ESTAMOS RODEADOS DE PATÓGENOS

Tus graves errores: hábitos de higiene necesarios que deberías seguir

En lo que respecta a la limpieza, somos excesivamente cuidados con algunas cosas y nos olvidamos por completo de otras. Deberías lavar ya estos enseres

Foto: Hay numerosos enseres que nos rodean y no lavamos lo suficiente. (iStock)
Hay numerosos enseres que nos rodean y no lavamos lo suficiente. (iStock)

Siendo pequeños todos aprendemos una serie de hábitos de higiene que cumplimos a rajatabla so pena de ser considerados unos guarros. El problema es que, en lo que respecta a la limpieza, somos excesivamente cuidados con algunas cosas y nos olvidamos por completo de otras. Pocas personas utilizan la ropa interior más de un día seguido, pero a casi nadie parece importarle pegar a su oreja un teléfono móvil que está lleno de bacterias o dormir sobre un colchón que no ha pasado jamás por la lavandería.

Obsesionarse con la higiene puede ser contraproducente, pero no está demás limpiar de vez en cuando algunos de los objetos que nos rodean a los que no solemos prestar atención. La redactora India Sturgis ha recopilado para The Daily Mail una lista con estos enseres, explicando cada cuánto debemos acicalarlos. Prepárate para acometer una limpieza general de verdad.

1. Teléfono móvil

(Efe)
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Según una investigación de Timothy Julian, estudiante de la Universidad de Stanford, los móviles suelen tener 18 veces más bacterias que la cadena del váter, ya que constituyen un amplio historial de nuestro (sucio) recorrido diario. El estudio de Julian, publicado en el Journal of Applied Microbiology, alertaba sobre los “altos riesgos” de transmisión de patógenos desde diversas superficies a la piel humana: cerca de un 30% de los patógenos que almacena un móvil van a parar a los dedos de los usuarios.

Laura Boeater, microbióloga de la Universidad de East Anglia recomienda que lavemos nuestros móviles todos los días con toallitas bacteriólogicas. “Cuando lo usas el teléfono se calienta, lo que crea las condiciones perfectas para que las bacterias se multipliquen”, concluye la investigadora.

2. Pantalones vaqueros

(iStock)
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Si no nos manchamos es difícil calcular cada cuánto debemos lavar unos pantalones. Y, en este caso, solemos equivocarnos por exceso más que por defecto. Lo ideal, según explica en The Daily Mail la diseñadora de vaqueros Donna Ida, es meterlos en la lavadora cada cinco usos, para que las fibras preserven su fuerza y color el máximo tiempo posible.

3. Almohadas

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Al cabo de dos años el 10% del peso de una almohada que no ha pasado por la lavadora corresponde a ácaros muertos o deyecciones de éstos. ¿Da asco verdad? Por desgracia no es lo única mugre que acumula nuestra almohada, si no la hemos lavado hasta un tercio del peso nuestra almohada corresponde, incluyendo los ácaros, a bacterias, piel muerta y hasta 16 especies de hongos.

Las almohadas deben lavarse cada tres meses. Las de plumas tienes que llevarlas a la tintorería, pero si son sintéticas puedes meterlas sin miedo en la lavadora, a 60 grados acabarás con todas las bacterias. También es importantísimo secarlas bien, pues de lo contrario aparecerá moho. Centrifuga bien las almohadas (si tu lavadora no es ninguna maravilla, hazlo dos veces) y tiéndelas al sol.

4. Sábanas

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Las sábanas arropan nuestro cuerpo las mismas horas que las camisas o pantalones que nos ponemos durante el día, pero las lavamos muchísimo menos. El sudor y las células muertas se van acumulando en ellas, por no hablar del polvo, el pelo o los fluidos que pueden acabar manchándolas.

Muchas familias cambian las sábanas cada dos semanas, algunas incluso cada mes, un tiempo que es claramente excesivo. Lo ideal es cambiar de sábanas todas las semanas y lavar estas al menos a 60 grados de temperatura, para acabar eficazmente con las bacterias. También es recomendable secarlas a la intemperie, pues la luz del sol es la mar de efectiva eliminando microorganismos.

5. Colchón

(Efe)
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Al igual que las sábanas y las almohadas el colchón acumula polvo, bacterias y moho, que pueden conllevar infecciones y reacciones alérgicas de todo tipo.

Para lavar en profundidad un colchón hay que llevarlo a la tintorería, pero no es necesario liarse tanto. Basta con pasar la aspiradora por el colchón y airearlo bien cada seis meses. Si tiene alguna mancha frota la superficie con un paño humedecido en agua fría y jabón para tapicería. De nuevo, es importantísimo que seques bien el colchón tras la operación.

6. Sujetadores

(iStock)
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El área que cubre un sujetador es especialmente caliente y sudorosa por lo que debemos lavarnos a menudo, como poco cada dos o tres usos. Es mejor no meterlos en la lavadora, ya que puede arruinar su elasticidad y, por tanto, su vida útil.

7. Pijama

(iStock)
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La eterna duda sobre el momento en que debemos lavar un pijama ha protagonizado, incluso, un libro de chistes, pero no deberíamos tomarnos el asunto a broma. Sobre todo en verano sudamos mucho, por lo que haríamos bien en meter en la lavadora el pijama cada dos noches, como haríamos con toda nuestra ropa. Pero no lo hacemos.

8. El perro

Un perro puede vivir toda la vida sin lavarse, pues tiene un sistema inmune preparado para ello, pero somos nosotros los que deberíamos preocuparnos. Los perros pueden arrastrar todo tipo de bacterias y parásitos que puede causarnos problemas de salud, por lo que es recomendable darles un baño cada dos meses. Dicho esto, no es bueno lavarles con más frecuencia o usar con ellos jabón, pues ellos necesitan una capa de grasa para sentirse cómodos.

9. Paños de cocina y trapos

Los paños que usamos en la cocina son una de las mayores fuentes de contaminación bacteriana, sobre todo si no los secamos como es debido después de usarlos. El año pasado un estudio de la Universidad de Arizona constató que el 25% de los trapos de cocina daban positivo en E.coli. Es recomendable que los lavemos después de cada uso, a 60 grados.

10. Monedero

(istock)
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Hay que tener en cuenta que las monedas y billetes no paran de pasar de mano en mano, por lo que son perfectos transmisores de bacterias. Un estudio realizado por la Universidad de Nueva York detectó en billetes de dólar elegidos al azar cerca de 3.000 tipos de patógenos como Staphylococcus aureus y E. coli, y los euros no tienen ninguna propiedad antibacteriana.

Como no podemos andar lavando nuestro dinero en efectivo, al menos deberíamos acordarnos de lavarnos las manos y, además, utilizar toallitas antibacterianas para limpiar nuestros monederos al menos una vez a la semana. Es recomendable hacer lo mismo con los bolsos. 

Alma, Corazón, Vida
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