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Los secretos de los centenarios para vivir más: "whisky, cigarrillos y mujeres salvajes"

Aunque algunos supercentenarios aseguran haber vivido una vida sin excesos, otros se jactan de haber vivido fumando, bebiendo y sin privarse de nada

Foto: Henry Allingham fue el veterano más longevo de la Primera Guerra Mundial. (Efe)
Henry Allingham fue el veterano más longevo de la Primera Guerra Mundial. (Efe)

El pasado lunes murió en una residencia de ancianos de Manhattan el hombre más longevo del mundo: el emigrante polaco Alexander Imich, que llegó a cumplir 111 años. El título de “hombre más viejo” (hay muchas mujeres que superan los 111 años) pasa ahora al japonés Sakari Momoi, nacido solo un día después que Imich. Una mujer, también japonesa, Misao Okawa, es el ser humano más viejo del mundo: nació el 5 de marzo de 1898 y tiene ya 116 años.

Estos ancianos supercentenarios, que superan los 110 años, son auténticos supervivientes. Según indica el Gerontology Research Group, el 17 de mayo (último día en que se actualizó su lista) había 76 supercentenarios vivos verificados, de los cuales 73 eran mujeres. Con la muerte de Imich la cifra desciende a 74 aunque, como aclara el GRG, estos son tan sólo los supercentenarios verificados. Se estima que, en realidad, debería haber entre 300 y 450 personas en el mundo que superan esa edad.  

Cuando los medios se acercan a estos ancianos, lo primero que les preguntan es qué han hecho para lograr vivir tanto. Y las respuestas son de lo más variopintas. Aunque algunos supercentenarios aseguran haber vivido una vida sin grandes excesos, con costumbres casi monacales, otros se jactan de haber llegado a vivir más que la mayoría de gente fumando, bebiendo y sin privarse de nada. Desde luego el sexo, las drogas y el rock & roll no son las mejores herramientas para llegar a viejos, pero estos supercentenarios demuestran que, quizás, la longevidad (al menos en estas edades) es una cuestión que tiene más que ver con la suerte o los genes que con las costumbres.

Misao Okawa: Comer bien y dormir mejor

(Efe)
(Efe)

La japonesa Misao Okawa es actualmente la persona más vieja del mundo con 116 años, y la novena persona más longeva registrada nunca. Cuando se le pregunta por el secreto de la eterna juventud no tiene duda. “Come y duerme y vivirás mucho tiempo”, afirmó en una entrevista con The Telegraph. La anciana asegura que siempre ha comido bien –con una dieta muy rica en sushi– y todos los días de su vida ha dormido las ocho horas reglamentarias sin interrupción.

Christian Mortesen: Amigos, un buen puro y beber mucha agua

(Wikicommons)
(Wikicommons)

El danés Christian Mortesen murió en 1998 con 115 años y 252 días, la mayor edad registrada nunca en un anciano varón hasta 2012, cuando el japones Jiroemon Kimura sobrepasó su récord. Mortensen disfrutó de los puros durante toda su vida y siempre insistió en que fumar con moderación no era malo, llevaba una dieta casi vegetariana y bebía agua que había hervido previamente. En su 115 cumpleaños, al que acudieron los periodistas, dio su consejo para vivir una vida longeva: “Amigos, un buen puro, beber mucha agua buena, no beber alcohol, ser positivo, y cantar mucho te mantendrá vivo durante mucho tiempo”.

Ana María Vela Rubio: Ser alegre y activo

(GRG)
(GRG)

La cordobesa Ana María Vela Rubio es actualmente la persona más vieja de España, con 112 años. Nació el 29 de octubre de 1901 en Puente Genil y actualmente vive en Barcelona. Aunque padece deterioro cognitivo, según explicó su hijo a La Vanguardia, “su cuerpo está bien y es de una naturaleza muy fuerte”. ¿Su secreto para vivir tanto? Según su hija, su extrema bondad y su perenne alegría y, también, su inmensa actividad.

Henry Allingham: Cigarrilos, whiskey y mujeres salvajes

(Efe)
(Efe)

El veterano de guerra británico Henry Allingham murió el verano de 2009 con 113 años y durante un mes fue el varón más longevo del mundo. Participó en la Primera y Segunda Guerra Mundial, donde ejerció como mecánico de aviones, y siempre presumió de no haberse privado de nada. Cuando le preguntaron por el secreto de la longevidad fue tajante: “Cigarrillos, whiskey y mujeres salvajes”.

Jiroemon Kimura: Comer en pequeñas cantidades

(Efe)
(Efe)

El japonés Jiroemon Kimura murió en 2013 con 116 años y 54 días, la mayor edad registrada nunca para un varón. Aseguraba que “el secreto para una vida sana y larga es comer en pequeñas cantidades”, pero, además, estuvo trabajando hasta los 90 y siempre mantuvo una vida activa. Hasta su último año de vida se levantó todos los días para leer el periódico, ver la televisión y charlar con sus amigos y familiares.

Jeanne Calment: Fumar, beber vino y comer mucho chocolate

La francesa Jeanne Calment murió en 1997 con 122 años y 164 días y es, por el momento, la persona más longeva de la historia de la que se tiene constancia. Cuando nació en 1875 ni siquiera se había inventado el teléfono, que se presentó al año siguiente, pero sí el vino, que bebió toda su vida, y el tabaco, que sólo dejó a los 117 años. Calment era también una amante del chocolate (comía casi un kilo a la semana) y siempre mantuvo una intensa actividad física: montó en bici hasta los 100 años y practicó esgrima hasta los 85.

Alma, Corazón, Vida
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