"La bombilla sólo la cambia el experto": leyes absurdas de países del primer mundo
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EN LAS CATACUMBAS DEL DERECHO

"La bombilla sólo la cambia el experto": leyes absurdas de países del primer mundo

La norma jurídica tiene como objetivo delimitar el libre albedrío de los individuos, pero a veces, no sabemos qué clase de persona provocó que se inventasen estas leyes

Foto: La ley a veces también se muestra incomprensible para los jueces dedicados a aplicarla. (iStock)
La ley a veces también se muestra incomprensible para los jueces dedicados a aplicarla. (iStock)

La norma jurídica tiene como objetivo delimitar el libre albedrío de los individuos que habitan en una sociedad, es decir, arbitra aquellos casos en los que la libertad de una persona puede entrar en conflicto con la de su vecino. Su objetivo no es tanto castigar la que la infringe como garantizar que existan unos acuerdos mínimos para que la convivencia sea posible. Por ello, las leyes son generales y abstractas, puesto que obligan de su cumplimiento a todas las personas por igual, y la justicia debe decidir cuándo se aplica una u otra en cada caso.

Es esta última cualidad la que hace que las leyes absurdas que aún siguen vigentes por todo el mundo nos hagan tanta gracia. ¿En qué momento alguien decidió que, por ejemplo, debía prohibirse emborrachar a un pez? Pues bien, dicha ley existe en Ohio, lo cual nos lleva a sospechar que alguien tuvo la brillante idea de dar licor a su amigo con branquias. La costumbre crea la ley y de ahí que sigan perviviendo ciertas normas que nos parecen absurdas. Muchas de ellas parecen ser meras leyendas urbanas que se han difundido gracias a internet; otras son derivadas un tanto fantasiosas de leyes que existen de verdad. A veces, simplemente se han conservado porque resultan un simpático reclamo turístico.

Es el caso de una de esas reglamentaciones que aparecen en todas las listas y que, sin embargo, algunos abogados han explicado que se trata de pura leyenda, probablemente producto de un malentendido. Es la que afirma que después de las 10 de la noche, es ilegal tirar de la cadena en Suiza. Como explica el abogado helvético Thomas Oberle a The Local, no existen reglas tan específicas, pero el ruido exagerado a esas horas puede ser molesto para los vecinos y quebrar alguna ordenanza sobre el descanso nocturno.

La compañía de viajes Home Away UK ha recopilado algunas de estas leyes, como aparece recogido en un artículo de The Daily Mail. ¿Mito o realidad? Quizá lo primero, pero por si acaso, no traspases estos límites, o te puede pasar como al protagonista de El expreso de medianoche. Adentrémonos en lo más recóndito de los libros de leyes de todo el planeta.

En Australia, no puedes cambiar una bombilla si no eres electricista

En el estado australiano de Victoria, no puedes sustituir una bombilla por otra en tu hogar salvo que estés capacitado para ello, es decir, que puedas demostrar que eres un eléctrico con licencia. De lo contrario, deberás apoquinar una asequible multa de 20 dólares. Esto sólo se aplica a los edificios privados, lo que lleva a sospechar que probablemente haya ocurrido alguna que otra desgracia en los hogares de las Antípodas antes de redactar esta ley.

Nada de tirarse pedos después de las seis de la tarde de un jueves

Cómo son (o parecen ser) en Florida, un estado que acumula leyes ridículas, aunque de las que poca información se dispone. Es el caso de esta restricción flatulenta que parece sugerir que, en fin de semana, las normas de educación quedan en suspenso, pero también otras leyes demasiado buenas para ser verdad como que los cerdos embarazados no pueden vivir en jaulas, que todas las puertas de los edificios públicos deben abrirse hacia afuera o la prohibición del sexo oral (¡horror!).

Si vas a Milán, no puedes dejar de sonreír

El habitual consejo de la psicología positiva reconvertido a severa norma jurídica. Parece ser que la ciudad italiana exige una perenne sonrisa a sus visitantes bajo amenaza de multa de cien dólares (unos 80 euros), salvo en contados casos: si se está visitando a un paciente en un hospital o en un funeral. Desconocemos si hay alguna sanción para quien se atreva a esbozar una sonrisa en tan graves circunstancias.

No puedes tener a un burro dormido en tu bañera después de las siete

¿Quién metió a su burro en una bañera a esa hora? Esta ley, o leyenda urbana, aparece en todas las listas y se ha convertido en una de las más famosas. Más referencias –y con más lógica– se encuentran sobre la norma que prohíbe coger parte de las hamburguesas de los demás sin pedirles permiso antes, también vigente en Oklahoma.

En Canadá, una de cada cinco canciones en la radio debe ser canadiense

Aunque en otras partes del mundo esta pueda parecer una ley absurda, los españoles tenemos su propio equivalente en la ley que obligaba a los cines a proyectar un mínimo de un 25% de películas españoles o comunitarias en sus pantallas. Como en aquella, la decisión de la CRTC (Canadian Radio-television and Telecommunications Comition) tiene como objetivo proteger la producción local.

Los japoneses no pueden estar gordos

Una buena forma de estimular las dietas de adelgazamiento y la práctica de ejercicio físico: imponer un canon a la anchura de tu estómago. En el año 2008, Japón decidió implantar dicha medida para poner freno a una incipiente epidemia de obesidad. Así que si tu cintura mide más de 85 centímetros en el caso de ser un hombre o de 90 si eres una mujer, estás sobrepasando los límites permitidos.

En Chicago no se puede comer en un lugar que está ardiendo

Curiosamente, los americanos tienen las leyes más peculiares y, al mismo tiempo, las que resultan más difíciles de confirmar. Al parecer, alguien tuvo la maravillosa idea de quedarse en un establecimiento de restauración comiendo mientras este ardía, con funestos resultados tanto para el hambriento como para el dueño de la cadena. Otras peculiares leyes de seguridad pública son aquella que te impiden dar un cigarro a tu mascota en Zion (Illinois) o comer carne humana salvo en defensa propia, como ocurre en Idaho.

Quedarte sin gasolina en Alemania es ilegal

O de lo contrario deberemos pagar unos 80 euros. Esta es otra de esas leyes que tienen truco, puesto que también se podría decir lo mismo de España. Como bien explica Circula seguro, quedarte sin carburante de repente puede provocar que, muy probablemente, tengamos que estacionar en un espacio no pensado para tal efecto y conducir de forma peligrosa o a la velocidad no indicada, conductas que sí están sancionadas.

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