CUANDO SEAS PADRE COMERÁS HUEVOS

Las mentiras más crueles que los padres han contado a sus hijos

En numerosas ocasiones se utiliza la falsedad para cuestiones de poca importancia o, directamente, para pasar un buen rato a partir de la credulidad de los niños

Foto: Hijo, cuando seas mayor todo esto será tuyo. (iStock)
"Hijo, cuando seas mayor todo esto será tuyo". (iStock)

Desde pequeños nos enseñan a no mentir a nuestros padres, a ser honestos y decir la verdad. Todo padre se ha preocupado por hacer ver a sus hijos la importancia de seguir esta actitud moral y muchos han sido tremendamente exigentes a la hora de que sus pequeños cumplan con rectitud estas enseñanzas. Sin embargo, ¿se aplican los padres de familia esa misma receta para con sus hijos?

Esta rectitud suele convertirse, casualmente, en una pasmosa flexibilidad cuando cambian las tornas y los padres se dirigen a sus hijos. En muchas ocasiones se recurre a la propia trola para que los niños no caigan en ella. ¿Qué niño no ha escuchado nunca en boca de sus padres que si miente le crecerá la nariz?

Es evidente que una relación padre hijo no es de igualdad ni se encuentra en un mismo plano. También es cierto que en ocasiones es recomendable no utilizar la verdad en algunas cuestiones que pueden ser complejas y duras para los más pequeños, pero igualmente en numerosas ocasiones se utiliza la falsedad para cuestiones de poca importancia o, directamente, para pasar un buen rato a partir de la credulidad de los niños. The Independent recopila algunas de estas situaciones la mar de cómicas.

1. Mi mamá es como Gran Hermano

Una usuaria de Quora señala que la madre de un amigo, harta de las excursiones furtivas de sus hijos a la cocina, colgó en dicho espacio un retrato suyo y dijo que con ese cuadro podía ver todo lo que ocurría, por lo que debían tener más cuidado a la hora de atacar el azucarero. A partir de este momento, dejó de haber misteriosas desapariciones… Con lo fácil que hubiera sido colocarle una sábana delante para impedir su vista.

2. El truco de las galletas

Cualquier niño, al ver un tarro repleto de galletas caseras, elegiría las más grandes. Es normal, cuando de dulces se trata, todos los infantes son caprichosos. Para evitar esto, y de paso disfrutar de un buen rato, a un niño se le dijo que el número de galletas era inversamente proporcional a su tamaño, por lo que este decidió coger todas las pequeñas y dejar las de mayores dimensiones en el tarro, sin reparar en que no existía ninguna regla de reciprocidad.

3. Los falsos dormilones

Si volviéramos a nuestra infancia, posiblemente uno de los momentos que más disfrutábamos era cuando cualquier día nos despertaban nuestros padres jugando con nosotros o haciéndonos cosquillas, aunque en determinadas ocasiones tuviéramos que hacernos los dormidos, puesto que ya llevábamos un buen rato despiertos. Esta es la estrategia que Sumitra utilizaba con su hermana, tal y como indica en Quora, hasta que un día su padre les engañó al decir en voz alta que sus hijas parecían muy dormidas, pero que para creérselo del todo tenían que agitar rápidamente las piernas. Dicho y hecho.

4. Los peces mágicos

Llegar a la universidad, decir a los compañeros de clase que los peces de su pecera eran capaces de cambiar de color, que todos se rían de ti y que termines descubriendo que en vacaciones siempre solía morir algún pececillo y que este se reemplazaba por otro de un tamaño similar, pero de color diferente. Muchos de estos momentos de la infancia no son más que una pura estafa.

Los niños se creen casi cualquier cosa, así que no les digas que pueden volar. (Corbis)
Los niños se creen casi cualquier cosa, así que no les digas que pueden volar. (Corbis)

5. El carrito de los helados musical

No hace falta llevar a cabo ningún experimento sociológico para saber que cualquier niño al ver pasar un carrito de los helados va a querer uno. La solución, bien sencilla: decir a los pequeños que cuando suena música ya no les quedan helados. Lástima que en EEUU siempre suelan ir estos vehículos acompañados de música infantil.

6. El riesgo de convertirse en flamenco

Muchos niños alargan más de lo debido el hábito de chuparse un pulgar. Lejos de lo infantil y tierna que pueda parecer la imagen, en realidad puede generar problemas a largo plazo en la dentadura. Los padres de Julia, una forera de Quora, para evitar que su hija siguiera con esta manía la dijeron que tuviera cuidado, no fuera a acabar como los flamencos del zoológico, ya que de tanto sorber su dedo acababan por absorber su pierna y esta quedaba cruzada. Mano de santo, no volvió a meterse en la boca el pulgar.

7. La carne es para mayores de edad

En EEUU, al igual que en otros países, es habitual que en las tiendas de autoservicio o gasolineras se venda una carne seca en tiras conocida como Jerky. Precisamente este fue el capricho de un niño en una gasolinera, a lo que su madre sin pensárselo dos veces le contestó que es como el tabaco, es decir, que no podía consumirlo hasta cumplir los 18 años. Ahí se quedó la conversación, hasta que llegado el instituto, charlando con unos amigos dijo que comprar esta carne sería lo primero que haría cuando cumpliera esta edad. No hubo otra respuesta más allá de las risas. 

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
1comentario
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios