alopecia han pasado por una evaluación clínica rigurosa: el minoxidil, la finasterida y el transplante de cabello

La alopecia puede clasificarse en multitud de variantes, pero de largo la más común (tanto en hombres como en mujeres) es la alopecia androgénica, causada por la acción de los las hormonas masculinas sobre el folículo piloso, que va desapareciendo. Esta patología afecta a la mitad de los hombres pasados los 50 y a muchos a partir de la adolescencia, pero en ocasiones también afecta a las mujeres, sobre todo en la parte superior de la cabeza.

La solución

La alopecia androgénica es generalmente inevitable (muchas veces es, además, hereditaria) pero, es posible retrasar y ralentizar sus efectos. Lo primero que hay que apuntar es que la mayoría de los tratamientos y crecepelos que se ofertan carecen de cualquier utilidad. Hasta la fecha sólo tres tratamientos han pasado por una evaluación clínica rigurosa: el minoxidil, la finasterida y el transplante de cabello. Y ninguno de ellos carece de inconvenientes.

Como explica la tricólogaAnabel Kingsleyen 'The Daily Mail' las mujeres pueden sufrir la caída del cabello si toman algunas píldoras anticonceptivas que afectan a la segregación de andrógenos, por ello, si se detecta el problema, es conveniente pedir al médico un tipo de pastillas menos androgénicas, que pueden evitar la caída de cabello.

3. Flatulencia

El problema

La aerofagia es un fenómeno natural. Y a todos se nos puede escapar un pedo de vez en cuando (se calcula que una persona expulsa de entre 10 o 14 gases al día), pero la cosa empieza a ser problemática si somos incapaces de contenernos en público, su olor es especialmente desagradable o producimos demasiados. Se considera anormal superar 26 expulsiones diarias de gases.

La solución

Tres de cada cuatro flatulencias provienen de los gases que genera la fermentación bacteriana en nuestro estómago (principalmente hidrógeno y metano), por lo que la mejor forma de influir sobre su composición (y, por tanto, su olor) es cuidar nuestra dieta.

Los principales culpables de la producción de flatulencias son los carbohidratos complejos, especialmente oligosacáridos como la inulina (presente en tuberculos como la achicoria, el puerro o el ajo) o la rafinosa (presente principalmente en las legumbres). Otros alimentos como la leche, las cebollas, el brócoli, los huevos o las coles, son conocidos por generar aerofagia.

Tres de cada cuatro flatulencias provienen de los gases que genera la fermentación bacteriana en nuestro estómago

Si expulsamos demasiadas flatulencias deberemos reducir el contenido de estos alimentos (por otro lado, especialmente saludables) en nuestra dieta, pero siempre como mesura. Ante la duda, lo mejor es consultar a un nutricionista.

3. Dientes amarillos

El problema

El blanco es el color natural de los dientes, pero, al igual que ocurre con una camisa, según se manchan estos su tonalidad se vuelve más amarillenta. Esto ocurre por diversas razones.

Al igual que metemos nuestra ropa en la lavadora, hay determinados trucos para que nuestros dientes recuperen su color original

A medida que nuestros dientes envejecen su color se oscurece: a partir de los 50 es muy difícil tener unos dientes perfectamente blancos. Pero, además, hay agentes que aceleran este proceso, ensuciando los dientes. Es el caso de sustancias como el café o el té (esta segunda bebida más dañina que la primera), el vino y algunos medicamentos como las tetraclicinas.

Evitar cualquiera de estas sustancias hace que nuestros dientes aguanten blancos durante más tiempo, pero, al igual que metemos nuestro ropa en la lavadora, hay determinados trucos para que nuestros dientes recuperen su color original.

La solución

Al margen de los tratamientos de blanqueamiento dental que ofrecen los odontólogos (los más eficientes, pero también los más caros), las pastas dentríficas blanqueadoras y otros productos como las tiritas adhesivas, existe un tratamiento casero igual de eficaz y bastante más barato.

La doctora Uchenna Okoye propone en 'The Daily Mail' utilizar un bálsamo casero que actúa como un blanqueador natural. Basta coger ocho fresas (cuanto más blandas mejor) y mezclarlas con una cucharadita de bicarbonato, para crear una pasta que debemos frotar en nuestros dientes con ayuda de algodón.

El bicarbonato de sodio es abrasivo y puede eliminar las manchas producidas por el tabaco, el café o el té. Las fresas contienen ácido ascórbico, que refuerza el poder blanqueador del bicarbonato y, además, hace que los dientes brillen.

5. Sudoración excesiva

El problema

El sudor es un recurso natural de nuestro cuerpo para reducir la temperatura corporal, pero puede resultar una pesadillasi aparece de forma excesiva. Hay personas que generen más sudor del que se necesita para regular la temperatura, lo que se conoce comohiperhidrosis, una enfermedad que afecta a en torno una de cada 100 personas y tiene múltiples causas, pero también podemos sudar demasiado por algo tan tonto como beber demasiada agua.

La solución

Como explica en 'The Daily Mail' el doctorMark Whiteley, la principal causa de una sudoración excesiva es la hiperhidratación: “Mucha gente sólo necesita beber un litro de agua al día. Pero hay personas sanas que comen bien pero, porque alguien les ha dicho que necesitan beber mucho agua, beben cuatro o cinco litros al día”.

Para saber si estamos bebiendo demasiada agua basta con observar el color de nuestro orina: si es de un amarillo intenso es que no estás bebiendo suficiente, si es de un amarillo claro es que estás bebiendo la cantidad adecuada, pero sí es completamente clara es que estás tomando más de lo que deberías.

La principal causa de una sudoración excesiva es la hiperhidratación: mucha gente sólo necesita beber un litro de agua al día

Si el problema no es la hiperhidratación, y sudas en cualquier circunstancia (sin hacer ejercicio ni estar estresado) quizás tengas un problema mayor. La hiperhidrosis puede estar causada también por una dieta alta en proteínas o ser la reacción a determinada medicación (incluidas algunas drogas ilegales como la cocaina o los esteroides). En cualquier caso, si el problema persiste una vez controlada la ingesta de aguadebes consultar a un médico.

6. Excesivo vello en el labio superior

El problema

El bigote es un símbolo ineludible de mascunilidad, y supone un problema estético de primer orden cuando aparece en las mujeres, algo que le ocurre a una de cada 10. De hecho, tras el sobrepeso, el exceso de vello en esta zona es la principal causa de insatisfacción corporal entre las féminas.

Como explica la doctora Rina Davison en 'The Daily Mail', el Síndrome de ovario poliquístico –una enfermedad que provoca un desequilibrio de las hormonas sexuales femeninas y un nivel elevado de hormonas típicamente masculinas– es la principal causa del exceso de vello.

La solución

Al detectar un exceso de vello en zonas típicamente masculinas como el labio superior, pero también la barbilla, las patillas, el pecho o la parte interna del músculo, es importante acudir al médico. El bigote es el menor de los problemas que puede traer un desorden hormonal.

Las mujeres con excesivo vello deberían acudir al médico cuando antes, pues además de sufrir el síndrome de ovario poliquístico (que puede tener importancia en la fertilidad) podrían padecer otro tipo de problemas más graves, como tumores en los ovarios o desórdenes en la glándula suprarrenal.

7. Caspa

El problema

La caspa es un fenómeno natural ocasionado por la formación de costras de piel muerta en el cuero cabelludo que se acaban desprendiendo de la cabezas. Todo el mundo tiene caspa, pero ésta se transforma en un problema cuando se genera de forma excesiva, un síntoma habitual de muchas enfermedades de la piel como la seborrea, la psoriasis, la micosis o la pediculosis, pero también de cambios hormonales, una dieta inadecuada. O estrés.

La solución

Si la caspa no es muy abundante, puede eliminarse con una correcta higiene capilar y el uso de un champú anticaspa. Pero en ocasiones esto no es suficiente y es posible que suframos una de las enfermedades antes referidas, por lo que debemos visitar a un dermatólogo.

8. Olor corporal

El problema

Una de las principales causas de una excesiva sudoración es lo que se conoce técnicamente como bromhidrosis, el mal olor corporal, pero ni todo el sudor huele, ni es esta la única causa del mal olor.

Atacar el problema de raíz es mucho más complejo, y requiere tratamientos con antibióticos y, en casos extremos, opciones quirúrgicas

La bromhidrosis suele ser un problema muy mal entendido, pues tendemos a pensar que la gente huele mal debido a una correcta higiene, pero hay personas que por mucho que se laven y usen desodorantes y perfume siguen apestando.

El mal olor suele provenir del sudor que segregan las glándulas apocrinas, aquellas situadas en las axilas y la región genital, más rico en proteínas y, por ello, más sensible a la descomposición bacterianas. Sus causas, además de la hiperhidrosis, son múltiples: trastornos metabólicos, una dieta pobre, fármacos…

Solución

Lavarse más de lo habitual, cambiarse más a menudo de ropa, usar desodorantes fuertes y depilarse es fundamental para aliviar los efectos de la bromhidrosis, pero atacar el problema de raíz es mucho más complejo, y requiere tratamientos con antibióticos y, en casos extremos, opciones quirúrgicas. De nuevo, si las soluciones convencionales no funcionan, no queda otra que consultar a un médico.

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