EL NOVIAZGO, PRODUCTO DE LA PRESIÓN SOCIAL

Los hombres y las mujeres no pueden ser “sólo amigos”, afirma la ciencia

¿Pueden los hombres y las mujeres ser amigos? Se trata de una pregunta frecuente que una reciente investigación acaba de contestar de forma negativa

Foto: La presión social obliga a los jóvenes a buscar pareja a una edad cada vez menor. (Corbis)
La presión social obliga a los jóvenes a buscar pareja a una edad cada vez menor. (Corbis)

¿Pueden los hombres y las mujeres ser amigos? Quien más, quien menos, ha asistido a una conversación en la que se debatía dicho asunto, una de las grandes preguntas que surgen siempre que hablamos de las relaciones entre sexos. Habrá quien, movido por la mala experiencia, afirme que no, que tarde o temprano el amor hará acto de presencia acabando con una bonita amistad. Y también quien, señalando a su amigo o amiga de toda la vida, contradiga dicha visión.

Se trata de un asunto que ha interesado a sociólogos y psicólogos en tiempos recientes. Esta misma semana se ha publicado un estudio cualitativo que afirma que resulta prácticamente imposible que, incluso a una edad temprana, los miembros de uno y otro sexo puedan relacionarse sin que haya “algo más”. Una situación que se traslada a la edad adulta. ¿La razón? La presión social que nos obliga a vivir en pareja es tan alta que empuja a los amigos a terminar dando un paso más allá. Muchas veces, en falso.

Existe una larga serie de beneficios entre aquellos que gozan de una relación de pareja que anima a que, incluso a una edad tan temprana como los 11 años, una amistad entre sexos termine convirtiéndose en una relación amorosa, como explica en el estudio su principal responsable, Emma Renold, una de las grandes expertas en la sexualidad adolescente.

La socióloga de la Universidad de Cardiff y autora de Girls, Boys and Junior Sexualities (Routledge, 2005) se ha propuesto con dicho estudio averiguar las auténticas motivaciones que siguen niños y adolescentes en su comportamiento diario, al margen de la opinión de los adultos. Renold considera que en demasiadas ocasiones, la visión de los jóvenes ha sido “simplificada, ignorada, marginada o sensacionalizada”.

Si tienes novia, triunfas

La cultura del noviazgo es tan hegemónica que obliga a los adolescentes, que acaban de tomar conciencia de su propia sexualidad, a buscar pareja a una edad cada vez más temprana, señala Renold. Los padres tienen parte de responsabilidad, puesto que la vida en pareja replica los modelos que ellos mantienen y en los que lo habitual es que un hombre y una mujer se junten en una relación romántica.

Tener novia es una señal de estatus y popularidadUna influencia aún mayor es ejercida por el círculo de compañeros del colegio y amigos. Para ellos, tener pareja es “una señal de estatus y popularidad”. Como indica uno de los niños consultados en el estudio, existe “una regla virtual” por la cual “si tienes novia, molas; si no, no eres más que un paleto” (chav en el original). No tener pareja puede dar lugar, en ocasiones, a un estigma social que provoca la marginación del grupo de iguales y de las dinámicas que las relaciones de pareja generan en las pandillas.

No se trata del único estudio que se ha preguntado por la posibilidad de un amor intersexual. Según una investigación realizada por la Universidad de Wisconsin llamada ¿Beneficio o carga? Atracción en amistades intersexuales, la respuesta depende en un alto grado de que sea dada por un hombre o por una mujer. Son los varones los que suelen saltarse la barrera de la amistad y dar el primer paso en la conquista de la que hasta entonces había sido su amiga, ya que en ocasiones perciben a estas como potenciales parejas. Por el contrario, las mujeres consideran las relaciones de amistad con los hombres como meramente platónicas. Mientras que para una mujer que la otra persona intente ir más allá es visto como algo negativo, para los hombres este hipotético acercamiento es valorado de forma positiva.

El sexo (y los tacones) son señales de poder

No hay elección, sugiere Renold. “Los niños aprenden de manera activa todos los días las contradictorias y a menudo confusas maneras en que el género y la sexualidad los modela, cómo se sienten con sus cuerpos, lo que pueden hacer, dónde pueden ir, cómo se relacionan con los demás y cómo los demás se relacionan con ellos”, explica la autora para recordar que gran parte de estos comportamientos tienen como objetivo reforzar la posición de poder de los jóvenes frente a sus compañeros.

Los jóvenes acuden al gimnasio para reforzar su imagen frente a los demásFrente a la explicación habitual que indica que es la influencia de los medios de comunicación de masas y el bombardeo publicitario lo que empuja a los adolescentes a imitar a los adultos, especialmente en lo que respecta a llevar ropa más provocativa, Renold recuerda que este tipo de comportamientos también sirven para reforzar la imagen que se ofrece frente a los demás. “A veces intentamos parecer mayores porque así tenemos más independencia”, explicaba una de las chicas participantes en el estudio.

Algo que también ocurre, aunque en un menor grado, entre los chicos, cuyo entrenamiento en el gimnasio no sirve únicamente para mejorar su forma física o resultar más atractivos para el sexo contrario, sino también para mejorar su consideración entre sus iguales. La autora considera que “prohibir las revistas que promocionan los tacones para adolescentes no tendría sentido, sino que es necesaria una intervención mucho más amplia sobre la seguridad física y la violencia entre pares, así como combatir los estereotipos sexuales y de género”.

Es diferente para las mujeres

La presión social se deja notar de manera diferente en ambos sexos. Según el estudio, los chicos pueden permitirse admitir que no están listos para tener pareja, mientras que para las jóvenes, se trata de una de las características que conforman lo que debe ser “una chica normal”. Una presión que, en la mayor parte de casos, proviene de sus propios compañeros.

Las chicas suelen ser clasificadas como 'frígidas' o 'guarras' por sus compañerosLas reacciones frente al comportamiento femenino son también más radicales, ya que como alguna de las participantes manifestaba, suelen ser clasificadas en dos grupos: o las “frígidas” que se resisten a tener una relación o las “guarras” (slut) que no tienen complejos en hablar de sus relaciones amorosas. Mientras que los chicos suelen ser definidos a través de otras facetas de su vida, el estudio señala que el comportamiento de las chicas en su vida privada sigue siendo una de sus principales señas de identidad para sus amigos.

El estudio proporciona una nueva visión sobre las problemáticas sociales a las que se enfrentan niños y adolescentes en su paso a la madurez. “Cuando conectamos el noviazgo al estatus, la inclusión social y la masculinidad de los chicos, quizá podamos empezar a comprender cómo intervenir en dichas situaciones”, concluye la socióloga. O, dicho de otra manera, debemos dejar de ver el noviazgo adolescente como una simpática imitación del comportamiento adulto y comenzar a percibirlo como una perjudicial exigencia que no da lugar más que a relaciones insatisfactorias.

Alma, Corazón, Vida
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