PONE EN MARCHA UN PLAN POLÍTICO JUNTO AL PROFESOR ARCADI OLIVERES

Teresa Forcades, la monja que quiere llevar Cataluña a la secesión

Irrumpió entre nosotros con su video alegato contra la vacuna de la gripe A, levantó ampollas con sus declaraciones sobre el aborto o la homosexualidad, hizo

Foto: Teresa Forcades, la monja que quiere llevar Cataluña a la secesión
Teresa Forcades, la monja que quiere llevar Cataluña a la secesión

Irrumpió entre nosotros con su video alegato contra la vacuna de la gripe A, levantó ampollas con sus declaraciones sobre el aborto o la homosexualidad, hizo un llamamiento televisivo a la huelga general indefinida y provocó sorpresa con su exaltación de Hugo Chávez. El último desafío de la hermana benedictina Teresa Forcades ha sido su salto a la política lanzando el pasado miércoles, junto al profesor Arcadi Oliveres, un manifiesto "por un cambio de modelo" y el anuncio de una candidatura unitaria al parlamento catalán, capaz de convocar la asamblea constituyente que lleve a Cataluña a la secesión

Teresa Forcades i Vila (Barcelona, 1966) es sin duda un personaje para la discordia: seguidores incondicionales y feroces detractores son secuela de su paso. Dice la periodista Eulàlia Tort, que la ha entrevistado durante un año para su libro Diálogos con Teresa Forcades (E. Dau) que hay gente para la que amar significa callar, "pero cuando quieres, criticas y hablas, y es la indiferencia lo que conduce al silencio. Yo, que he estado un año con Teresa Forcades, sé que habla desde el amor profundo a la Iglesia y desde el compromiso". Y con estos mimbres, de la mano de Tort, vamos tejiendo el retrato de la monja.

Del barrio de Gracia barcelonés, Forcades, que fue niña hiperactiva, pertenece a una familia de padres divorciados, de clase media trabajadora: "la mamá es enfermera, tiene dos hermanas, y hubo de luchar muchísimo con su familia cuando a los 15 años tomó la opción del cristianismo, tras implicarse con los jóvenes de una parroquia, porque en su casa no son nada religiosos". Luego estudió Medicina en Barcelona y en 1992 se marchó a EEUU a hacer la residencia en los hospitales de Nueva York (Buffalo), donde se licenció en Medicina Interna en 1995. 

"Decidió regresar a España un par de meses para preparar el examen final y, buscando un lugar tranquilo donde poder estudiar, recordó que el Monasterio de Montserrat tiene hospedería. Como el de hombres está completa, le sugieren el de mujeres, un kilómetro más abajo. Pensó -cuenta Eulàlia Tort- que el femenino estaba disponible porque nadie quería ir. Montserrat es sinónimo de cultura, pero el de las monjitas... Muy buen corazón, pero fuera de este mundo. Se quedó con ellas y compartió el ora -de los cinco rezos diarios-, et labora, del trabajo cerámico y los estudios, sumergiéndose en la vida monástica. Y Teresa encaja muy bien. Se plantea por primera vez la vida religiosa, pero la madre abadesa le dice que vuelva a EEUU, que apruebe y que ya se verá". Volvió y se graduó, además, como Master Divinitas con una beca de Harvard.

Dos años más tarde, en 1997, la flamante médico ingresó en el Monasterio de San Benet. Se doctoró en Salud Pública en 2004 y en Teología Fundamental en 2008 con una tesis sobre el concepto de persona en la teología clásica, en relación a la noción moderna de libertad. Hoy es vicepresidenta de la European Society of Women in Theological Research. Y sin tregua, entre 2006 y 2007, escribió Los crímenes de las grandes compañías farmacéuticas y La teología feminista en la historia". Luego pasó dos años investigando para el postdoctorado en la Universidad Humboldt de Berlín.

De todo ello se deduce que la hermana Teresa ha pisado poco la clausura. "Las críticas -reconoce Tort- sobre si ha estado más fuera que dentro del monasterio son muchas, pero yo no soy quién para juzgar eso. A lo mejor habría que plantearnos qué entendemos por clausura. Quienes meditamos sabemos que es en la soledad profunda cuando estás más conectado con el mundo; parece paradójico, pero si eso lo conviertes en el compromiso de tu vida estás ante una existencia monástica. Ella es una mujer que ama el Evangelio, que ama a Jesús y si concede una entrevista, graba un video , da una charla o escribe un libro lo hace desde el compromiso evangélico del dar y recibir. La clausura -subraya Tort- no es encerrarte, sino orar por el mundo y creo que nadie en la tierra puede decir que teresa Forcades no lo haga".

Nadie duda de susplegarias, pero tampoco de que haya católicos que antes de enfrentarse a su discurso necesitan cuando menos una tila. ¿Cómo es posible que una monja de clausura sea partidaria de la píldora del día después y comprensiva con el aborto? "Eso no se puede juzgar así de forma maniquea. La etiqueta pro abortista es errónea. Censurar no es ir a favor del dogma, sino en contra del conocimiento. Como científica simplemente plantea que la vida humana no es solo un óvulo y un espermatozoide que se juntan. En mis entrevistas no quiso hablar del aborto, porque cuando se pronunció en su momento tuvo muchos problemas y desde Roma llegó una carta a la madre abadesa. Tiene las cosas muy claras y sabe poner límites"

No pone esos límites cuando se trata de hablar de anticonceptivos, "totalmente a favor de ellos", ni cuando la emprende contra la industria farmacéutica. "Ella sostiene que a esos laboratorios, que más parecen empresas de marketing, lo que les interesa es inventar enfermedades. Usa el ejemplo de la Viagra, que como solo servía para el 50% de la población mundial, se inventaron la disfunción sexual femenina que es algo que no existe, ya que las mujeres no pueden tener problemas de erección. O el caso de los genéricos y las patentes, que cuando están a punto de caducar las segundas, hacen pequeños cambios para que no se fabriquen los primeros con efectos terribles en los países en vías de desarrollo. O la corrupción de un sistema que permite que la OMS o la EMA (Agencia Europea del Medicamento) estén financiadas por las farmacéuticas cuando tienen que decidir sobre sus productos. Ella dice que aquí hay algo que no funciona". 

"Es nacionalista, independentista catalana y partidaria de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP)”

A la periodista que ha compartido con la hermana Teresa doce meses de conversaciones le impresiona la robustez de su pensamiento y su honestidad. "Cuando no ha sabido algo, lo ha dicho. Es rigurosa, amable, pero exigente con los otros y consigo misma. Siguiendo la antropología cristiana, que es tripartita (cuerpo, mente y alma), he visto que tiene muy trabajadas todas las dimensiones, cuida su cuerpo e incluso cuando yo estaba enferma me recomendaba algún tratamiento -la monja también atiende las necesidades medicas de su comunidad-, practicando una medicina más holística -su tesis doctoral versó sobre Medicina Alternativa-; también tiene muy ejercitada la psique, no en vano es maestra del método EFT o Técnica de Liberación Emocional e imparte clases en el monasterio; y sobre la vertiente espiritual de alguien que es monja de clausura, qué voy a añadir".

El amor-odio lo entrena con los medios de comunicación. "Amor porque son el paradigma para llegar a la gente, como cuando avisó del bluf de la gripe A  o de la vacuna del papiloma humano, y odio cuando la objetividad brilla por su ausencia o sufre los juicios de los blogs ultracatólicos".

Su último salto sobre la arena política se veía venir. "Es nacionalista, independentista catalana y partidaria de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP)”, hacia los que inclina su intención de voto, rompiendo el mito de que el nacionalismo se cura viajando. Cuando el presentador de TV3, donde lanzó el miércoles su "Manifiesto para la convocatoria de un proceso constituyente", le preguntó si no había problema en ser monja y hacer política, la benedictina contestó que "depende de a qué llamemos hacer política. Si es a la política de los partidos, sí sería incompatible". 

 

 

Porque ella con el economista Arcadi Oliveres, presidente de la ONG Justicia y Paz, que también cuenta con el apoyo económico del arzobispado de Barcelona, han puesto en marcha un proceso asambleario para ganar el Parlamento y lograr la secesión de Cataluña, pero del que no serían candidatos electorales al culminar la operación. Para la hermana de San Benet, eso sí es hacer política compatible con el espíritu monástico y de la Iglesia católica.    

Desde luego, nada de esto seria posible para la benedictina sin el apoyo de la madre abadesa, Monserrat Viñas i Santos, cuyo abadiato ha cumplido 18 años y las bodas de oro como religiosa. La web de San Benet de Montserrat lo deja claro: "Con los indignados" y las palabras de la superiora también: "Somos creativas. Dios sabrá lo que quiere de nosotras".

Al pie de la Regla de San Benito y su "no antepongan nada absolutamente a Cristo", pregunto a Eulàlia Tort si con los últimos acontecimientos atisba que Forcades dejará de ser monja: "No, no. Un personaje como ella nos invita a replantearnos los esquemas del ser cristiano, de la vida monástica...". De momento, la secretaria de la benedictina, Helena, que es otra innovación en la vida cenobita, no da abasto en gestionar el tránsito. El correo permanece saturado. Y eso que la transfiguración no ha hecho más que empezar. 
Alma, Corazón, Vida
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