EL 'COACHING LLEGA' A La justicia

El auge de la mediación: resolviendo los conflictos sin pasar por el juzgado

La abogada Laura Arranz explica por qué el derecho se ha deshumanizado y cómo podemos solucionar nuestros problemas de forma más rápida y barata

Foto: El mediador tiene que ser capaz de entender las emociones, para encauzar una solución al conflicto. (Corbis)
El mediador tiene que ser capaz de entender las emociones, para encauzar una solución al conflicto. (Corbis)

¿Cuál es la principal función de un juzgado? ¿El objetivo último del derechonbsp;Resolver los diversos conflictos que surgen en la sociedad. Pero cuando un juez dicta sentencia, y da razón a una de las partes, no resuelve ningún conflicto; lo habitual es que una de las partes no acepte lo que se ordena, y haga todo lo posible por seguir peleando. El derecho actual ordena, no resuelve, y esto tiene múltiples consecuencias: la justicia es más lenta, más cara y, en definitiva, no sirve para lo que debería servir.

“Las partes vamos al juez para que nos de la razón”, explica Laura Arranz, abogada, coach y mediadora de Medialia. “Sea la que sea la sentencia hay un coste emocional muy grande, y el conflicto no se resuelve” Por ello defiende de forma entusiasta la importancia de que se extienda la mediación: un sistema alternativo de resolución de conflictos que, según reconoce el decreto ley que regula la práctica en los asuntos civiles y mercantiles en nuestro país (aprobado en 2012), consisten en “la intervención de un profesional neutral que facilita la resolución del conflicto por las propias partes, de una forma equitativa, permitiendo el mantenimiento de las relaciones subyacentes y conservando el control sobre el final del conflicto”.

La mediación es suficiente para resolver el 70% de los casos que pasan por los juzgados civiles y mercantilesArranz es uno de estos “profesionales neutrales” y asegura que la mediación es suficiente para resolver el 70% de los casos que pasan por los juzgados civiles y mercantiles. Algo que, apunta, está respaldado con cifras reales. “La gente mitifica el juzgado”, asegura la abogada. “Si tú y yo tenemos un negocio, y unos intereses que nos han unido y el negocio se atasca, tú y yo deberíamos ser capaces de llegar a un acuerdo. ¿Nos va a decir un tercero que no tiene ni idea de nuestra situación lo que tenemos que hacer?”.

Hablando se entiende la gente

Arranz empezó a trabajar la mediación intrajudicial (aquella que se celebra como parte de un proceso y por sugerencia del juez a las partes) en Valladolid. Los jueces de familia, cuentan, estaban cansados de que los mutuos acuerdos a los que llegaban las partes no se cumplieran. “Los mutuos acuerdos los han negociado los dos abogados, que te han dicho lo que tienes que hacer, a veces en la puerta del juicio”,  explica Arranz. “Luego cuando se divorcia mi vecina, mi prima o mi hermano, y veo que paga menos pensión, empiezo a replantearme si el abogado me asesoró bien. Y dejo de cumplir. Da lugar a mucho incumplimiento porque no lo has trabajado tú”.

Nada de lo que se vea en mediación sale de mediación: ningún documento, ninguna conversación… Se cierra la puerta y se habla todo con total libertadLa clave de la mediación reside en que las partes sean conscientes de su situación y tomen la responsabilidad de llegar a sus propias soluciones. “Uno sólo se responsabiliza de aquello que hace él”, asegura Arranz. “En lo que yo cedo y en lo que sé que has cedido, voy a responsabilizarme”.

Otra característica clave de la mediación es que es completamente confidencial, lo que lleva, según explica Arranz, a un mejor entendimiento entre las partes, que se sienten más cómodas: “En mediación, incluso en el juzgado, todo es confidencial. Se hace un paréntesis en el proceso. Nada de lo que se vea en mediación sale de mediación: ningún documento, ninguna conversación… Hasta que se haga el acuerdo al que quieren llegar las partes. Nosotros no podemos ser citados ni como peritos ni como testigos ni como nada. Se cierra la puerta y se habla todo con total libertad”.

Laura Arranz durante su visita a la redacción de El Confidencial. (P. López)
Laura Arranz durante su visita a la redacción de El Confidencial. (P. López)

La abogada cree que para resolver cualquier conflicto, también aquellos que surgen en nuestro día a día, la clave reside en dejar las opiniones a un lado y centrarse en los hechos y las emociones, que son lo que realmente importa.

“Creo que estamos acostumbrados a negociar y a debatir las opiniones”, explica Arranz. “A veces salen cuestiones absurdas en las conversaciones de mediación. Todo se centra, por ejemplo, en una merienda en la que discutieron. Y le dan mil vueltas a lo que se dijeron. Las opiniones están ahí, pero para solucionar un conflicto no se pueden tener en cuenta. Hay que hablar de los hechos, centrarse en los hechos. ¿Qué pasó realmente?”

La importancia que tiene la gestión de las emociones hace que el moderno 'coaching' –tan de moda en el mundo de la empresa– sea una de las herramientas más útiles del mediadorPor otro lado, explica la abogada, es importante saber gestionar las emociones, la otra clave para que una negociación llegue a buen puerto: “Yo puedo creer que no tienes derecho a sentirte así, pero si te sientes así no puedo negarlo. Es una realidad que estás enfadado conmigo, y aunque piense que no tienes razón, o acepto que estás enfadado nunca nos vamos a entender. Las emociones hay que considerarlas, no se pueden negar. Aunque sean irracionales, las desgranaremos”.

La importancia que tiene en el proceso la gestión de las emociones hace que el moderno coaching –tan de moda en el mundo de la empresa– sea una de las herramientas más útiles del mediador. “Tocar las emociones es la clave”, asegura Arranz. “Junto a los grandes negociadores, que van a los hechos, el mediador añade la gestión de la emoción, que es lo que se enquista. Si estás dolido por algo, o lo mueves, o no vas a llegar a los hechos, porque la persona intenta resarcirse en ellos y es algo que va por separado”.

El auge imparable de la mediación

Cada vez más juzgados están promoviendo la mediación para los asuntos civiles y mercantiles, por dos cuestiones principales:

  • Es más rápida: la mediación intrajudicial dura dos meses, tres como mucho si se pide una ampliación. Es una intervención muy rápida para mover el conflicto y llegar al acuerdo. No es una terapia (aunque, como explica Arranz, haya partes que la necesiten).
  • Reduce los recursos y los incumplimientos: los acuerdos a los que se llega a través de esta son más sólidos y dan lugar a menos incumplimientos y recursos, pues parten de una voluntad expresada por ambos litigantes.

Pero además la conciliación es mucho más barata para las partes, que ni siquiera necesitan pasar por el juzgado. Cada vez hay más mediación extrajudicial, cuando dos personas, o dos empresas, piden ayuda a un tercero para solucionar un conflicto que no logran resolver por sí solas.  Esto está creando una extraña paradoja en el mundo de la abogacía. Por un lado la mediación se ve como una amenaza: en un contexto en el que ha caído enormemente la ligitiosidad, la mediación implica cobrar menos que en un proceso contencioso. Pero por otra parte es una oportunidad para los abogados, que tienen todo un nuevo campo de trabajo que explotar y un enorme nicho de mercado.

Los abogados deberíamos ser todos más conscientes de que detrás de los conflictos hay personas y que los conflictos no son tanto jurídicos, sino de interés“Los abogados ganamos mucho más con un contencioso que con un mutuo acuerdo”, explica Arranz. “Nos cuesta ceder contenciosos porque es más rentable. A veces el abogado fomenta el conflicto, y es algo de lo que la sociedad es consciente y da muy mala imagen. La mediación es una manera de dar seguridad al cliente: ‘si hay que ir al contencioso se va, pero si no tenemos esto que te va a costar un 60% menos’. Imagina lo que puede ahorrar en tiempo y dinero una empresa”. Poco a poco los grandes despachos de abogados están creando departamentos de mediación porque, aunque ganen menos que en un proceso contencioso, cada vez más clientes lo demandan.

“Hay una idea que cada vez tengo más clara, y la gente tiene que reflexionar sobre ella”, explica Arranz a modo de conclusión. “Realmente ¿cuántos conflictos jurídicos hay? No hay tantos: son conflictos de intereses, conflictos de personas. Para resolver un conflicto de intereses no es necesaria sólo la norma. Hace falta algo más. Hace falta sentir al otro, sentir sus emociones. Los abogados deberíamos ser todos más conscientes de que detrás de los conflictos hay personas y que los conflictos no son tanto jurídicos, sino de interés”. 

Alma, Corazón, Vida
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