Críticas de cine: Sexo, alcohol y álgebra: así son de verdad las Olimpiadas Matemáticas
La realidad de la Película 'x+y'

Sexo, alcohol y álgebra: así son de verdad las Olimpiadas Matemáticas

Una película recoge la presión a la que están sometidos los jóvenes matemáticos y las duras pruebas a las que tienen que enfrentarse para alcanzar su objetivo: competir en las Olimpiadas Matemáticas

Foto: (imagen de la película 'x+y')
(imagen de la película 'x+y')

Hoy viernes 13 de marzo, llega a los cines de Reino Unido X+Y (Morgan Matthews), una película que cuenta cómo las Olimpiadas Internacionales de las Matemáticas (OMI de sus siglas en inglés) de 2006 cambiaron la vida de Daniel Lightwing, un adolescente prodigio de las matemáticas con el síndrome de asperger.

Asa Butterfield, conocido internacionalmente por protagonizar El niño del pijama de rayas y por su papel en La Invención de Hugo Cabret de Martin Scorsese, da vida en la gran pantalla al joven erudito. La película trata de ser un fiel reflejo de los duros procesos de entrenamiento y selección por los que pasan cada año centenares de jóvenes para ser seleccionados en esta competición internacional.

Unos días antes de su estreno en las salas inglesas, The Guardian ha recogido los comentarios de Adam Goucher P, estudiante de tercer grado de matemáticas en Cambridge que participó en las Olimpiadas Internacionales de las Matemáticas 2011, así como algunos de sus recuerdos sobre una competición a la que sólo llegan los mejores.

El esfuerzo para llegar a ser olímpico

La película recoge la presión a la que están sometidos los jóvenes matemáticos y las duras pruebas a las que tienen que enfrentarse para alcanzar su objetivo: competir en la cita anual de las OMI.

Para ser seleccionados, los participantes tienen que pasar primero dos rondas eliminatorias en sus respectivos países. Conocidas como BMO1 y BMO2, en Reino Unido se presentan alrededor de 1.200 candidatos cada año.

Goucher P fue uno de los afortunados jóvenes en pasar la primera ronda de selección en la que tienen seis horas y media para contestar a seis preguntas: “Como ocurre con todos los problemas de las olimpiadas, hay muchas maneras de resolverlos y las soluciones correctas son puntuadas con independencia de su elegancia o complejidad”.  

¿Cómo hacer frente a la presión siendo apenas un adolescente? Aislándose de la realidad: “Aparte del supervisor y yo no había nadie más en la habitación pero lo que me rodeaba me resultó indiferente cuando me sentí cautivado por los problemas”.

A los que pasan la prueba se les convoca para el BMO2 donde tienen que enfrentarse a otros cuatro problemas algo más difíciles. Tras su paso por una especie de campo de entrenamiento en el Trinity College de Cambridge, los seis mejores representarán a su país en la competición anual.    

El personaje protagonista es asperger y se topa con relaciones sociales con las que nunca se ha enfrentado. (Youtube)
El personaje protagonista es asperger y se topa con relaciones sociales con las que nunca se ha enfrentado. (Youtube)

Alcohol y matemáticas, ¿el cóctel perfecto?

¿Se imagina a cientos de adolescentes aparentemente pacíficos reunidos por una causa teóricamente intelectual ebrios y danzando por las calles de noche destrozando el mobiliario urbano? Obviando la respuesta si recordamos lo acontecido durante las Jornadas Mundial de la Juventud en 2011, los genios de las matemáticas no se van de rave ni en la película ni en la realidad, pero hacen de las suyas (nunca mejor dicho).

“Hasta que fui a la competición era abstemio por lo que el contenido de un bombón de licor fue suficiente para alterar mi percepción de tal manera que decidí enfrentarme a un problema utilizando coordenadas cartesianas y muchos me tacharon de bárbaro y masoquista. Por suerte mi imprudencia dio sus frutos y me permitió ganar una medalla de oro codiciada por un estrecho margen”, relata el joven.

Genios = ¿marginales y autistas?

Aunque Goucher P critica que sus homólogos en la película son mucho más “arrogantes y pretenciosos” de lo que fueron sus compañeros de equipo, pero sí admite sentirse identificado en cuanto a la convivencia y experiencias vividas en Rumanía, país que acogía la competición: “Al llegar al aeropuerto de Luton me encontré con una escena similar a la que se recoge en X+Y al ver a un grupo de personas haciendo cubos de Rubik y participando en juegos de palabras”.

Un miembro del equipo inglés disfrutó de un ménage-a-trois en una OMI celebrada en la década de 1980

Sin embargo, insiste en que hay ciertos personajes antinaturales y exagerados: “En particular, me ha decepcionado que todos los competidores han sido retratados como marginales y  autistas cuando en realidad es una mezcla mucho más diversa de individuos”.

Sexo al cubo

Al igual que ocurría en Beautiful Young Minds (2007), documental en el que se basa la película, X+Y plasma también la historia real de amor que surgió entre Lightwing y la recepcionista del hotel en el que se alojó durante la OMI de 2006, celebrada en China. Aunque Goucher P critica que “el arco iris del momento cumbre de amor ¡era ópticamente inconsistente!”, lo cierto es que esta relación terminó en boda e hizo que el genio de los números decidiese cambiar sus estudios de matemáticas por los de la lengua china.   

Como en muchas convivencias, parece que los sentimientos se magnifican y en las olimpiadas de las matemáticas es común que se desarrollen relaciones. Pero parece que con el paso de los años estas son algo más restringidas: “Después de que un miembro del equipo inglés disfrutase de un ménage-a-trois en una OMI celebrada en la década de 1980, el comité aumentó las medidas de seguridad entre los niños y niñas y se prohibió entrar en las habitaciones de los demás”.

El futuro de los niños prodigio

En este caso no se convierten en los Macaulay Culkin de las matemáticas, al menos no todos. Más de la mitad de los participantes en la OMI terminan como estudiantes de pregrado en el Trinity College de Cambridge. “Es una especie de paraíso matemático. Es un honor vivir en el que fue el hogar de Isaac Newton, G.H. Hardy, Srinivasa Ramanujan y muchos otros” confiesa el matemático convertido en crítico de cine.

Allí, además, los veteranos de la competición se dedican a impartir conferencias y organizar campamentos de matemáticas con el objetivo de preparar a los nuevos aspirantes para las pruebas de selección. 

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