UN ECONOMISTA Y PERIODISTA, A PIE DE CALLE

Qué pasa de verdad en Cataluña, "el primer gran conflicto del siglo XXI"

El economista y periodista Antonio Baños dice que no son Artur Mas ni ERC ni el PSOE ni la burguesía los culpables de la movilización

Foto: El catedrático de economía Arcadi Oliveres toma la palabra en una asamblea callejera sobre proceso constituyente.
El catedrático de economía Arcadi Oliveres toma la palabra en una asamblea callejera sobre proceso constituyente.

¿Qué está pasando en Cataluña? ¿Artur Mas está arrastrando al pueblo hacia la independencia o es el pueblo el que arrastra a su presidente? ¿Lo que surgió casi como un golpe palaciego, impulsado por una buena parte de la burguesía catalana, ha caído en las manos de una rebelión popular? ¿Qué tiene que ver el 15-M en todo esto?

Para el economista y periodista catalán Antonio Baños, que responde a estas y otras preguntas en su último ensayo, La rebelión catalana (Roca Editorial), no hay duda de que, a estas alturas de la tragicomedia, y parafraseando a Pedro J. Ramírez: “Cataluña es hoy una comunidad autónoma en estado de rebeldía, donde no rigen las sentencias del Tribunal Supremo, se retiran los símbolos constitucionales, se anuncia el incumplimiento de las leyes y se da por sentado que el Jefe del Estado ya no reina en ella”.

Mas es un pobre hombre atribulado. Se dice que está arrastrando a los catalanes, pero lo único que arrastra son los piesEl economista describe esta situación como “el primer gran conflicto europeo del siglo XXI”, con la potencialidad de influir en otras regiones europeas y, por supuesto, en el resto de España. Las clases medias y bajas, asegura, se han reapropiado del proceso, que “ya no se construye desde arriba, sino desde abajo, pero esto es algo que sólo se puede ver sobre el terreno”. Por eso, afirma que “Mas es un pobre hombre atribulado. La prensa madrileña dice que está arrastrando a los catalanes, pero lo único que arrastra son los pies, el pueblo está empujándolo y se le nota que ha perdido unos cuantos kilos”, bromea.

Monjas, 15-M y diputados en sandalia: protagonistas del giro de timón

Si el contexto de crisis económica espoleó a las masas para cerrar filas en torno al “España nos roba”, que entonaron los dirigentes políticos catalanes, la creciente desafección ciudadana hacia la clase política en general hizo que el “no nos representan” acabase imponiéndose como lema del proceso independentista, afirma Baños. “La sensación es parecida a la que se tenía cuando surgió el 15-M. El debate ya no está en los despachos, sino en las plazas y en las asambleas de barrio”. ¿Las consecuencias?

Si los gamonales, las mareas o los 'indepes' empiezan a tirar de manera sincrónica, pondrán en un fuerte apuro al sistema político actual“Ahora todo está por decidir. Si se produce la independencia se tambaleará el Régimen del 78, se producirá un proceso destituyente, primero, y uno constituyente, después, en el que se abordarán todas las cuestiones importantes. Es por eso que todos los problemas que afectan a la población, como el desempleo o el acceso a la vivienda, se han introducido dentro del proceso. Este fenómeno no se intuye si uno no está aquí, pero creo que tiene mucha importancia para entender lo que está pasando”, apunta Baños.

Este punto en el que se encuentra ahora Cataluña, según el análisis de este economista, no ha surgido de forma espontánea. La vinculación con el poso dejado por el 15-M es inevitable, pero también hay nombres propios detrás. Entre estos últimos, los del diputado de las CUP David Fernández (el mismo que alzó una sandalia cuando Rato compareció en el Parlament, o el de la monja benedictina Teresa Forcades que, en abril del pasado año ya lanzó un manifiesto, junto al catedrático de economía Arcadi Oliveres, anunciando una candidatura unitaria al parlamento catalán que consumase la secesión y abriese un proceso constituyente.

La monja Teresa Forcades, que aboga por abrir un proceso constituyente, en una manifestación. (EFE)
La monja Teresa Forcades, que aboga por abrir un proceso constituyente, en una manifestación. (EFE)

Posible contagio a la izquierda española, una bomba de relojería

Es en este punto, el de la apertura de un proceso constituyente, el que puede generar un efecto llamada en el resto de la izquierda española que aboga por la república, por superar el Pacto del 78 y abrir un proceso constituyente. ¿Un Gamonal, pero a lo grande, que aprovechando la crispación popular se convierta en un ejemplo? De momento, explica Baños, “la rebelión catalana no le mola a la izquierda española, no tiene sexapil, pero puede darle fuelle a su voluntad de romper con el poder establecido”.

El proceso catalán ya no se construye desde arriba, sino desde abajo, pero esto es algo que sólo se puede ver sobre el terrenoPara dibujar gráficamente el peligro que corre el actual orden constitucional y territorial si se produce un efecto imitación, el economista recurre a una estrofa de L’estaca, de Lluís Llach: si unos tiran por aquí, y los otros por allí, seguro que acaba tumbando. Esto es, “si los gamonales, las mareas o los indepes empiezan a tirar de manera sincrónica, pondrán en un fuerte apuro al sistema político actual”.

Si bien con CIU “uno nunca puede estar seguro de sus intenciones, no sabes si vienen o van o qué es lo que realmente piensan, de lo que sí podemos estar plenamente seguros es de que si la presión popular continúa en estos niveles, los políticos no tendrán más remedio que obedecer a sus demandas”.

Desafección política y sorpasso de "los de abajo"

Encuesta GESOP.
Encuesta GESOP.
Por tanto, si la calle sigue apretando, “las tesis del proceso constituyente y de la configuración de un nuevo marco político mediante la participación ciudadana triunfarán. De lo contrario, si la presión decae, entonces los políticos pactarán desde sus despachos lo que más les convenga a sus propios intereses”.

Un escenario que no parece demasiado alejado si atendemos a la movilización ciudadana que se está produciendo en Cataluña y en otras partes de España (sobre todo con las mareas y los conatos de revuelta como los despertados en Gamonal), así como a la desafección política y al viraje hacia la izquierda en la intención de voto entre los catalanes. Según la última encuesta del  Gabinet d'Estudis Socials i Opinió Pública (GESOP), ERC superaría a CIU y ganaría las próximas elecciones. Ahora, “los de abajo” tienen la llave que puede abrir la caja de Pandora. 

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