DEBERÍA LLAMARSE PENE FEMENINO

Esto es todo lo que sabemos sobre el sexo femenino (y dos consejos para disfrutar)

La sexualidad femenina se ve como la definió Freud hace 100 años, cuando inventó el término ‘orgasmo vaginal’. Hay muchas cosas que debemos replantearnos...

Foto: La mayoría de las personas siguen sin saber cómo funciona el sexo femenino. (iStock)
La mayoría de las personas siguen sin saber cómo funciona el sexo femenino. (iStock)

“La anatomía y fisiología del orgasmo femenino es a menudo desatendida, y la sexualidad femenina se ve ampliamente como la definió Freud hace 100 años, cuando se inventó el término ‘orgasmo vaginal’ sin ninguna base científica”.

Así de contundente se muestra el doctor Vincenzo Puppo, experto en educación sexual del Centro Italiano de Sexología, en una revisión de estudios publicada en la revista Clinical Anatomy. En ella analiza la literatura científica existente sobre el orgasmo femenino, que es mucho menos extensa de lo que podríamos pensar. La mayoría de estudios científicos se realizaron, de hecho, en los años 60 y 70, y desde entonces no se ha descubierto gran cosa.

Las disfunciones sexuales femeninas son tan populares porque están basadas en algo que no existe, como el orgasmo vaginal

Puppo denuncia en este estudio, y en otro sobre el mismo tema que publicó en 2013, que muchas de las asunciones que damos por ciertas sobre el sexo femenino son una farsa. Después de que los sexólogos Masters y Johnson reivindicaran el clítoris como el centro casi exclusivo del placer femenino, y publicaran sus teorías canónicas al respecto, no ha habido aportaciones científicas que refuten su visión. Pero aun así seguimos creyendo en cosas como el punto G o el orgasmo vaginal, concepciones equivocadas de la sexualidad femenina, que dificultan el correcto entendimiento –y disfrute– de esta.

“La mayoría de las mujeres en todo el mundo no tienen orgasmos durante el coito”, asegura Puppo. “De hecho, las disfunciones sexuales femeninas son tan populares porque están basadas en algo que no existe, como el orgasmo vaginal”.

Así funciona el orgasmo en las mujeres

Como explica Puppo en su estudio, la fisiología sexual femenina fue descrita por primera vez en los libros del ginecólogo Robert Latoy Dickinson en 1949. El doctor estadounidense fue uno de los primeros científicos que logro acumular detallados historiales sexuales de sus pacientes: a lo largo de su carrera acumuló más de 5.200. Y con ellos pudo describir con exactitud cómo funcionaba el orgasmo sexual femenino. Años más tarde, en 1966, el matrimonio Masters y Johnson amplió su trabajo, llegando a conclusiones similares.

Vincenzo Puppo. (Twitter)
Vincenzo Puppo. (Twitter)

Según estos científicos, la respuesta sexual humana (tanto en hombres como en mujeres) puede ser fisiológicamente descrita como un ciclo de cinco fases: deseo, excitación, meseta, orgasmo y resolución (el periodo en el que se vuelve al estado previo a la excitación). Durante la excitación sexual, se produce un incremento del flujo sanguíneo en los tejidos eréctiles. Algo que no sólo ocurre en los hombres.

Los tejidos eréctiles de hombres y mujeres surgen de la misma estructura embriológica, y son homólogos. Funcionan, por tanto, de forma muy parecida, pese a la creencia popular que afirma todo lo contrario. El órgano responsable del orgasmo femenino no es otro que el conjunto de tejidos eréctiles de la mujer, formado por el clítoris, el vestíbulo de la vagina, la hipófisis media, los labios menores, y el cuerpo esponjoso de la uretra. Y Puppo cree que la denominación anatómica correcta de este órgano, responsable único del orgasmo en las mujeres, debería ser “pene femenino”.

Breve historia del sexo femenino

El desconocimiento tan profundo que existe sobre el órgano responsable del orgasmo femenino, tiene serias consecuencias en nuestra vida sexual. Como explica Puppo en su trabajo, aún hoy en día, la sexualidad femenina se entiende en términos reproductivos y no de placer.

“Las mujeres tienen que alcanzar el orgasmo durante el coito para ser consideradas ‘verdaderas mujeres’, aunque sepamos que el orgasmo femenino esté causado únicamente por los órganos eréctiles femeninos y no por la vagina”, asegura Puppo, y el responsable de esta perniciosa idea no es otro que Sigmund Freud.

Hasta la fecha, ningún estudio científico relevante ha probado la existencia del punto G

Como explica Puppo, citando a su colega Thomas W. Laqueur, autor de Making Sex: Body and Gender from the Greeks to Freud (Harvard University Press), Freud redescubrió el clítoris inventándose otro orgasmo, el vaginal. “En 1905, por primera vez en la historia, un doctor aseguraba que había dos tipos de orgasmos y que el vaginal era el propio de las mujeres sanas”, explica Laqueur. “Hasta entonces, nadie había pensado nunca que existiera otro orgasmo femenino que no fuera el del clítoris”.

En opinión de Laqueur, Freud, que de tonto tenía poco, tenía que saber a la fuerza que se estaba inventando el orgasmo vaginal y que, a su vez, estaba dando un nuevo significado al clítoris, a sabiendas de que no tenía ningún sentido biológico y fisiológico. Y lo hizo porque le venía de perlas para encajar algunas de sus teorías psicoanalíticas.

Sigmund Freud habló por primera vez en la historia del orgasmo vaginal.
Sigmund Freud habló por primera vez en la historia del orgasmo vaginal.

La realidad según Puppo es que la vagina no tiene ninguna estructura anatómica que pueda causar el orgasmo y, hoy por hoy, no se ha demostrado la presencia de nervios vagos en la vagina ni el cuello uterino. Lo que va en contra de la existencia de otro popular mito sexual: el punto G.

En 1950, Ernst Gräfenberg y el estadounidense Robert Dickinson repararon en una zona de especial sensibilidad erógena, “situada en la superficie suburetral del muro vaginal anterior” y que se hinchaba durante el orgasmo. Se bautizó esta como punto G, en honor a Gräfenberg y, desde entonces, se ha convertido en un tema recurrente para la especulación popular.

Aunque cada cierto tiempo aparece uno u otro sexólogo que asegura haber encontrado este escurridizo punto de la vagina, la realidad es que, hasta la fecha, ningún estudio científico relevante ha probado su existencia.

Lecciones para un sexo más placentero

“El orgasmo vaginal como algo independiente del orgasmo del clítoris no existe”, asegura Puppo. Y es algo que tenemos que tener claro si queremos gozar de unas relaciones sexuales más satisfactorias. Es la estimulación del “pene femenino” lo que provoca el orgasmo femenino, y esto incluye el clítoris, pero también el vestíbulo de la vagina y los labios menores. En opinión de Puppo, la estimulación de estas dos áreas puede incrementar el placer y facilitar la consecución del orgasmo, y apenas las tenemos en cuenta, tan concentrados como estamos en el coito.

Puppo tiene dos consejos que considera clave para todos los amantes:

1. Qué hacer durante el coito

“En las mujeres, para alcanzar el orgasmo, es importante la estimulación del clítoris, y el clítoris existe en todas las mujeres. ¿Por qué no simplemente aprendemos a estimular el clítoris con el dedo durante el coito?”

2. Qué hacer después del coito

“La eyaculación masculina no significa automáticamente el fin del sexo para la mujer: las caricias y los besos pueden continuar hasta el infinito, y los actos sexuales al margen del coito pueden utilizarse, después de la eyaculación masculina, para producir orgasmos en las mujeres”.

Alma, Corazón, Vida

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