Mardi Gras en Pamplona: San Fermín pasa de los 'babosoak' al 'tetas por kalimotxo'
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LA MUJER COMO OBJETO, la otra cara de la fiesta

Mardi Gras en Pamplona: San Fermín pasa de los 'babosoak' al 'tetas por kalimotxo'

Este año han escaseado las imágenes de gente sobando a chicas jóvenes durante el chupinazo, pero se han producido escenas, quizá aún más vejatorias

Foto: Uno de los grupos de turistas que fomentó el 'tetas por kalimotxo', durante lo momentos posteriores al chupinazo del pasado domingo. (Reuters)
Uno de los grupos de turistas que fomentó el 'tetas por kalimotxo', durante lo momentos posteriores al chupinazo del pasado domingo. (Reuters)

La abominable moda de los babosoak, que el pasado año enturbió la fiesta de San Fermín, parece haberse aplacado durante estos primeros días. La campaña de prevención lanzada por el ayuntamiento de Pamplona y el nuevo dispositivo policial de vigilancia han disuadido a los acosadores, que aprovechaban las aglomeraciones durante los minutos previos al chupinazo para manosear y arrancar la ropa a alguna incauta víctima.

Un éxito inicial, tanto de las Administraciones como de los colectivos sociales que han lanzado campañas de concienciación, que ha sido demasiado efímero. Y es que, por disparatado que parezca, en esta edición, la mayor parte delasvejaciones sexuales hacia las mujeres que se pudieron presenciar estuvieron protagonizadas por las propias jóvenes. Eso sí, por un grupo minoritario y nada representativo, pero que robó el protagonismo a la generalizada estampa de respeto entre sexos.

Sin ningún pudor y con el único propósito de conseguir kalimotxo gratis, o lo que se terciase, algunas jóvenes ofrecían exhibir su torso desnudo a cambio de alcohol. Una moda importada del famoso carnaval de Nueva Orleans, el Mardi Gras, en el que ya es costumbre lanzar collares desde los balcones, o incluso botellas,a todas aquellas jóvenes que les muestren los pechos desde la calle. Escenas muy similares pudieron presenciarse durante y después del chupinazo del pasado domingo.

“Qué les vas a decir, lo hacen porque quieren”

“Todo eso es cosa de guiris, y son sólo casos contados, aunque es cierto que cada vez se ve más. No sé si por moda o porque los extranjeros que vienen son cada vez más jóvenes y alocados”, explica Ander G., un pamplonés afincado en Madrid que desde que tiene uso de razón no se ha perdido ningún año los sanfermines.

“Tanto las chicas que enseñan las tetas para que les lancen alcohol como los que están en los balcones son gente de fuera, que alquilan un piso que da a la calle y se dedican a regar con alcohol a quien pasa por debajo. Si te fijas, verás que entre ellos hablan inglés, supongo que serán australianos o estadounidenses, por lo que, en realidad, la gente de aquí ni participa ni acepta estas actitudes. Pero vamos, qué les vas a decir, lo hacen porque quieren”, lamenta.

Una actitud que está potenciada por lo que el psicoterapeuta y divulgador Luis Muiño denomina ‘el factor viaje’. “Cuando se viaja y se está fuera del país de origen se tiende a dejar un poco de lado las normas sociales. Salir al extranjero desinhibe, al igual que el consumo de alcohol lleva a la transgresión, por lo que sabemos de sobra que los alemanes en Mallorca no suelen comportarse como alemanes, o los estudiantes que se van de Erasmus”, ejemplifica.

La vuelta a la cosificación consentida de la mujer

El famoso tits4beads del Mardi Gras, que viene a significar algo así como tetas a cambio de un regalo (generalmente un collar de colores o un trago de alcohol), comienza a reproducirse también en los sanfermines, pero adaptándolo a las costumbres locales: en lugar de whisky, el premio aquí suele ser kalimotxo. Una polémica costumbre importada de un país donde las normas morales son bastante más estrictas, pero que como en San Fermín, y coincidiendo con lo que apuntaba Ander G., se relajan durante las fiestas, siendo especialmente tolerantes con los turistas.

Si el pasado año los colectivos feministas denunciaron el aumento de las agresiones sexuales hacia las mujeres durante las fiestas, en esta ocasión la problemática para ser aún más profunda, y es que el ‘tetas por kalimotxo’ no es más que una vuelta a la cosificación de la mujer. “Tengo la sensación de que se está volviendo a la utilización del cuerpo como un objeto, algo que me preocupa y que cada vez más percibo entre mis pacientes más jóvenes en terapia. Por ejemplo, ahora se ha puesto de moda el verbo ‘zorrear’, las adolescentes de 15 años que vienen a mi consultan utilizan este término, y no es más que utilizar tu cuerpo, desde el plano de la sexualidad, para conseguir un beneficio”, apunta Muiño.

Otra de las analogías entre el Mardi Gras y San Fermín es que, hace algunos años, la Administración local y la policía se han vuelto más intransigentes con estas prácticas durante el carnaval, argumentando que originan alteración del orden público. En la última edición, se lanzó una campaña para informar de que cualquier manifestación de violencia o nudismo en la vía pública podía conllevar una detención.

Una problemática con las mismas raíces que el 'mamading'

Otro fenómeno similar que evidencia los temores de este psicólogo sobre la vuelta a la cosificación de la mujer es el denominado 'mamading'. Se trata de un “juego” que está poniéndose de moda en varios locales de ocio nocturno de Mallorca, donde las mujeres pueden conseguir barra libre durante toda la noche a cambio de felaciones al resto de clientes. La que más consiga realizar en un determinado período de tiempo es la que gana.

Al igual que ocurre con eltits4beads, las protagonistas del “concurso”, así como los hombres que los hombres que participan en él,son mayoritariamente turistas, tal y como se desprende de los vídeos que estos días han circulado por las redes sociales. Un bochornoso reclamo que algunos empresarios hosteleros han empleado con el único fin de atraer clientes.

El Instituto de la Mujer y otros colectivos en pro de la igualdad de género ya han reaccionado condenando tajantemente estas prácticas. Para el organismo dependiente delMinisterio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdadse trata de una moda “vejatoria, denigrante y discriminatoria con las mujeres”, y ha hecho un llamamiento para que sean “rechazadas y reprobadas tanto por el público asistente como por los responsables de los locales de ocio”.

Por su parte, el colectivo Feministas en Acción ha calificado este fenómenode “una ofensa y humillación hacia las mujeres", y tambiénhaexigido a las Administraciones Públicas que investiguen y clausuren estos establecimientos “poratentar contra la dignidad de las personas”.

Una de las cuestiones que más llaman la atención, tanto en el 'mamading' como en el ‘tetas por kalimotxo’ es el hecho de que estas prácticas se realizan siempre con el consentimiento y participación explícita de las mujeres. Una falta de dignidad propia que, según recalca Muiño, está provocada por la falta de ideologización de la juventud. "Si la gente de mi generación presenciase estos fenómenos rápidamente lo habrían censurado y lo hubiesen relacionado con machismo y vejación de la mujer. Sin embargo, parece que para una joven de 17 años conseguir un gin-tonic a cambio de una felación es algo moderno, en lugar de algo completamente reprobable”.

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