LOS SUPUESTOS BENEFICIOS DE LA ABSINTENCIA

NoFap, el movimiento que se propone acabar con la masturbación para siempre

Hace décadas, los adultos disuadían a los adolescentes de masturbarse asegurando que, si lo hacían, se quedarían calvos, ciegos o algo peor. Argumentos que algunos detractores han recuperado

Foto: ¿Podemos encontrarnos frente al final del onanismo? (Corbis)
¿Podemos encontrarnos frente al final del onanismo? (Corbis)

Durante décadas, los adolescentes fueron adoctrinados por profesores y otros adultos acerca de los perniciosos efectos que puede tener la masturbación en nuestros cuerpos, y que abarcaban del castigo eterno a la alopecia o la miopía. Ahora se sabe que la autosatisfacción no es negativa, siempre y cuando no se convierta en una adicción. Mejora la satisfacción sexual, nos permite explorar nuestro cuerpo y activa los mecanismos cerebrales de la recompensa. Todo son ventajas.

Sin embargo, algunas organizaciones parecen empeñadas en acabar con la masturbación esgrimiendo viejas hipótesis. Una de las más llamativas es NoFap (algo así como “NoPaja”), creada por Alexander Rhodes el 20 de junio de 2011 después de que un popular hilo publicado en Today I Learned reuniese a un gran número de personas que coincidían en creer que la abstinencia sexual nos ayuda a mantener la concentración y a elevar nuestros niveles de testosterona. Pero esta clase de competiciones a ver quién aguanta más sin tocarse se habían realizado en internet desde mucho tiempo antes, aunque el más importante de ellos fue el mes sin orgasmos de julio de 2011 que involucró a 60 personas.

Según los detractores de la masturbación, esta empeora nuestro rendimiento diario

NoFap y otras páginas como YBOP (Your Brain On Porn), han dado lugar a una comunidad que comparte los mismos principios. Y estos son, según la propia declaración de principios de NoFap, no masturbarse, no tocarse y no ver porno... Además de animar a no masturbarse con amigos. Es decir, compartir el arduo proceso de mantenerse al margen del sexo y compartirlo en la red con otros abstencionistas, o fapstronauts, como se han autobautizado. Aunque la página esté escrita y desarrollada con sentido del humor, no hay nada irónico en su argumentario.

En él, afirman que la abstinencia del PMO (porno, masturbación, orgasmo) tiene unos efectos claros: un mayor autocontrol, una actitud más fuerte que influye de forma positiva en su desempeño diario, la curación de las disfunciones sexuales causadas por el porno… Así como más tiempo libre y más espacio libre en el disco duro. Como habíamos avisado, se lo toman con tanto sentido del humor que es fácil pensar que se trata de un hoax. No obstante, es sencillo encontrar testimonios de personas que admiten lo mucho que han mejorado sus vidas tras dejar de masturbarse. En un hilo de Reddit, por ejemplo, un usuario señalaba que “no es una solución mágica”, pero una vez que uno deja de “apuñalarse con un cuchillo” (bella metáfora), los resultados son espectaculares.

La cruzada antipornografía

Basta con echar un vistazo a la página de la organización para comprender que, en muchos casos, esta abstinencia funciona como un efecto placebo. Muchos fapstronauts reconocen mejoría, pero nadie ha sido capaz de explicarla científicamente. Otro documento que circula por dichas páginas y que en teoría viene firmado por alguien que ha firmado artículos científicos en Archives of Sexual Behavior acusa a los ideólogos de dicho movimiento, Marnia Robinson y Gary Wilson, de no ser más que dos parias de la sociedad médica cuyo único interés es triunfar en “su cruzada contra la pornografía en internet”, y que han llegado a ofrecer charlas en TED sobre el tema.

El autor recuerda que a pesar de ser, respectivamente, terapeuta sexual y profesor de la Universidad de Oregón del Sur, ninguno de ellos tiene formación científica, y sus ideas son pura especulación. Al contrario de lo que sugieren, ver porno no altera el sistema de recompensa cerebral relacionado con la dopamina, por lo que no es un equivalente de la cocaína, salvo en aquellos casos de adicción clara. Tampoco causa desórdenes mentales, sino que suele ser al revés: la enfermedad conduce a la conducta compulsiva. Y, en lugar de favorecer la disfunción eréctil, ayuda a hacerle frente. Los problemas suelen encontrarse en otras partes, como los problemas de pareja, una mala educación sexual, el miedo al rechazo o el ya mentado efecto placebo.

Ello no quiere decir que la masturbación y el porno sean necesariamente buenos, pero sí que no son intrínsecamente malos. Como recuerda el psicólogo clínico David J. Ley en Psychology Today, donde también publican Robinson y Wilson, el grupo “regurgita un montón de viejos mitos sobre cómo dejar de masturbarse ayuda a ser más enérgicos, sexuales, viriles y masculinos”, sólo que pasados por el tamiz de la pseudociencia moderna. No es nada nuevo: John Harvey Kellogg, el creador de los célebres cereales, trabajó en la rehabilitación de los onanistas, llegando a mutilarlos de forma salvaje. El problema no es sólo la mala interpretación de la ciencia, recuerda Ley, sino esconder nuestros principios morales detrás de ella.

Alma, Corazón, Vida

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
23 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios