SI TE MEDICAS, NO BEBAS

Así actúan los fármacos más comunes cuando se mezclan con el alcohol

Incluso un consumo moderado de alcohol puede causar graves problemas si estamos medicados, pero no todos los fármacos son igual de peligrosos

Foto: Mezclar fármacos y alcohol puede ser muy peligroso. (Corbis)
Mezclar fármacos y alcohol puede ser muy peligroso. (Corbis)
Autor
Tags
    Tiempo de lectura5 min

    A medida que se acerca la Navidad aumenta nuestro consumo de alcohol. Personas que no están acostumbradas a beber se permiten una licencia en estas fechas y los que gustan de espirituosos y fermentados durante todo el año aumentan su consumo. El alcohol tiene sus propios y conocidos peligros para la salud, pero incluso un consumo moderado puede convertirse en una emergencia si se compagina con la ingesta de medicamentos.

    Si estás tomando cualquier medicina debes leer bien el prospecto para saber si ésta es más o menos compatible con el alcohol, pero si te da pereza, o lo has perdido, mejor que leas esta guía sobre la compatibilidad con la bebida de los ocho medicamentos más comunes. Algunos fármacos sólo pierden o aumentan su efecto, pero otros pueden provocar serios problemas.

    Antidepresivos

    El consumo de antidepresivos en España se ha multiplicado por tres en la última década. Medicamentos como Prozac, Lexatin o Lyrica son muy comunes y, al igual que el alcohol, actúan sobre el sistema nervioso central. Ambos ralentizan nuestra actividad y su combinación puede dejarnos muy tocados: sentiremos somnolencia, problemas de coordinación y una merma notable del tiempo que tardamos en reaccionar ante un impulso.

    En concreto los antidepresivos inhibidores de la monoaminooxidasa (IMAO), no deben mezclarse jamás con alcohol, porque aumentan peligrosamente la presión arterial. Otros medicamentos, los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, si permiten un consumo de alcohol moderado: es el caso de Zoloft, Prozac y Paxil. Eso sí, es mejor evitar conducir.

    Píldoras anticonceptivas

    Las mujeres que toman anticonceptivos son más lentas procesando el alcohol. Debido a esto, cuando una mujer que toma la píldora bebe, se emborracha antes y durante más tiempo. Por suerte, el alcohol no reduce el efecto de la píldora, pero hace más probable que se olvide su ingesta.

    Analgésicos

    El alcohol puede intensificar el efecto de algunos analgésicos comunes. En general es seguro beber de forma moderada si se está tomando paracetamol, ibuprofeno y aspirina, pero si su consumo conjunto continúa en el tiempo puede acabar provocando daños en el hígado (en el caso del paracetamol) e irritación estomacal (en el caso del ibuprofeno y el ácido acetilsalicílico).

    Si se están tomando analgésicos opioides, debe evitarse el consumo de alcohol por completo, puesto que puede potenciar sus efectos sedativos, causar fatiga y hacer que disminuya la presión arterial.

    Medicamentos para controlar la presión arterial

    El alcohol hace que disminuya el rendimiento de los beta bloqueadores, los medicamentos que se recetan para tratar los trastornos del ritmo cardiaco y en la cardioprotección posterior a un infarto de miocardio.

    Para aquellos que toman la enzima convertidora de angiotensina (ECA), recetada comúnmente para tratar la hipertensión, también es recomendable evitar el alcohol, ya que puede hacer que la presión arterial baje demasiado, tanto que los efectos de la ECA son inapreciables.

    Fármacos para tratar el colesterol

    Las estatinas son el tipo de fármaco más utilizado para disminuir el colesterol. Aunque no interactúan directamente con el alcohol, es mejor que moderemos su consumo a una o dos bebidas. Si bebemos demasiado mientras tomamos estatinas podemos dañar el hígado.

    Medicamentos para la diabetes

    Los medicamentos para la diabetes tampoco interactúan directamente con el alcohol, pero las personas que padecen diabetes deben ser conscientes de que el alcohol puede causar una disminución de los niveles de azúcar en la sangre no sólo justo después de beber, sino también hasta 24 horas después. Debido a esto, se recomienda beber sólo mientras se está comiendo, para mantener los niveles de azúcar estables.

    En concreto, la metmorfina, uno de los fármacos comunes para tratar la diabetes, es muy peligrosa si se mezcla con alcohol. Se ha relacionado con un efecto secundario poco frecuente pero potencialmente grave cuando es tomada por alguien que ha estado bebiendo en exceso. Aumenta el riesgo de acidosis láctica, lo que provoca una acumulación de ácido láctico en la sangre y podría conducir a síntomas tales como náuseas y debilidad.

    Fármacos para tratar el reflujo gastroesofágico y la úlcera

    Como es bien sabido por las personas que la padecen, el alcohol aumenta notablemente la acidez estomacal. Si es una ocasión especial no pasa nada por tomar una copa, pero mayores cantidades de alcohol pueden relajar el músculo entre el estómago y el esófago, lo que aumenta el reflujo ácido.

    Aunque no existe una relación directa entre el alcohol y los inhibidores de la bomba de protones, los medicamentos comúnmente utilizados para tratar la enfermedad de reflujo gastroesofágico (ERGE), beber puede empeorar la acidez estomacal, que ya es elevada de por sí con el tipo de comidas que se toman en Navidad.

    Somníferos

    Si se toman pastillas para dormir también debe evitarse el consumo de alcohol, ya que pueden incrementar su efecto sedante, causando somnolencia severa y mareos, lo que puede aumentar el riesgo de caídas, lesiones y accidentes de tráfico.

    El alcohol, además, hace que durmamos peor. Así que si tienes problemas de insomnio, no bebas durante las seis horas previas a acostarte, para que alcohol no afecte a tu sueño.  

    Alma, Corazón, Vida
    Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
    1comentario
    Por FechaMejor Valorados
    Mostrar más comentarios