Uno de los mayores expertos en integración de refugiados cuenta su experiencia
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el 80% de sus alumnos tiene trabajo

Uno de los mayores expertos en integración de refugiados cuenta su experiencia

El centenar de estudiantes de SchlaU-Schule aprenden matemáticas y alemán, pero también valores sociales indispensables, como el respeto a sus vecinos y a ellos mismos

Foto: Michael Stenger con uno de los alumnos de SchlaU-Schule. (Tz)
Michael Stenger con uno de los alumnos de SchlaU-Schule. (Tz)

Alemania es una meca para los miles de refugiados que cada día huyen del hambre y la guerra. Tan solo este último año, el país gobernado por Merkel ha acogido a un millón de exiliados; familias enteras, niños solos, hombres y mujeres provenientes sobre todo de Siria, Afganistán, Irak y Albania. No obstante, no todos los alemanes son solidarios; en el sureste del país, en Bavaria, un estado bastante conservador, liderado por Horst Seehofer insiste en la necesidad de poner, como él mismo declaró, "el tapón a la botella". Y todo ello alimentado por las manifestaciones racistas de grupos de ultraderecha que traen a la memoria de los germanos imágenes de un pasado vergonzoso.

En Múnich, en el corazón de Baviera, Michael Stenger, emprendedor de Ashoka, creó hace ya más de diez años SchlaU-Schule, una escuela que recibe e instruye a más de un centenar de jóvenes refugiados de entre 16 y 25 años cuyo deseo y objetivo es que se integren en la sociedad alemana. “No nos limitamos a prepararlos para pasar el examen de acceso a los estudios escolares, sino que lo primero y fundamental es enseñarles las bases de nuestra sociedad: el respeto por uno mismo y por los valores de Alemania, la igualdad de género, la resolución de conflictos, el no ser racistas… Lo que queremos es que sean independientes y buenos ciudadanos. No basta, como dicen algunos, con que aprendan alemán para tener trabajo”, explica Michael.

El currículo incluye clases sobre igualdad de género y resolución de conflictos, y da a conocer a los chicos los valores de la sociedad alemana

Los resultados académicos conseguidos por los alumnos de Stenger son espectaculares:en solo 2 años se preparan para acceder a la educación secundaria. Y además, el 80% de ellos con nota: “La mayoría de nuestros alumnos acaba consiguiendo un trabajo y eso quiere decir que pagan sus impuestos y no necesitan ninguna ayuda social”, afirman Stenger.

Esta escuela pionera prepara también a sus estudiantes para mantener conversaciones en alemán y les enseña asignaturas del currículo nacional; pero su singularidad radica en que les ofrece también apoyo psicológico y legal, y una vez finalizados sus estudios les ayuda a aprender un oficio y a incorporarse al mundo laboral. “Contra la creencia popular, los jóvenes asilados ocupan puestos de trabajo que no quieren los alemanes; por ejemplo, nadie quiere dedicarse al cuidado de otros”.

La idea de crear SchlaU-Schule surgió por necesidad y rebelión contra el sistema: hace diez años, la legislación alemana todavía contemplaba a los jóvenes exiliados como adultos, negándoles el derecho a la educación. Así que Michael Stenger pensó que debía hacer algo al respecto y creó un lugar que fuese mucho más que un colegio, un puente para que los recién llegados no quedasen a merced de la criminalidad y las bandas. Ahora, algunos años después, los jóvenes de 16 a 18 años son contemplados como niños, e independientemente de su origen, tienen los mismos derechos que cualquier alemán. La función de SchlaU-Schola ha mutado también, ya no necesitan crear escuelas, sino expandir sus conocimientos sobre educar para la integración.

Alemania debería ver la llegada de refugiados como una oportunidad y no como un problema, tanto económica como socialmente

Un contexto complicado

Con las nuevas oleadas migratorias y el miedo y el prejuicio creciente, la situación vuelve a complicarse. El gobierno alemán está deportando a su país a los exiliados afganos y muchos estudiantes de la escuela están inquietos. “Los envían de vuelta a Afganistán con la excusa de que deben ayudar a la reconstrucción y es una completa locura”, asegura.

Michael Stenger no está de acuerdo con la ayuda que está brindado su país a los refugiados. Cree que siendo uno de los países más ricos del mundo, Alemania debería tomar una mayor conciencia del problema, que puede acabar en catástrofe con ejemplos racistas como los vividos en Hungría o Eslovaquia, donde el propio gobierno es el primer evangelizador del odio. “Tenemos una obligación histórica porque hace cincuenta años muchos alemanes fueron acogidos en otros países como refugiados políticos. Debemos cambiar la forma de abordar el asunto, para Alemania la llegada de nuevos ciudadanos es una oportunidad, un 'win-win' económico y social".

Y a su manera, lo ha conseguido. Gracias a una actividad política frenética, siempre peleando por los derechos de los exiliados, Stenger ha logrado que la administración pública asuma gran parte de la financiación de SchlaU-Schule, porque “es responsabilidad del Estado cuidar a sus ciudadanos y derribar muros”, concluye este emprendedor alemán.

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