La autora erótica a la que leen LOS hombres

Las reglas de la alcoba están para romperlas: "Tenemos poco sexo y malo"

Es guapa, es atrevida y es una autora italiana de éxito. El sexo está de moda en la novela y la escritora Irene Cao es la mayor responsable

Foto: Irene Cao, autora de la novela erótica Yo te miro, ayer, durante su visita a Madrid. (I. G.)
Irene Cao, autora de la novela erótica Yo te miro, ayer, durante su visita a Madrid. (I. G.)

La literatura erótica se ha convertido en un fenómeno de masas que ya no consume únicamente un público femenino, sino que cada vez más hombres se sienten interesados por este género. Yo te miro (Suma) de la escritora italiana Irene Cao es la prueba del éxito de estas novelas también entre el público masculino, al menos en Italia donde se publicó originalmente. “Una gran sorpresa”, como confiesa la autora a El Confidencial, pero también “una conquista personal”.

En cambio, las razones de ellas y ellos no tienen por qué ser las mismas. Por un lado, explica Cao, están las mujeres que "tienen ganas de soñar, de recrearse en historias que no experimentan en la vida real”, como una forma de evasión y de concebir sus fantasías. Por otra parte, “se practica poco sexo y de mala calidad”, lo que convierte esta novela en autoayuda sobre sexualidad para ellos y de liberación femenina para ellas. “No esconderse para comprar literatura erótica y, encima, hacerlo con un punto de orgullo” es un gran paso que no sólo refleja un cambio literario, sino también sociológico.

El microcosmos creado por la autora en Yo te miro, la primera parte de una trilogía que continuará con Yo te siento y se cerrará con Yo te quiero, es un fiel reflejo de los distintos comportamientos sexuales que se dan entre las personas, tanto mujeres como hombres, a la hora de afrontar las relaciones conyugales. A pesar de este amplio espectro, “la mayoría de lectores se identifican más con Elena (la protagonista) porque todavía tiene mucho que aprender sobre el sexo, un viaje que hará a través de los sentidos con la ayuda de Leonardo (el otro personaje central de la obra)”.

La educación de la sensibilidad (erótica)

La timidez, la indecisión y el pudor por experimentar con el sexo más allá de los convencionalismos son la seña de identidad de la protagonista y, por ende, de una mayoría de las mujeres, según entiende la escritora. “Siempre ha tenido relaciones sentimentales, pero nunca se ha salido de las reglas prefijadas, ni siquiera ha sido un poco alocada en alguna ocasión”, explica Cao. Sin embargo, la trama va ganando en intensidad y poco a poco irá evolucionando hasta que, como adelanta la autora, “el lector se preguntará en el segundo volumen si estamos hablando de la misma protagonista que en el primero”.

La falta de capacidad para abrir todos los sentidos al sexo convierte el erotismo en una quimeraLas palabras "cambio" y "evolución" son las más repetidas por la escritora a lo largo de toda la entrevista. Casi obsesivamente, entiende que, “tenemos que desbloquearnos mental y sensorialmente, aunque en ocasiones nos produzca pudor y nos cueste mucho trabajo, como le sucede a la protagonista”, asegura. Esta cerrazón que impide disfrutar al máximo de la experiencia sexual, entendida no solo como placer sino también como pasión entre dos personas, se debe, “sobre todo entre mi generación y los que son más mayores” (tiene 34 años), a que falta mucha sensibilidad y sobra mucha superficialidad.

Una falta de capacidad para “abrir todos los sentidos al sexo” que convierte el erotismo en una quimera, asegura. Lo que sucede es algo así como si “el sexo vaciase el sexo. Es decir, lo que pasa una noche se esfuma al día siguiente, no es nada profundo”, lamenta.

Las reglas de alcoba están para romperlas

Las convenciones sociales, la educación y la reproducción de los estereotipos que se maman en la propia familia moldean el carácter hasta el punto de que “identificamos con la transgresión prácticas que en realidad no lo son. Elena piensa al principio que está rompiendo todas las reglas y le da miedo, pero luego se da cuenta de que no era tan escandaloso como se creía”.

Si no liberamos la mente nunca lograremos disfrutar del sexo al máximoUn paso hacia la normalización de la experimentación sexual plena que también ha dado una buena parte de la sociedad: “Existen señales de que están cambiando las costumbres sexuales, ya desde hace tiempo, pero ahora nos encontramos en una especie de gran transición. Ahora bien, a veces es necesario dar un paso atrás para que esta transición no sea hacia la transgresión perversa”.

La evolución “sana” de las costumbres de alcoba debe dirigirse, según la escritora italiana, “a mejorar la calidad del sexo y para que se convierta en algo más transcendental y profundo, que no sea tan efímero como para no permanecer en nosotros”. El problema, continúa, es que “hoy en día estamos demasiado sometidos a un sexo que, desde el punto de vista mediático, se presenta de forma agresiva. Está bien transgredir, pero estableciendo un límite entre el placer y el dolor, que están separados por una línea muy tenue de la que a veces no somos suficientemente conscientes”.

El diálogo entre sexos, clave del cambio

El límite es el dolor, pero como remarca la autora, “no sólo físico, sino psíquico”. Las relaciones dominantes que provocan la sumisión de la mujer en la cama e, incluso, la humillación, son la causa de esa violencia psicológica e invisible que denuncia Cao. Un tipo de violencia que puede acabar desembocando en agresiones físicas, “lo que me da mucho miedo y que en países como Italia sigue sucediendo como vemos cada pocos días en la prensa, con casos de hombres que han matado a sus parejas”.

Los hombres no han comprendido el universo femenino, pero las mujeres tampoco el masculinoUna cultura machista que personajes como Berlusconi se han encargado de fomentar con sus escandalosos affaires con prostitutas y menores de edad. Sin embargo, parece que esos escándalos han sido asumidos con normalidad por la sociedad italiana. ¿No refleja una cultura machista que no se penalice, al menos electoralmente, esta actitud del expresidente y actual diputado?

“En Italia existe mucho malestar por lo sucedido con Berlusconi, no es cierto que se acepte tan a la ligera el modelo machista y los escándalos sexuales lo han crispado”, responde Cao. Matizada esta percepción, añade que “la política es un terreno complejo, pero creo que algo está empezando a cambiar, aunque reconozco que no sé que acabará pasando y no veo un futuro a corto plazo demasiado positivo”.

La evolución y el cambio de mentalidad respecto a la sexualidad sólo será posible mediante un diálogo entre ambos sexos, según precisa la escritora. “El universo masculino no es tan simple ni tan binario como nos cuentan. Al igual que el universo femenino es complejo y complicado de entender, por lo que es necesario propiciar un encuentro adecuado entre ambos, una mejor forma de relacionarse y complementarse”. De lo contrario, añade, “se producirá una ruptura, una oposición entre sexos que no es nada buena”.

Alma, Corazón, Vida
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