así faltamos al respeto en la actualidad

Así tenemos que comportarnos: la guía de buenos modales en el siglo XXI

Para descubrir si eres un ciudadano ejemplar y respetuoso, presta atención a algunas de las cosas que hacen –hacemos– los maleducados del siglo XXI

Foto: Ignorar a nuestros amigos por culpa del teléfono móvil, comer en el metro o no ceder el asiento a la gente mayor, son algunas de los malos modales del siglo XXI. (iStock)
Ignorar a nuestros amigos por culpa del teléfono móvil, comer en el metro o no ceder el asiento a la gente mayor, son algunas de los malos modales del siglo XXI. (iStock)

A menudo, observamos comportamientos en personas ajenas que nos parecen de lo más maleducados e irritantes. Sin embargo, ¿te has parado a pensar que tú también puedes estar siendo irrespetuoso?

Varios medios británicos se han hecho eco de la publicación de la nueva guía de los buenos modales elaborada por Debrett’s (Debrett's New Guide to Etiquette and Modern Manners, Thomas Dunne Books), en la que se recogen algunas de las malas formas y comportamientos sociales negativos más comunes en el siglo XXI.  

Muchos son actos inconscientes relacionados con las nuevas tecnologías, como pensar que los extraños que nos rodean ansían escuchar el reggaeton que nos hemos descargado o mantener una conversación por teléfono mientras nos cobra un dependiente.

Pequeños detalles que cometemos a menudo sin ser conscientes de la falta de respeto que supone para con los demás.

Pequeños detalles que cometemos a menudo sin ser conscientes de la falta de respeto que supone para con los demás

Para descubrir si eres un ciudadano ejemplar y respetuoso, párate a pensar cuántas de las seleccionadas por Debrett’s cometes a diario o, cuando menos, a menudo. Pocos se salvarán de no haber echado un vistazo a la pantalla de su móvil ignorando completamente lo que les decía su interlocutor o comerse unos Risketos en el vagón del metro…

Estas son algunas de las cosas que hacen –hacemos– los maleducados del siglo XXI.

Cómo saludarnos: ¿sí o no a los besos?

Empezamos por el básico en el trato con personas: el saludo. Como plantean en la guía, está claro que existen multitud de formas para decir ‘hola’ y que dependerán de las circunstancias.

Así, lo apropiado al saludar a nuestro nuevo jefe será estrecharle la mano (claro que no dicen nada sobre qué hacer ante una mano sudorosa o –peor– una blandurria), mientras que a nuestros suegros habrá que darles dos besos… ¿O no? Desde Debrett’s especifican que el saludo con besos “sólo se utiliza entre amigos y nunca en el primer encuentro”.

Curioso que no se olviden de mencionar los besos lanzados al aire –comunes entre los niños de dos a cinco años– que describen como “groseros e impersonales”, recalcando que sus “efectos de sonido” son del todo innecesarios.

Qué no hacer en el transporte público (I): comer

Las prisas, los horarios laborales y el acelerado ritmo de vida de las grandes ciudades, no son excusas para la guía de los modales de Debrett’s que especifica que comer en el transporte público es de mala educación por el tema de la insalubridad, molestar con los olores y las posibles manchas que podemos “depositar” sobre el resto de viajeros.  

Qué no hacer en el transporte público (II): maquillarse

Esa divertida pegatina de iconos de gente redonda que portan bebés, bastones y muletas, está ahí para algo

Tampoco es correcto maquillarse en el metro y autobús. Claro que en la guía aluden a que “se puede poner en peligro esa importantísima primera impresión” y terminar pareciendo un payaso, cuando quizás debería hacerse una oda a todas esas mujeres a las que no les tiembla el pulso a más de 100 kilómetros por hora.

En relación a este aspecto, añadiríamos otros actos de mala educación como pintarse las uñas con esmaltes ultratóxicos o –infinitamente peor– cortárselas. Poco nos queda por ver.

Los “asientos reservados” son reales

Efectivamente, esa divertida pegatina de iconos de gente redonda que portan bebés, bastones y muletas, está ahí para algo. Se trata de un aviso para que dejemos nuestro asiente libre al ver a una persona anciana, alguien con problemas de movilidad o a una mujer embarazada o con su bebé en brazos, 

Un reciente estudio evidenció que sólo el 20% de los pasajeros del metro de Londres renuncian a su asiento para que se siente una mujer visiblemente embarazada. ¿Sorprendente? Miren a su alrededor en los vagones: no tardarán en observar la falta de empatía y modales.  

Amistad y móvil, agua y aceite

Por mucha compañía que nos haga el móvil en las “interminables” esperas de 10 minutos hasta que llega el autobús, tampoco le debemos guardar absoluta pleitesía e ignorar cualquier acontecimiento que ocurra en nuestras vidas, como hablar con nuestros amigos o mirar a la cara a personas que nos estén diciendo algo, por hacerle caso a Él.

No hay que acaparar el reposabrazos, ni apoyar los pies sobre el asiento delantero

Sin contar con que poca gente es capaz de hacer dos cosas a la vez… No nos engañemos, si están contestando a un WhatsApp, sólo repiten las dos últimas palabras que hemos dicho "como loros". Asumámoslo, no, no nos estaban escuchando.

Aviones: ¿tu comodidad empieza donde termina la mía?

Plantean que si vamos a hacer un viaje en avión –por qué no, también tren o autobús– relativamente corto y durante las horas de luz del día, “es egoísta reclinar nuestro asiento”.

No hay que acaparar todo el reposabrazos, ni apoyar los pies sobre el asiento delantero, y mantener libre el espacio vital (que ya es lo suficientemente restringido) del resto de viajeros, son normas básicas de educación que, no cabe duda, nos agrada mucho que los demás cumplan.

Alma, Corazón, Vida
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