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Aparece un vampiro del siglo XVI en un pequeño pueblo de Polonia
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“INTENTABAN QUE NO SE VOLVIESE A LEVANTAR”

Aparece un vampiro del siglo XVI en un pequeño pueblo de Polonia

Un grupo de arqueólogos polacos han encontrado el cadáver mutilado de un hombre que data del siglo XVI, y al que han considerado como un "vampiro"

Foto: Aunque popularmente es conocido como "El vampiro", el cuadro que Edward Munch pintó en 1896 se llama "Amor y dolor".
Aunque popularmente es conocido como "El vampiro", el cuadro que Edward Munch pintó en 1896 se llama "Amor y dolor".

Un grupo de arqueólogos polacos han encontrado en Kamien Pomorski, una pequeña localidad de poco más de 1.000 habitantes al noroeste de Polonia, el cadáver mutilado de un hombre que data del siglo XVI, y que presentaba signos que lo han hecho ser calificado de “vampiro”. Los colmillos habían sido extraídos, la pierna había sido atravesada con una estaca ––probablemente, con el objetivo de evitar que se levantase– y un fragmento de piedra había sido introducido en su boca.

Esta última, una peculiaridad que comparte con el “vampiro de Silesia”, encontrado en el año 2009 por Matteo Borrini en Lazareto Nuevo (Italia), a cientos de kilómetros de distancia, y que es considerado como el primer entierro ritual de un vampiro. Introducir el sudario del muerto o una piedra en su boca era una manera de evitar, como se creía, que el “vampiro” se alimentase de sus congéneres hasta que gozase de la fuerza suficiente para levantarse de su tumba.

Fueron víctimas de una emoción normal, el miedo a lo desconocido

“Un trozo de ladrillo introducido en su boca y el muslo atravesado indican que se trata de un entierro vampiro”, ha declarado Slawomir Gorka, líder del grupo de antropólogos, al periódico local Kamienskie. “Pero no se hacía con él en mente, sino para la comunidad que vivía allí”. En definitiva, el ritual tenía como objetivo tranquilizar a una población azotada por plagas como la peste que se reproducían con velocidad y cuyo origen era desconocido. “Al principio pensamos que tenía una herida en la pierna, pero tras tamizar la tierra debajo de ella nos dimos cuenta de que había sido hecha a propósito”.

Cómo enterrar a un vampiro para que no vuelva a levantarse

No se trata del primer hallazgo semejante en Polonia. El pasado verano, los periódicos de todo el mundo dieron noticia del descubrimiento de 17 cadáveres en Gliwice (al sur del país) que habían sido decapitados; la cabeza cercenada reposaba entre sus piernas, aunque en algunos casos, esta se encontraba en una mano o reposaba sobre uno de los hombros. Al igual que con el cadáver encontrado en Kamien Pomorski, los restos probablemente tenían más de cuatro siglos de Antigüedad.

Debido a que el vampiro podía volver a la vida, se debían limitar sus posibilidades de supervivencia mutilando el cadáver

Aunque el hallazgo de este tipo de cuerpos mutilados es relativamente frecuente en el este de Europa, Jacek Pierzak, el investigador que llevó a cabo el descubrimiento, ofreció una explicación que decepcionaría a los más crédulos: “eran gente diferente, enfermos, jorobados o gente inocente utilizada como chivos expiatorios cuando llegaba la peste”. Con probabilidad, un experto verdugo había llevado a cabo el ajusticiamiento después de ser declarados culpables de vampirismo. “Fueron víctimas de una emoción normal, el miedo a lo desconocido”.

Las reglas para enterrar a estos descendientes de Nosferatu debían seguirse a rajatabla, aunque variaban según la región. Como explicaba el periodista del misterio Lorenzo Fernández Bueno, el vampiro comenzó a tomar su forma moderna durante la segunda mitad del siglo XVI, la época de las grandes epidemias de peste en Europa, una enfermedad que se reproducía con facilidad y que ocasionaba alteraciones en los cadáveres (como su engorde o el sangrado de su boca) para las que no se tenía explicación.

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Entre los años 1725 y 1732 se produjo en regiones de Silesia y Rumanía una epidemia que terminó de dar forma al mito vampírico, que desde ese momento comenzó a tener categoría de ley. Debido a que el vampiro podía volver a la vida, se debían limitar sus posibilidades de supervivencia, mutilando el cadáver o impidiendo su alimentación. Una intervención recurrente que dio lugar, siglos más tarde, a lugares comunes del vampirismo como la estaca en el corazón o la decapitación del cadáver.

De Grecia a Polonia

Los orígenes del ritual antivampírico pueden remontarse, no obstante, a muchos siglos antes. En el año 2008, unos arqueólogos encontraron en la localidad checa de Mikulovice una tumba en la que la cabeza y torso del esqueleto habían sido aplastados por dos piedras. Los restos tenían casi 4.000 años de antigüedad, y como explicó con motivo del hallazgo el director del Museo de Bohemia del Este Radko Sedlacek, se trata de la clase de restos que hoy serían considerados como vampíricos. “Los contemporáneos del muerto tenían miedo de que pudiese abandonar la tumba y volver al mundo”. Un miedo, el del retorno del fallecido, presente en muchas sociedades primitivas, como señaló Sigmund Freud en Tótem y tabú (1913).

Es probable que la mitología vampira se expandiese desde los Balcanes hasta el Este de Europa incluso antes que el cristianismo

La cultura vampírica ha tenido sus propios avatares en Mesopotamia –donde se creía en demonios que bebían la sangre–, la Grecia clásica –La Odisea incluye una referencia a unos espíritus que no pueden comunicarse con los protagonistas humanos salvo que beban sangre– o Roma. No obstante, el origen del vampiro moderno parece encontrarse en las regiones eslavas donde, como explicaba el profesor especializado en vampirismo Tim Beasley-Murray a The Guardian, “hay una fuerte creencia en los espíritus”.

“El folclore rumano tiene figuras vampíricas como los moroi o los strigoi”, explicaba el director del curso universitario Vampiros, sociedad y cultura: Transilvania y más allá. “La palabra mora significa ‘pesadilla’. Pero son comunes en muchas culturas. A menudo vemos figuras parecidas a pájaros o búhos que se abalanzan sobre el hombre y chupan su sangre”. Es probable que la mitología vampira se expandiese desde los Balcanes hasta el Este de Europa incluso antes que el cristianismo, proporcionando el sustrato necesario para que en la Edad Moderna resurgiese con más fuerza que nunca.

Un grupo de arqueólogos polacos han encontrado en Kamien Pomorski, una pequeña localidad de poco más de 1.000 habitantes al noroeste de Polonia, el cadáver mutilado de un hombre que data del siglo XVI, y que presentaba signos que lo han hecho ser calificado de “vampiro”. Los colmillos habían sido extraídos, la pierna había sido atravesada con una estaca ––probablemente, con el objetivo de evitar que se levantase– y un fragmento de piedra había sido introducido en su boca.

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