Psicología: Gladwell afirma que las dificultades nos ayudan a ser mejores, y le atacan
ES EL DIVULGADOR CIENTÍFICO MÁS PRESTIGIOSO

Gladwell afirma que las dificultades nos ayudan a ser mejores, y le atacan

Si en España tenemos como referencias de la divulgación científica a Eduard Punset, en EEUU devoran cada una de las obras de Malcolm Gladwell

Foto: El trabajo del autor de 'La clave del éxito' ha sido puesto en duda en los últimos meses. (Pop!Tech)
El trabajo del autor de 'La clave del éxito' ha sido puesto en duda en los últimos meses. (Pop!Tech)

Si en España tenemos como referencias de la divulgación científica a Eduard Punset o Luis Rojas Marcos, Estados Unidos (es decir, el mundo) devora cada uno de los nuevos trabajos de su potencial equivalente al otro lado del Atlántico, Malcolm Gladwell, autor de una larga serie de best sellers entre los que se cuenta La clave del éxito (The Tipping Point, Taurus), también un éxito editorial en nuestro país.

El último de ellos, David and Goliath. Underdogs, Misfits, and the Art of Battling Giants (Little, Brown & Company) no ha faltado a su cita con las listas de ventas. Pero ello no ha evitado que haya sido uno de los trabajos más criticados de su autor, incluso por aquellos que lo admiran.

La tesis presentada por el libro es sugerente, resulta fácil simpatizar con ella y, como es habitual en la obra del canadiense, contradice nuestras creencias más consolidadas a base de estudios científicos. Según Gladwell, desde el momento en el que David derribó con una honda y una piedra a Goliat, los pequeños, los más débiles, han llegado mucho más lejos de los que sus condicionantes sociales les deberían haber permitido a priori. En ocasiones, mucho más que los que tienen el viento a sus espaldas.

Muchos triunfadores son huérfanos o disléxicos¿Por qué? Según Gladwell, por lo que denomina “las dificultades deseables”, un término algo políticamente correcto para definir lo que para muchos son tragedias como la muerte de un padre o ser disléxico. El divulgador recuerda el éxito de algunos huérfanos como George Washington o Barack Obama (hasta 12 de los 44 presidentes americanos no fueron criados por sus padres biológicos) y de disléxicos como Richard Branson o el productor Brian Glazer para recordar que los obstáculos, en la mayor parte de los casos, nos hacen más fuertes.

Una muestra de 40 personas, millones de lectores

Gladwell aplica la idea de que la adversidad nos conduce al éxito en todo tipo de situaciones, del mero crecimiento personal a la política, como en el caso de la confrontación política en Irlanda del Norte o los investigadores que buscan una solución contra el cáncer. Como indica el autor, gran parte de lo que es importante y bello en este mundo se eleva de lo que parece sufrimiento y adversidad.

“El hecho de ser un inadaptado cambia a la gente de maneras que en muchas ocasiones no apreciamos”, escribe el autor de Fueras de serie: por qué unas personas tienen éxito y otras no (Taurus). “Nos abre puertas, crea oportunidades y educa y permite cosas que, de otra manera, habríamos pensado que son imposibles”.  

Gladwell es el rey de la contraintuiciónEl investigador defiende dicha tesis a partir de diversos experimentos, entre los que se cuenta el que llevó a cabo con una muestra de cuarenta estudiantes de Princeton, que tenían que resolver tres problemas de razonamiento matemático presentados en dos tipografías diferentes, una de las cuales era sensiblemente más difícil de leer que la otra. Pues bien, los que resolvieron los problemas con la tipografía más compleja sacaron mejores resultados que los otros. ¿La conclusión? Que los retos agudizan el ingenio.

Y aquí es donde aparece uno de los primeros problemas que han planteado sus críticos, como es el caso del psicólogo Christopher Chabris en las páginas de Slate. Como recuerda el autor de The Invisible Gorilla: How Our Intuitions Deceive Us (Harmony), quizá una muestra de 40 personas no sea precisamente lo que se conoce como “rigor científico”, sobre todo si el primer experimento no va acompañado de uno posterior que lo refrende. Y, sin embargo, dicho estudio sirve a Gladwell para explicar por qué el pez chico se come tantas veces al pez grande.

Pero no es el único: en The Sport Gene: Inside the Science of Extraordinary Athletic Performance (Current), David Epstein señalaba que la célebre regla de las 10.000 horas era mentira; no todo el entrenamiento tiene los mismos efectos, no existe ninguna evidencia estadística a tal respecto y, por lo tanto, no se puede generalizar que la práctica continuada de una disciplina garantice la maestría en la misma. Gladwell replicó que no se trataba de ninguna ley infalible, sino de una mera aproximación. 

Un storyteller más que un científico

Chabris explica que, aunque Gladwell tiende a la generalización, no se puede decir que su éxito se deba a que, como alguno de sus detractores ha manifestado, simplemente constante lo obvio. En realidad, asegura el psicólogo, Gladwell es el rey de la contraintuición. Sus tesis raramente coinciden con la opinión generalizada sobre un tema, y sus argumentaciones resultan lo suficientemente convincentes para que el lector se golpee la cabeza cuando llega al final del volumen diciéndose “¡claro!”

Los libros de Gladwell dan una visión simplificada, pero convincente, del mundoSin embargo, el psicólogo considera que Gladwell adapta la realidad para explicar lo que él desea contar, de manera muy lejana al rigor que la ciencia exige. En su opinión, no se trata más que de un storyteller, un narrador de historias, que circunstancialmente se apoya en la ciencia. Algo que las propias palabras del autor parece refrendar: “Cuento historias, y miro las investigaciones académicas… para contar esas historias. La razón por la que no hago las cosas a la manera de la academia es porque tiene un coste muy alto: son inaccesibles”.

Se trata de algo reconocido incluso por sus seguidores. No hay más que echar un vistazo a los comentarios de los lectores de Amazon para darse cuenta de que lo que más interesa a la mayoría son lo buenas que son las historias y la simplificación que hace del mundo, que lo convierte en un lugar cognoscible. Pero, como recuerda Chabris, no se puede elevar a la categoría de “leyes” (como es la “ley de los pocos” de La clave del éxito) lo que son meros patrones de comportamiento, por mucho que parezcan actitudes generalizadas.

La mayor parte del conocimiento científico nunca ve la luz del díaUna de las estrategias que Gladwell utiliza es la de apelar constantemente a la ciencia, algo que en opinión de Chabris, “hace que los lectores suspendan cualquier escepticismo que pueda aflorar en lo que concierne a las inconsistencias y contradicciones”. Como explicaba Gladwell en una entrevista, “ese tremendo cuerpo de conocimiento del mundo académico donde un gran número de especialistas examinan a un nivel muy profundo la manera en que vivimos, quiénes somos y quiénes hemos sido queda atrapado en la academia pero nunca ve la luz del día”.

“Lo que intento es darle a la gente acceso a todo ese conocimiento brillante. Es una manera de volver a la universidad después de haberse graduado”, continua el autor. En definitiva, la cuestión parece resumirse en dos palabras, al menos desde el punto de vista de Gladwell: divulgación o rigor, comprensión o inaccesabilidad. Quizá una visión demasiado maniquea, aunque a la que ha de enfrentarse todo aquel que escribe sobre ciencia para grandes públicos; quizá el auténtico divulgador del futuro sea aquel que sepa conjugar ambas perspectivas con humor y disciplina.

Alma, Corazón, Vida
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