No pongas en juego tu relación

La palabra que no debes decir si estás casado (y no quieres que te abandonen)

Quizás no lo sepas, pero hay una expresión cargada de pensamientos negativos internos que tienen como objetivo poner a tu pareja en un compromiso. Deja de usarla y salva tu matrimonio

Foto: Tu matrimonio puede funcionar, pero debes aprender a controlar lo que dices. (iStock)
Tu matrimonio puede funcionar, pero debes aprender a controlar lo que dices. (iStock)

En ocasiones no somos capaces de controlar los nervios y terminamos por discutir con nuestra pareja. No es que sea mejor vivir en el mundo de la piruleta y estar en un estado permanente de comprensión y afinidad. Discusiones siempre van a haber, pero antes de acabar en insultos y ataques personales, párate a pensar si quizás algo que hayas dicho puede ser la causa de que tu pareja se ofenda.   

El psicólogo Jeffrey Bernstein explica en Psychology Today que existe una palabra que convierte las relaciones en tóxicas y que recomienda eliminar inmediatamente en el vocabulario que utilices para comunicarte con tu pareja: “Se trata de un tiempo verbal que se traduce en un juicio de comportamiento con connotaciones negativas hacia la pareja”.

De acuerdo con principios de la terapia cognitiva creo que esta palabra engendra una dinámica crítica de control

En opinión del experto, la solución para conseguir que tú y tu pareja seáis compañeros emocionalmente saludables se basa en dejar de decir a la persona a la que amas lo que “debería” hacer, decir o pensar. “Una sola palabra se convierte en una obligación al mismo tiempo que critica las acciones de alguien y puede hacer sentir vergüenza a la otra persona”, explica Bernstein.

Discutir, vais a discutir, pero si evitas esta palabra quizás lo hagáis mejor. (iStock)
Discutir, vais a discutir, pero si evitas esta palabra quizás lo hagáis mejor. (iStock)

Acusaciones desde el inconsciente

“Deberías recoger tu ropa” se traduce en la sensación de que eres un desastre y El desorden en persona, igual que “deberías llamar a tus padres” en que no les llamas nunca y eres el peor hijo del mundo (hay personas que, ya puestas, se exceden en el drama mental).

Utilizar en exceso el condicional del verbo deber –que ya de por sí indica el “estar obligado a algo por la ley divina, natural o positiva” según el DRAE– puede mellar la moral de nuestra pareja hasta el punto de que un “deberías echar gasolina al coche” se entienda como un mandato más que como una recomendación tras haber vaciado el depósito.  

En el momento quizás no te hayas percatado (incluso puede que niegues haber entonado la frase así y creas haber dicho algo parecido a “¡eh cari! ¿Al final llamaste a tus papis?”), pero se trata de una expresión cargada de pensamientos internos que tienen como objetivo poner a tu pareja en un compromiso. En cierto modo, atacarla.   

En muchas parejas este tipo de pensamientos negativos están permanentemente presentes pero siempre de forma inconsciente

“De acuerdo con principios de la terapia cognitiva creo que esta palabra engendra una dinámica crítica de control”, explica Bernstein: “Situar a la persona a la que amas en el extremo del 'debería' crea una energía negativa que, con el tiempo, puede ser tóxico para cualquier relación, especialmente si es de pareja”.

Claro que también puedes empeorarlo utilizando el mágico (y tan de padres) “haz lo que quieras”. Así dejarás de ser una persona mandona o acusativa. Directamente toda la responsabilidad recaerá sobre tu pareja dejando entrever que lo último que te apetecería en el mundo es que, realmente, haga lo que quiere. Pero la elección es suya, claro.

Existe una palabra que te ayudará a sustituir los efectos negativos del 'deberías'. (Corbis)
Existe una palabra que te ayudará a sustituir los efectos negativos del 'deberías'. (Corbis)

Cómo darle la vuelta (y asegurar tu felicidad en pareja)

Bernstein aporta una sencilla solución para eliminar la palabra prohibida de nuestro lenguaje diario: reemplazarla por “me gustaría”. De este modo evitamos los pensamientos y efectos negativos de lo que podamos decir.

La clave está en sustituir los deberes por los gustos o lo que se desearía que ocurriese. Por ejemplo, si en lugar de decir “deberías saber cómo me siento” decimos “me gustaría que me escuchases esto que te voy a contar” evitarás muchas discusiones y malentendidos.   

“Me sorprende que en muchas parejas este tipo de pensamientos negativos están permanentemente presentes pero siempre de forma inconsciente”, analiza el psicólogo, quien recomienda tomarnos un tiempo para racionalizar lo que vamos a decir y cambiar las valoraciones o comentarios que puedan dañar a nuestra pareja por otros positivos para conseguir una relación estable y evitar conflictos.

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