LA TRAGEDIA DE SUFRIR UN PGAD

"Encontrarte al borde del orgasmo durante las 24 horas del día no es nada divertido"

El PGAD, o "persistant genital arousal disorder", es una peculiar patología que puede llevar a acabar con la vida sexual de todos aquellos que la sufran

Foto: Aunque el clímax sexual está asociado al placer, no todo el mundo disfruta de un orgasmo. (iStock)
Aunque el clímax sexual está asociado al placer, no todo el mundo disfruta de un orgasmo. (iStock)

“La gente escucha ‘orgasmo’ y piensa que es algo bueno, pero estar al borde del orgasmo las 24 horas del día, hasta el punto de que no puedes dormir, no puedes funcionar, no puedes ni siquiera pensar con claridad… eso no es divertido”. La afirmación corresponde a Kellie, una canadiense de 33 años que padece PGAD, persistant genital arousal disorder.

Ya hemos hablado en otras ocasiones en ACyV del problema de experimentar orgasmos espontáneos, en cualquier momento y en cualquier lugar. No obstante, la historia se repite y el tema vuelve a salir a la luz a raíz de historias como la de Kellie, que recoge Eleanor Margolis en The Guardian o la de Kim Ramsey, una enfermera que ha llegado a tener cien orgasmos al día, como han publicado diferentes medios de comunicación norteamericanos.

La noción de mí misma se trasladó de mi cabeza a mis genitales

Ramsey, como enfermera, ha desarrollado un gran conocimiento acerca del PGAD que padece, y cuenta que puede experimentarse de maneras muy diversas. Hay personas que simplemente están constantemente excitadas pero no alcanzan el clímaz y otras que experimentan muchos orgasmos con breves lapsos de tranquilidad. Sin embargo, sí hay un hecho común: “Todo el mundo sufre”, dice Ramsey.

Este tipo de desorden sexual que, efectivamente, permite la experimentación de orgasmos espontáneos, incontrolados y sin necesidad de estimulación a lo largo del día, condiciona la vida e incluso la identidad de aquellas que lo padecen. Así lo narra Jenny, una británica de 59 años con PGAD que dice que lo primero que sintió es que su cerebro se había trasladado a su vagina: “La noción de mí misma se trasladó de mi cabeza a mis genitales”, relata, “Sentí que existía ahí. Es la cosa más aterradora que he experimentado”.

Lo que en un principio puede parecer placentero se convierte para estas mujeres en una verdadera tortura. ¿Cuáles son las causas de este desorden sexual? ¿Por qué estas mujeres experimentan orgasmos sin ser estimuladas a lo largo de todo el día? ¿Tienen algo en común con otro tipo de disfunciones?

Otros tipos de disfunción sexual

A raíz del caso de la enfermera Ramsey, un artículo de Psychology Today exploraba y analizaba las razones que llevan a algunas personas a padecer estos clímax espontáneos y descontrolados. En él Berit Brogaard, profesora de Filosofía y relacionada con los departamentos de Filosofía y Psicología del Center of Neurodynamics en la University of Missouri-St. Louis, intentaba dar explicación a algunos de los desarreglos sexuales más frecuentes.

Según cuenta, las disfunciones sexuales son un grupo variado de desórdenes que tienen en común el “disturbio en la capacidad de una persona de responder sexualmente o de experimentar placer sexual”. Las causas pueden ser físicas o psicológicas, y a menudo están relacionadas con el malestar mental de las personas. Estos son los que Brogaard clasifica como las principales disfunciones sexuales:

  1. Desórdenes en el deseo sexual

Una persona puede tener escaso o nulo interés en la actividad sexual (deseo sexual inhibido o anafrodisia). En tales casos la persona normalmente no se masturba, no tiene fantasías sexuales y desde luego no experimenta ningún deseo de mantener relaciones con nadie más. Además, pueden darse casos en los que la persona no sólo no tiene interés en el sexo, sino que siente hacia él repulsión, miedo o pánico. Son desórdenes que suelen ser tratados desde el punto de vista psicológico.

  1. Desórdenes en la excitación sexual

Son los más frustrantes, ya que las personas que los padecen sí desean tener relaciones sexuales pero tienen mucha dificultad a la hora de excitarse. Se genera así un deseo insatisfecho que provoca mucho sufrimiento. Lo padecen hombres y mujeres por igual.

  1. Desórdenes en el orgasmo

La disfunción sexual puede afectar también al propio momento del clímax, y es que hay personas que sí consiguen excitarse pero no logran alcanzar el orgasmo o tardan demasiado en hacerlo. Aparentemente este desorden es infrecuente en los hombres pero constituye una queja frecuente por parte de las mujeres. En estos casos se recomienda la masturbación como un entrenamiento.

Lo que sí es más frecuente en los varones es el problema contrario, la eyaculación precoz, en la que se alcanza el orgasmo antes de lo deseado.

Finalmente, pueden ser de utilidad las subcategorizaciones que hace Brogaard de las disfunciones sexuales a la hora de entender un poco mejor en qué consisten y cómo se desarrollan:

  1. Para toda la vida: se trata de una disfunción que acompaña a la persona que la padece a lo largo de toda su vida.
  2. Adquirida: tras una vida sexual normal y típica, en un momento dado se adquiere algún tipo de disfunción.
  3. Generalizada: una disfunción que ocurre siempre o casi siempre que una persona mantiene relaciones sexuales.
  4. Situacional: una disfunción que sólo se manifiesta en determinados ambientes, con determinadas personas o bajo unas circunstancias concretas.
Alma, Corazón, Vida
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