LA TEORÍA DEL APEGO DEFINE LA CLAVE

Los infieles: una tipología

Existen múltiples factores que nos dan pistas sobre las personas que son potencialmente infieles, pero hay una actitud clave que nos ayuda a averiguarlo

Foto: Existen múltiples factores que interactúan a la hora de cometer una infidelidad, pero se pueden prever. (Corbis)
Existen múltiples factores que interactúan a la hora de cometer una infidelidad, pero se pueden prever. (Corbis)

La teoría del apego defiende que los modelos sociales adquiridos durante la infancia, a partir de las primeras relaciones con los seres queridos, siguen determinándonos en la vida adulta. Tanto es así que la gran mayoría de estudios psicológicos sobre las infidelidades parten de dichas tesis para explicar este tipo de comportamientos de pareja.

Una metodología según la cual, las personas que reproducen modelos de relación basados en la desconfianza constante, la inseguridad y la angustia por la posibilidad de sufrir una traición, son las más propensas a ser infieles. Por el contrario, las que normalmente permanecerán fieles son las que confían en su pareja y tienen una relación más despreocupada, por no sentir motivos para ello.

Unas conclusiones que pueden parecer lógicas, pero que los nuevos estudios psicológicos ponen en entredicho por la inconsistencia de sus tesis de partida. Primero, porque se ha comprobado que la mayoría de las personas sí puede cambiar su personalidad en la vida adulta, lo que no niega el grueso de la teoría del apego, pero sí que no exista la posibilidad de desarrollo emocional, sobre todo, en base a la persona con la que se está compartiendo una relación. En segundo lugar, se critica que la metodología de las investigaciones sobre infidelidad, centradas en la teoría del apego, analizan casi siempre el comportamiento de parejas jóvenes, que habitualmente no están casadas. Por tanto, tanto tienen unas perspectivas muy diferentes a las de un matrimonio, en donde ya se ha sellado un compromiso a largo plazo.

Entonces, ¿quiénes son las personas con más posibilidades de ser infieles? Según la última investigación publicada sobre esta cuestión por un equipo de psicólogos de la Universidad de Florida en el Journal of Family Psichology, las parejas basadas en la confianza, que se sienten seguras de su relación y que se mostraban “más apegadas”. Justo lo contrario de lo que aseguraban las investigaciones anteriores, tal y como se refleja en el estudio Attachment insecurity and infidelity in marriage.

Apego emocional sí, pero en su justa medida

La investigación dirigida por la psicóloga Michelle Russell hace hincapié en otra serie de factores, más allá de la condición matrimonial, como son la personalidad, la satisfacción de los miembros de la pareja respecto a su relación, la frecuencia de su actividad sexual y, por último, la teoría del apego. Unas cuestiones que son claves a la hora de predecir la calidad de una relación de pareja a largo plazo y, por tanto, de caer o no en la infidelidad. Para ello analizaron el comportamiento de 200 parejas recién casadas durante un período de tiempo que osciló de los tres años y medio a los cuatro y medio.

En un número considerable de casos, la infidelidad está más relacionada con las carencias sexuales que con las emocionalesLas tasas más bajas de infidelidad se reportaron en las parejas que comenzaron su vida marital con mayores dudas sobre el futuro de su relación y que eran “más desapegadas”. En principio, estas conclusiones parecen mostrar una contradicción manifiesta, pero según la hipótesis que Russell defiende en las conclusiones, “la obsesión por mantener el apego emocional es una amenaza para la intimidad, que puede hacer que los cónyuges busquen parejas alternativas como vía de escape”.

En otras palabras, si uno de los miembros de la pareja está constantemente marcando el terreno para sentirse lo más apegada posible a su pareja, puede provocar que la otra persona sienta que no está del todo comprometida. Un cuestionamiento interno que hará que se replantee sus sentimientos y la conveniencia o no de continuar adelante con la relación. Al menos, está fue la reacción más habitual en las personas que participaron en el estudio y acabaron cometiendo algún tipo de infidelidad.

En estos casos, la infidelidad tiene que ver con una intención de atentar contra la pareja, de forma consciente y deliberada, como una forma de llamar la atención y comprobar si sus dudas responden a la necesidad de romper la relación o si por el contrario estaban infundadas y realmente está lo suficientemente enamorado como para vivir con ella. En un número considerable de casos, la infidelidad se debe a la mera búsqueda del placer, sobre todo en el caso de los miembros de la pareja con una personalidad más hedonista, pero que igualmente denota algún tipo de insatisfacción marital, por lo general más relacionada con las carencias sexuales que con las emocionales.
Alma, Corazón, Vida
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